Tercera semana

La tercera semana ha sido bastante intensa, pero también muy guay. Después de haber estado todo el fin de semana fuera, empezamos la semana con bastante energía y con una rutina bastante variada. Durante estos días hemos ido a diferentes centros, ya que cada día tocaba uno distinto, lo que nos ha permitido conocer a más gente y vivir experiencias diferentes en cada sitio.

En todos los centros hemos estado haciendo actividades con los usuarios, sobre todo juegos dinámicos para pasar un buen rato todos juntos. Además, hemos incluido una actividad de intercambio de idiomas, donde enseñábamos un poco de español, pero ellos también nos enseñaban cosas a nosotras, así que al final era un aprendizaje mutuo y muy divertido.

Uno de los momentos más chulos de la semana fue cuando fuimos al parque Tívoli, que es un parque enorme de aquí. Estar allí fue genial porque pudimos disfrutar del aire libre, relajarnos un poco y seguir compartiendo momentos con el grupo en un entorno diferente.


La verdad es que esta semana hemos estado bastante centradas en las prácticas y les hemos dedicado mucho tiempo, intentando aprovechar al máximo cada día. Aun así, también hemos tenido tiempo para desconectar. Por las tardes solíamos salir a dar una vuelta.

Algo que nos ha sorprendido mucho es lo fácil que es moverse por aquí. Podemos ir prácticamente a todos los sitios en bici o en patinete, lo que hace que todo sea mucho más cómodo y rápido. Además, esto hace que el día a día sea más activo y diferente.

También fuimos a un mercado local que montan aquí, donde había un montón de puestos de comida de diferentes países. Fue una pasada porque pudimos probar cosas nuevas y ver la mezcla de culturas que hay en un mismo sitio.

En general, ha sido una semana muy completa: hemos aprendido mucho, hemos trabajado bastante y también hemos tenido tiempo para disfrutar y seguir descubriendo el sitio en el que estamos.

Nuestras prácticas en Eslovenia

Nuestra semana de Erasmus está siendo una experiencia increíble, especialmente en el ámbito de las prácticas. Durante estos días hemos estado asistiendo a diferentes centros de día, donde hemos podido conocer de cerca cómo trabajan con los usuarios y observar su rutina diaria.

La mayoría de los centros cuentan con zonas de trabajo donde los usuarios realizan actividades manuales, como la elaboración de cestas o escaleras de madera. Nosotras hemos podido ver cómo las realizan y conocer este tipo de talleres, aunque no participamos directamente en estas actividades.

Nuestro horario habitual es de 8:30 a 14:30, y algo que nos llamó mucho la atención es que aquí los horarios de comida son muy distintos a los de España: comen sobre las 10 de la mañana y cenan alrededor de las 18:00.

También hemos tenido la oportunidad de probar la comida local, que es bastante diferente a la nuestra. En general, es más saludable: consumen muchas verduras y menos carne, lo que nos ha sorprendido bastante.

Uno de los aspectos más bonitos de esta experiencia es el vínculo que hemos creado con los usuarios. Las trabajadoras confían mucho en nosotras, lo que nos permite pasar bastante tiempo con ellos, realizando actividades enfocadas a mejorar el ámbito cognitivo. Además, hemos aprendido algunas palabras en esloveno, lo que facilita mucho la comunicación y hace que la relación sea aún más cercana.

Además, durante uno de los días visitamos el Zoo de Liubliana. Es un lugar muy bonito, rodeado de naturaleza, donde pudimos desconectar y disfrutar de un ambiente diferente. La visita fue muy entretenida y nos permitió pasar un buen rato fuera de la rutina de prácticas.

Sin duda, esta experiencia nos está aportando muchísimo tanto a nivel profesional como personal.

Excursiones en Eslovenia 🇸🇮

Fuera de las prácticas, también estamos aprovechando al máximo nuestra estancia para conocer el país y disfrutar del ambiente.

Por las tardes solemos salir a explorar la ciudad de Liubliana, pasear por sus calles y descubrir tiendas. Es una ciudad con mucho ambiente juvenil, y como vivimos cerca del centro, muchas veces terminamos en alguna terraza relajándonos, escuchando música (¡sobre todo reggaetón!) y disfrutando del ambiente.

Uno de los lugares más especiales que hemos visitado ha sido el Lago Bled.
Que también tiene un castillo con un museo dentro, para subir este castillo, tuvimos que andar muchísimo, pero las vistas valieron completamente la pena.

Bled es un sitio precioso, con una isla en medio donde hay una iglesia que lo hace aún más mágico. Para llegar hasta allí fuimos en barca, y llegamos a la isla y probamos el postre típico con unas vistas súper bonitas, ya que no rodeaba toda la isla.

Durante estos días también hemos probado diferentes comidas locales, descubriendo nuevos sabores y adaptándonos poco a poco a la gastronomía del país.

En general, estamos disfrutando muchísimo de esta experiencia Erasmus: nuevas costumbres, nuevas personas y muchísimos momentos que recordar.

Cuarta y quinta semana en Liubliana

Del 8/12/2025 al 15/12/2025

Día 10/12/2025

Ya me encuentro en la última semana de esta maravillosa experiencia Erasmus, y no puedo evitar sentir una mezcla de emociones: ilusión, orgullo, nostalgia y agradecimiento. Todo lo que llevo vivido durante este tiempo ha marcado profundamente mi crecimiento personal y profesional.
En lo que va de semana, el balance no puede ser más positivo. Me siento totalmente independiente, seguro y capacitado a la hora de realizar mis tareas en la residencia de mayores. Cada día afronto el trabajo con más confianza y tranquilidad, sabiendo que soy capaz de desenvolverme correctamente en el entorno laboral.

La evolución ha sido enorme si miro atrás. El primer día, el idioma y la comunicación suponían un verdadero reto; la inseguridad y el miedo a no entender o no expresarme bien estaban muy presentes. Sin embargo, con el paso de los días, el esfuerzo constante y la convivencia diaria han hecho que la comunicación fluya de manera natural. Ahora nos entendemos perfectamente, existe complicidad y un ambiente de trabajo muy agradable, algo que ha facilitado que el trabajo sea mucho más organizado, metódico y eficiente.

Además, he tenido la suerte de tejer relaciones profesionales muy bonitas con la mayoría de los pacientes. Cada uno de ellos me ha aportado algo único: historias de vida, sonrisas sinceras, palabras sabias y momentos de humanidad que no olvidaré jamás. He aprendido tanto de ellos como de mis compañeros, y he intentado devolver todo ese aprendizaje dando siempre lo mejor de mí en el trato humano, con respeto, empatía y cariño. Sin duda, ha sido un excelente comienzo de semana, cargado de emociones positivas y aprendizajes valiosos.

Día 14/12/2025

Por fin domingo. El fin de semana ha llegado cargado de reflexión y preparación para lo que está por venir. Mañana lunes será mi último día en la residencia, y aunque tengo muchas ganas de regresar a casa, no puedo evitar sentir un pequeño nudo en el estómago al pensar que esta etapa llega a su fin.

Durante el fin de semana he estado organizando todo con calma: haciendo de nuevo la maleta, poniendo lavadoras y revisando cuidadosamente que todos los documentos necesarios para la vuelta estén correctamente firmados y sellados. Ha sido un momento de orden y de despedida silenciosa, en el que cada objeto guardado en la maleta representa una experiencia vivida.

También he dedicado tiempo a pensar en todo lo aprendido y en lo mucho que deseo reencontrarme con mis seres queridos. Tengo muchas ganas de abrazarlos, de volver a mi rutina y, sobre todo, de contarles todas las experiencias tan lindas e inolvidables que he vivido durante este Erasmus. Este domingo ha sido un día tranquilo, lleno de recuerdos, reflexión y emoción ante el cierre de una etapa tan importante de mi vida.

Día 15/12/2025

Hoy ha llegado el día. Último día finalizado.
La jornada ha estado cargada de sentimientos intensos. He podido despedirme de todos los profesionales y de los pacientes, con quienes he compartido momentos únicos que guardaré siempre en mi memoria. Las palabras de agradecimiento, los gestos de cariño y las sonrisas sinceras han hecho que la despedida sea aún más especial.

Me voy con sentimientos encontrados: por un lado, con ganas de volver a casa y comenzar una nueva etapa; por otro, con el corazón lleno de recuerdos, aprendizajes y vivencias que me acompañarán siempre. Esta experiencia no solo me ha aportado conocimientos profesionales y una mejora notable en el idioma, sino que me ha ayudado a crecer como persona, a ganar confianza en mí mismo y a valorar la importancia del trato humano.

Sin duda, este Erasmus ha sido una experiencia que vale oro, una etapa que recordaré con orgullo y cariño, y que ha dejado una huella imborrable en mi vida.

Tercera semana en Liubliana

3/12/2025

Ya estoy inmerso en mi tercera semana de Erasmus y todavía me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegué a Ljubljana sin conocer apenas la ciudad y, sin darme cuenta, empiezo a sentir que mi día a día aquí se va consolidando. Lo que llevo de semana ha ido muy bien en general, aunque es cierto que empiezo a notar una cierta sensación de rutina. Los días se parecen más entre sí y todo resulta un poco más monótono, pero entiendo que es parte natural del proceso de adaptación.

El invierno aquí se hace notar bastante: anochece muy pronto y yo también me levanto temprano, lo que hace que las tardes sean más cortas y que no siempre tenga tiempo o energía para hacer demasiados planes. Aun así, empiezo a valorar esos momentos de calma, de paseos tranquilos y de pequeñas rutinas que, sin darme cuenta, van dando forma a mi experiencia.

En el centro de trabajo me siento cada vez más independiente y seguro. Poco a poco voy soltándome, ganando confianza y desenvolviéndome con mayor autonomía. Además, la relación con mis compañeras mejora día a día; noto más cercanía, más complicidad y un ambiente de trabajo mucho más cómodo y agradable, lo cual hace que las jornadas se me pasen más rápido y con mejores sensaciones.

7/12/2024

El sábado decidí aprovechar el fin de semana para hacer una pequeña escapada y visitar Bled, y sin duda fue una de las mejores decisiones de la semana. Llegar hasta allí fue muy sencillo: solo tuve que coger un autobús desde Ljubljana y en poco tiempo estaba en uno de los lugares más bonitos que he visto hasta ahora en Eslovenia.

Bled es simplemente espectacular. Las montañas nevadas, el lago, el ambiente tranquilo… todo parecía sacado de una postal. Tuve la oportunidad de subir al castillo y las vistas desde allí eran impresionantes; poder contemplar el lago desde lo alto, rodeado de naturaleza y nieve, fue una experiencia realmente especial que difícilmente olvidaré.

Como anécdota curiosa del día, viví una situación bastante graciosa —aunque en el momento no tanto— cuando me multaron con 20 euros por cruzar una carretera desolada. No había pasos de peatones visibles y era imposible continuar el camino sin cruzar, pero aun así, al hacerlo, apareció un coche de policía que estaba escondido multando a todo el mundo que pasaba por allí. A pesar del susto inicial, la situación acabó siendo casi cómica: cada vez que alguien cruzaba y era multado, todos nos mirábamos y nos echábamos unas risas, compartiendo la experiencia con resignación y humor.

Así terminó mi tercera semana en Eslovenia, llena de contrastes: momentos de rutina, nuevas sensaciones de independencia, paisajes increíbles y alguna que otra anécdota inesperada. Aunque me siento cada vez más adaptado y cómodo aquí, también empiezo a echar un poco de menos a mi gente, y reconozco que ya tengo ganas de volver y compartir todo lo vivido. Aun así, sigo disfrutando al máximo de esta experiencia que continúa regalándome aprendizajes y recuerdos únicos.

Segunda semana en Ljubljana

26/11/2025

Ha comenzado ya mi segunda semana en Ljubljana y, poco a poco, empiezo a sentir la ciudad como un lugar más familiar. Cada día me muevo con mayor seguridad: puedo caminar con sentido, orientarme sin perderme y recorrer las calles con una confianza que durante la primera semana todavía me faltaba. También voy entendiendo mejor el funcionamiento del transporte público, especialmente los autobuses, que al principio resultaban algo confusos.

Lo que más me sorprende es darme cuenta de que no tengo ganas de volver todavía. Al contrario, empiezo a sentirme cómodo, integrado y tranquilo aquí. Ljubljana ya no me parece una ciudad desconocida, sino un lugar en el que empiezo a encontrar mi rutina y mi espacio.

30/11/2025

Llega el final de la semana y con él uno de los momentos más especiales desde que estoy aquí. El viernes tuve la oportunidad de presenciar el encendido de las luces de Navidad de la ciudad, y fue realmente impresionante. Había muchísima gente en las calles, pero lejos de resultar agobiante, el ambiente era cálido, lleno de ilusión y ganas de celebrar, incluso a pesar de las bajísimas temperaturas.

Ese mismo día se inauguró el mercadillo navideño y los diferentes puestos que llenan las calles del centro. El río estaba especialmente hermoso, con todo el paseo decorado y lleno de vida. Era evidente que gran parte de la actividad de la ciudad giraba en torno a él: gente paseando, charlando, tomando algo caliente y disfrutando del momento.

Termina la semana y lo hago con muy buenas sensaciones. Me siento cada vez más conectado con la ciudad y con muchas ganas de descubrir qué me deparará la siguiente semana en esta experiencia Erasmus.

Primera semana en Liubliana

Del 17/11/2025 al 23/11/2025

18/11/2025

Mi primer día en el programa Erasmus+ comenzó con un encuentro muy significativo con Maja, la coordinadora de mis prácticas de la escuela “Srednja Zdravstvena Šola Ljubljana”. Desde el primer momento, me ofreció una bienvenida cálida y profesional, y dedicó el tiempo necesario para resolver mis dudas y explicarme, con gran claridad, todo lo relacionado con mis prácticas y con el funcionamiento del centro. Su cercanía hizo que este primer contacto resultara especialmente tranquilizador.

Además de orientarme en aspectos académicos, y de mostrarme la escuela, sus instalaciones y su metodología de aprendizaje, Maja también quiso ayudarme en mi proceso de adaptación a la ciudad. Me habló de lugares que vale la pena visitar, actividades culturales y pequeños detalles que pueden hacer más fácil mi día a día en Ljubljana. Ese gesto de preocuparse no solo por mi formación, sino también por mi bienestar personal, me transmitió mucha confianza.

Uno de los momentos que más agradezco fue que, tras nuestra reunión, Maja se ofreció a llevarme en su coche a la residencia DSO Fužine, donde realizaré mis prácticas. Gracias a ello pude conocer desde el primer día a Sandra, mi responsable en la residencia. Esta presentación directa me permitió empezar con mucha más seguridad, sintiéndome acompañado en un entorno totalmente nuevo.

22/11/2025

Primera semana completada, y lo cierto es que se me ha pasado sorprendentemente rápido. Cuando llegué, el primer día fue un auténtico torbellino de sensaciones. Me sentía super estresado porque el trabajo aquí es muy distinto al que estaba acostumbrado en España. Las rutinas eran nuevas para mí: las camas se hacen de una forma diferente, la realización de los aseos no tiene nada que ver con la que conozco y los horarios de comidas y desayunos también cambian por completo. Todo ello me produjo cierta incertidumbre al principio, pero con el paso de los días fui encontrando mi propio ritmo.

El idioma fue otro reto importante. Durante los primeros días me costó adaptarme; cada conversación era un pequeño esfuerzo extra. Sin embargo, poco a poco comenzamos a entendernos mejor, y eso me hizo sentirme más tranquilo dentro de este nuevo entorno.

El jueves y el viernes tuve la oportunidad de realizar las prácticas junto a los alumnos de la escuela. Al principio me sentía un poco fuera de lugar, las diferencias culturales, el idioma y el simple hecho de estar en un grupo nuevo me hicieron sentir cierta distancia. Aun así, la experiencia resultó muy positiva y enriquecedora. Con el paso de las horas, nuestras conversaciones fueron más fluidas y menos tensas y monótonas y pude ver la buena disposición de todos.

El viernes, una de mis compañeras tuvo el detalle de invitarme a comer a un restaurante mexicano. Fue un gesto que me alegró muchísimo y que hizo que terminara la semana con un sentimiento muy especial. Pasamos un rato genial, lleno de risas y buenas conversaciones, algo que me hizo sentirme mucho más integrado.

Hoy es sábado mientras escribo esto, y he aprovechado el día para seguir conociendo Ljubljana. He pasado gran parte del día recorriendo la ciudad, visitando el Castillo de Ljubljana y paseando por el casco antiguo, dos lugares que me han permitido apreciar aún más la belleza, la historia y el encanto de esta ciudad. Ha sido una forma perfecta de cerrar una semana intensa, de adaptación, aprendizajes y nuevas experiencias.

Diario de una Erasmus en Liubliana, día 4: ¿Quién es quién?

¡Hola a todo el mundo!

Hoy ha sido nuestro penúltimo día en el instituto. En la jornada de hoy, el protagonismo lo hemos tomado todas las visitantes: nos hemos turnado para hacer presentaciones sobre nuestros centros de procedencia.

En estas presentaciones hemos contado información de interés sobre la ciudad de la que venimos, sobre los diferentes programas que se estudian en el instituto, las diferencias de nuestro currículum con el esloveno, los centros donde los alumnos extranjeros podrían realizar sus prácticas, los períodos en los que podrían hacerlas…

Básicamente hemos hecho un minicongreso en el que hemos sacado nuestros encantos para promocionar nuestro centro e intentar encontrar acuerdos con otros países para enviar en el futuro a nuestro alumnado. Además, las belgas y finlandesas han traído mucho chocolate, así que no podría haber ido mejor.

A mitad de la mañana han acudido otros miembros del instituto a presentarnos un proyecto KA2. Estos proyectos, también dentro del marco Erasmus, no están destinados al intercambio del alumnado. Su foco es la colaboración entre centros de diferentes países para realizar acciones conjuntas en varias áreas como la innovación docente o la implementación de nuevas tecnologías. En este caso, buscaban centros interesados en colaborar con ellos para llevar a cabo un proyecto destinado a mejorar el alfabetismo en el alumnado. Es un hecho que la comprensión lectora y la expresión escrita de los alumnos y alumnas ha empeorado en los últimos años, y en este proyecto buscaban mejoras en el marco de la Formación Profesional. Todas las profesoras presentes estaban de acuerdo en que era un problema, con lo que es un fenómeno común dentro de Europa. 

Tras terminar todas las presentaciones y, para mi desgracia, todo el chocolate, hemos tenido una reunión con la coordinadora del grupo de internacionalización para concretar más detalles sobre las colaboraciones de movilidad entre alumnos (requisitos del candidato o candidata, lugares de trabajo, posibilidad de alojamiento…). Parece que, si todo continúa igual, para el próximo curso nuestros estudiantes de Cuidados auxiliares de enfermería y de Atención a las personas en situación de dependencia podrán solicitar realizar sus prácticas en Liubliana. ¡Ahora solo queda encontrar alumnado que tenga muchas ganas de ir!

Por la tarde, y a pesar de que no estaba lloviendo, hemos hecho “turismo bajo techo”. Primeramente hemos visitado el Museo Nacional de Eslovenia. Dentro de su colección permanente de la historia arqueológica del país, había curiosidades como la rueda de madera más antigua del mundo, que data del 3200 A.D. Esta rueda fue encontrada en lo que fueron las ciénagas de Liubliana (parece ser que no solo Shrek vive en ciénagas).

Después, hemos visitado la Biblioteca Nacional de Liubliana, un edificio muy bonito de 1930 que se sigue usando a día de hoy por los estudiantes.

Mañana se acaba todo y me separo de Ángeles, por lo que estoy un poco triste. Para compensar me voy a Venecia, que las penas con góndolas son menos. 

¡Hasta mañana!

Diario de una Erasmus en Liubliana, día 3: Un rayo de sol.

¡Hola de nuevo!

Hoy hemos llegado a casa muy cansados pero con una sarna que no pica: ¡hemos estado de excursión! Además, los astros eslovenos se han alineado y nos han regalado un tiempo espléndido. Hasta el clima aquí quiere agradar a los visitantes.

Un autobús nos ha recogido muy temprano y nos ha visto dormir llevado a la región de la costa eslovena. Si miráis en Google maps (que sé que no os lo sabéis) veréis que la costa de Eslovenia es muy pequeñita, colocada como el relleno de un sándwich croata-italiano. En realidad, esta parte del Adriático ha estado históricamente repartida entre muchas nacionalidades diferentes y, tras la Segunda Guerra Mundial, a Eslovenia solo le tocó este trocito en el reparto.

La primera parada la hemos hecho en Krkavče (compro vocal y resuelvo). En este pueblito de montaña de la zona adriática hemos notado un cambio mediterráneo en la vegetación, lleno de olivos y viñedos. Allí nos esperaba una señora vestida con un traje regional esloveno que nos ha enseñado una casa-museo conservada tal y como era a principios del siglo pasado. Básicamente si alguna vez habéis escuchado a vuestros abuelos del pueblo hablar de su infancia, os podéis hacer una idea: seamos del país que seamos no somos tan diferentes. 

Después de pasar mucho frío en la casa de piedra hemos continuado por la carretera de la costa y visto varias localidades, entre ellas Portorož, que viene a ser Puerto Banús pero con un nombre más eslavo. Finalmente hemos llegado a las murallas de Piran y nos hemos quedado alucinados con la belleza de la ciudad y del lugar. Con el día tan soleado, pudimos ver tres países a la vez de una sola ojeada: Eslovenia, Croacia e Italia. 

Tras bajar de la muralla y llegar a Piran, hemos tenido varias horas para pasear por sus calles medievales y su puerto, comer mucho pescado y visitar algún punto turístico de la ciudad. A pesar de ser un país pequeño, la diversidad de Eslovenia es interesante: a parte de la vegetación, la ciudad y la gente son muy distintas a las de la capital, aquí todo recordaba a Italia. 

Después de aprovechar el sol hasta casi el anochecer, hemos dormido como troncos viajado en el autobús de vuelta. Ahora estoy en la habitación, preparando una presentación para mañana y mirando mis camisetas y calcetines térmicos en la maleta decidiendo qué hacer con ellos para que no se sientan abandonados.

¡Hasta mañana!

Diario de una Erasmus en Liubliana, día 2: Ampliando la red.

¡Hola otra vez!

Hoy ha sido un día aciago: nos han separado. Como si fuésemos alumnos que hablan sin parar en clase (que un poco sí que lo somos), nos han organizado planes distintos para cada uno en el día de hoy. Más allá del dolor por la separación, es lo mejor que han podido hacer desde la organización para que aprovechemos el tiempo. 

Así que, como si fuésemos Michael Ende, la entrada del blog de hoy viene escrita en dos tintas:

Hoy hemos visitado un gran Instituto de Rehabilitación donde realizan prácticas los alumnos. En diferentes edificios se atienden desde rehabilitaciones de tipo funcional sin afectación del sistema nervioso, hasta servicios donde se tratan a personas con amputaciones de miembros desde el primer momento hasta que puedan volver a su vida diaria. En otro edificio se atienden niños con diferentes tipos de discapacidades, y en otros espacios se trabajan la recuperación de las actividades instrumentales y las actividades básicas de la vida diaria. Esto se realiza en personas mayores o que necesitan ayudas para su realización.  

Pero la estrella en cuanto a rehabilitación, por la gran superficie que se dedica a ello y el número de profesionales, es el edificio que trata a los lesionados medulares, tetrapléjicos y parapléjicos. Lo que caracteriza a su atención personalizada es que acompañan a los pacientes desde el primer momento en que se inicia su camino a la recuperación hasta que vuelven a su vida cotidiana.

Gracias a esta visita hemos podido ver de primera mano algunos de los sitios donde nuestros alumnos de ciclos como Atención a personas en situación de dependencia pueden realizar las prácticas si se acogen al programa Erasmus + 

Por otra parte, yo me he ido más por mi rama (que no por las ramas). Gracias a la amabilidad y servicialidad que creo que es el emblema del país, me han organizado una visita a un instituto con ciclos de Farmacia y parafarmacia, Laboratorio clínico, Prótesis dental y Cosmética. Evidentemente, la visita se ha centrado en conocer las instalaciones, profesoras y alumnos de los dos primeros ciclos, aunque no me habrían venido mal unos retoquitos. 

En cuanto a instalaciones, el equipamiento que tienen es muy similar al nuestro, solo que con mayor número de laboratorios y de material. Aquí dividen las clases en dos grupos de 15 para hacer las prácticas, y procuran que cada alumno tenga material suficiente para realizar los procedimientos de forma individual. Además, me han puesto los dientes un poco largos con algún aparato que nos encantaría tener, como varias cabinas de flujo laminar grandes o un autoanalizador de bioquímica.

También he tenido la ocasión de hablar con los alumnos que, aparte de preguntarme si yo era del Madrid y ponerme cara rara cuando les respondía que viva el Betis, han mostrado mucha curiosidad e interés. Entre otras cosas me han preguntado por las materias que impartía y si se parecían a lo que les estaban enseñando a ellos, si lo suyo era más fácil o más difícil o cuánto les encantaría venir a España más adelante.

Después de pasearme por el instituto y conocer a muchas profesoras y apuntar muchos contactos, he tenido una reunión con la coordinadora de Erasmus de este instituto para estudiar la posibilidad de iniciar un acuerdo de intercambio entre los ciclos de Laboratorio y Farmacia. ¡Parece que se amplía la oferta de destinos! ¡Estad atentos!

Como el amor siempre triunfa, no podían tenernos mucho tiempo separados, así que tras las visitas hemos vuelto a reunirnos todos para comer y poner en común la jornada. Dos datos gastronómicos más: en Eslovenia las raciones son gigantes y les gusta mucho el vino. Hemos probado otro alimento típico: el aceite de calabaza. Se usa para ensaladas y sabe a eso, a pipas de calabaza. 

Por si invitarnos a comer fuera poco nos han hecho gratis un tour por la ciudad. Hemos visitado el castillo de Liubliana, donde hay unas vistas increíbles de la capital y gran parte del país. Os recomiendo ir en un día soleado ¡vais a alucinar con el paisaje!  Tip de viajero 1: si no quieres pagar la entrada al castillo puedes subir a la colina, donde las vistas son exactamente las mismas. Tip de viajero 2: Si llevas zapatos poco cómodos, mejor sube en el funicular.

Además del castillo hemos visitado la zona medieval (que recuerda un poco a Ámsterdam) la zona más comercial y algún que otro edificio de arquitectura brutalista yugoslava que hacen que la palabra “brutalismo” suene a eufemismo.

La visita la hemos acabado en la cafetería que se encuentra en el punto más alto de Liubliana, que nuevamente tiene unas vistas muy chulas, incluido el propio castillo.

Mañana nos han recomendado gafas de sol, ¡nos vamos a la costa!

¡No cambiéis de canal si no os lo queréis perder!