Desconexión

He de pedir disculpas, llevo mucho tiempo sin escribir un blog; no ha sido a voluntad.

Como dije en la última entrada, tuve un viaje a Múnich con mi supervisora para una conferencia. Estuvimos en algunos seminarios sobre temas diversos como antibióticos para la tuberculosis, análisis de polvo según seguí es geográficas, citometria de flujo… Luego atendimos a una feria dentro del mismo recinto donde cada empresa promocionaba sus productos, algunos de los cuales no había oído hablar nunca, por lo cual aprendí mucho.

Luego fue una semana de trabajar mucho, ayudar a muchos compañeros a completar sus experimentos y sin darme cuenta ya estábamos de vacaciones.

Además, mi compañero Adrián y yo al final conseguimos un piso para vivir juntos y tuvimos que mudarnos, por lo que han sido un par de semanas de caos. Pero bueno, ya ha pasado más de un mes desde que llegamos y cada día me gusta más estar aquí.

Semana 5: Preparativos, despedidas y la realidad del examen

Termino la semana con la sensación de estar cerrando etapas, aunque solo lleve poco más de un mes aquí. El fin de semana ha sido una mezcla de organización doméstica y un pequeño paréntesis en el aislamiento que me he autoimpuesto por el estudio.

Gran parte del domingo la dediqué a la logística de la semana que viene: cocinar para tenerlo todo listo. Preparé arroz con pollo para los días de oficina, aunque calculé mal las cantidades y me ha salido menos de lo que me hubiera gustado. Es el tipo de error tonto que, cuando estás solo en el extranjero, te recuerda que todavía estoy ajustándome a gestionar mi propia rutina de forma eficiente.

A esto se le suma el peso del examen que mencioné anteriormente. Sigo sumergido en los apuntes, preparando la materia con la vista puesta en mi regreso a España, que será cuando me examine oficialmente. Estudiar a distancia, sin la presión inmediata de un aula pero con la responsabilidad de no quedarme atrás, requiere una disciplina que a veces agota más que el propio trabajo.

A pesar de que me paso el día entre el trabajo y los libros, es imposible ignorar el entorno. Todavía no he hecho «turismo» como tal, no he ido a visitar monumentos ni museos con guía en mano, pero Bérgamo tiene algo que te entra por los ojos sin buscarlo. Su arquitectura antigua es increíble; basta con levantar la vista mientras camino al trabajo para apreciar la historia que desprenden sus fachadas y sus calles empedradas. Es un privilegio estar en un sitio tan bonito, aunque por ahora solo lo vea de paso.

Ayer domingo hice una excepción en mi rutina y salí a tomar algo con un pequeño grupo de Erasmus. El motivo era agridulce: uno de los chicos se vuelve definitivamente a España. Ha tenido problemas de convivencia en su piso y ha decidido que lo mejor es regresar. Me da lástima, porque era de las pocas personas con las que realmente sentía que podía conectar a un nivel más profundo. Su marcha refuerza un poco esa sensación de que aquí las relaciones son efímeras o, a veces, difíciles de encajar si no compartes el mismo estilo de vida.

Entre los libros, los tuppers para el trabajo y estas despedidas inesperadas, la semana se cierra con la mente ya puesta en las visitas que están por llegar, que serán el respiro que necesito para salir de este bucle.

Semana 5 (Primera Parte): El peso de la rutina en Bergamo

Llevo cinco semanas aquí y la famosa vida frenética del Erasmus parece haberme pasado de largo. Mi día a día se ha convertido en un ciclo cerrado de trabajo y estudio para los cursos, una inercia que me mantiene absorbido por las responsabilidades más que por el turismo. Es curioso cómo uno puede mudarse a otro país y terminar replicando una estructura tan rígida.

Sin embargo, hay algo en Bérgamo que hace que esta rutina no sea pesada, sino distinta. El simple hecho de estar en una ciudad diferente transforma lo ordinario. He encontrado una calma que no conocía en las pequeñas cosas. Me reconforta el ritual de llegar a casa y prepararme la cena escuchando música, o esos ratos en los que bajo al parque simplemente a leer y a observar cómo la gente de aquí disfruta de su tiempo. Hay una paz muy particular en ver pasar el día sin las prisas habituales.

Aun así, es inevitable que aparezca la nostalgia. En el fondo, echo de menos mi vida en Madrid. Allí todo era un no parar de vivencias, un movimiento constante que ahora contrasta con el sedentarismo que me he impuesto aquí. Madrid era intensidad y ruido; Bérgamo, de momento, está siendo silencio y estudio.

En esta introspección también me he dado cuenta de algo sobre mi forma de relacionarme. Aunque soy una persona social y no tengo problemas para conectar con los demás, aquí me he vuelto mucho más selectivo con la gente que quiero tener alrededor. Noto que no me nace relacionarme con el resto de estudiantes de Erasmus; me veo en un punto vital muy diferente al suyo. Noto esa distancia en los detalles más pequeños: en sus comentarios, en los chistes, en el tipo de planes o en lo que buscan para entretenerse. Simplemente, ya no encajo en esa dinámica.

Por suerte, parece que este próximo mes va a ser más entretenido. Vienen mi familia y mi pareja a verme, y tengo ganas de compartir esta nueva calma con ellos. Al final, prefiero calidad que cantidad, y su visita es justo el cambio de aire que necesito ahora mismo. En esta ocasion no tengo fotos que enseñar, en proximas entradas tendreis cosas interesantes.

Primer mes completo

¡Ya llevo un mes completo! La verdad es que mi experiencia está siendo muy guay y la estoy aprovechando al máximo. Cada día aprendo algo nuevo y vivo cosas diferentes, y aun así siento que todavía me queda mucho por hacer y descubrir.

Esta última, la cuarta semana, ha sido especialmente curiosa por el clima. Ha estado bastante raro: en un mismo día llegó a nevar, granizar y, al poco rato, salir el sol como si nada. Fue sorprendente ver tantos cambios en tan poco tiempo.

El fin de semana decidí aprovecharlo bien, así que fui a visitar el museo de Victor Horta. Él fue un arquitecto belga muy importante y uno de los principales representantes del Art Nouveau, un estilo artístico que se caracteriza por sus formas curvas, inspiradas en la naturaleza, y por su gran atención al detalle. El museo me pareció precioso y muy interesante.

Después de la visita, salí a comer por la zona y fue el plan perfecto para cerrar el día: buena comida, buen ambiente y tiempo para seguir disfrutando de la experiencia.

Semana 4 de Erasmus – Segunda mitad

Esta semana ha sido una mezcla curiosa entre rutina, pequeños descubrimientos y algún que otro plan diferente.

En el trabajo, sigo avanzando bastante. Ahora mismo estoy preparando la segunda página web para otro negocio de mi jefe, lo cual me está permitiendo practicar más y ganar soltura. Además, esta semana hice algo completamente nuevo para mí: reparar unos Apple Watch. Nunca había trabajado con este tipo de dispositivo, pero al final no resultó tan diferente de cualquier otro aparato electrónico, lo cual me sorprendió bastante.

También he empezado a coger una pequeña costumbre que me gusta mucho: llegar antes al trabajo para tomarme un café en una cafetería de al lado. Es un momento tranquilo, casi como si estuviera “idealizando” mi vida de Erasmus, pero la verdad es que se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día.

Fuera del trabajo, ha sido una semana bastante tranquila, aunque el fin de semana tuvo sus momentos interesantes. El sábado fui a una fiesta de música electrónica que se hacía dentro de un autobús. La idea me parecía muy original, aunque la experiencia no fue exactamente lo que esperaba. No soy muy fan del techno, pero quería probar algo nuevo. Al final, la música me decepcionó un poco, ya que era bastante parecida a la que podrías escuchar en una tienda como Bershka.

El domingo fue completamente diferente. Por la mañana hice un free tour por Città Alta. Aunque ya había estado allí antes, esta vez quería conocer su historia, y la verdad es que me pareció MUY interesante.

La Città Alta es la parte más antigua de la ciudad de Bergamo y está situada en lo alto de una colina, rodeada por murallas venecianas construidas en el siglo XVI, que hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. Durante siglos, esta zona fue el centro político y religioso de la ciudad. Paseando por sus calles estrechas se pueden ver edificios medievales, plazas históricas como la Piazza Vecchia y monumentos importantes como la Basílica de Santa Maria Maggiore.

Además, Città Alta tuvo una gran influencia de la República de Venecia, que controló la ciudad durante varios siglos, lo que explica su arquitectura y sus fortificaciones. Todo esto hace que caminar por allí sea casi como viajar en el tiempo.

Por la tarde, el plan fue más relajado: fui a casa de mi compañero de trabajo español a jugar al póker, un buen cierre para el fin de semana.

En general, no ha sido la semana más movida, pero sí ha tenido ese equilibrio entre rutina y pequeñas experiencias nuevas que hacen que el Erasmus siga siendo especial.

Y las prácticas?

Ahora que ya me he asentado, me he dado cuenta de que no he explicado nada sobre mis prácticas y el centro en el que estoy.

Estoy haciendo las prácticas en un centro de investigación llamado HKI en Jena, Alemania. Estoy en el departamento de Inmunología microbiana, que se encarga de hacer estudios sobre un hongo llamado Cándida albicans, hacemos desde los cultivos celulares iniciales hasta la infección de las células y la interpretación de los resultados.

La verdad que es un centro bastante grande, muy bien equipado y con un trabajo muy interesante.

Esta semana mi supervisora, Anna, y yo hemos hecho un pequeño viaje a una conferencia, pero hablaré de esto en la próxima entrada.

Semana 4 en Bérgamo (Primera Mitad)

Esta semana en Bérgamo ha estado bastante enfocada en mi futuro profesional. Siento que poco a poco voy teniendo más claro hacia dónde quiero ir y qué pasos tengo que dar para conseguirlo.

Uno de los avances más importantes ha sido empezar a prepararme para el certificado CompTIA A+, que complementa muy bien mi grado en SMR. He decidido hacerlo porque creo que puede dar más credibilidad a mi perfil y ayudarme a mejorar el currículum, además de aportarme conocimientos más sólidos. Mi objetivo sigue siendo dedicarme al pentesting, y este certificado puede ser una buena puerta de entrada en el sector. La única pega es el precio del examen (unos 170€), pero al final pienso que quien no arriesga no gana.

En el trabajo sigo colaborando en tareas de reparación, lo cual también me viene bien para seguir aprendiendo en un entorno más práctico. Además, en mis ratos libres estoy aprovechando para estudiar y mejorar la web en la que estoy trabajando, intentando ser constante y sacar el máximo partido al tiempo.

En cuanto a la vida fuera del trabajo, la semana ha sido bastante tranquila. No he salido mucho de la rutina, aunque el lunes fui al piso de otros chicos que también están aquí de Erasmus y estuvimos jugando al póker, lo que estuvo bastante bien para desconectar un poco.

Para cerrar la semana, el domingo he contratado un free tour para descubrir mejor todos los rincones de la ciudad. Creo que será una buena forma de conocer más a fondo Bérgamo y aprovechar la experiencia al máximo.

1 Mitad de la 3 Semana en Bérgamo

Semana 3 de Erasmus: avances, confianza y pequeños descubrimientos

Esta tercera semana de Erasmus ha estado bastante centrada en el trabajo, pero también ha tenido sus momentos especiales fuera de la rutina.

Por un lado, he conseguido terminar el front-end de la página web en la que estaba trabajando para mi jefe. La verdad es que ha sido un proceso intenso, pero muy satisfactorio ver el resultado final ya completo. Con esta parte cerrada, ahora he empezado a centrarme en otro tipo de tareas: hacer fotos a los productos de la tienda para poder subirlos a la base de datos y organizarlos según sus características. Es un trabajo más meticuloso, pero importante para que todo funcione bien.

Además, parece que el esfuerzo está dando sus frutos. Mi jefe ha valorado positivamente mi trabajo y, como resultado, me ha proporcionado un portátil mejor, un ThinkPad L14. Es un detalle que me ha hecho mucha ilusión y que también me motiva a seguir dando lo mejor de mí.

Fuera del trabajo, he seguido explorando la ciudad a mi ritmo. He descubierto un parque justo al lado de mi piso que me tiene completamente enamorado. No es que tenga nada especialmente llamativo, pero está lleno de vegetación y animales, y tiene un ambiente muy tranquilo que me encanta.

El martes también viví algo curioso: fui a ver el ambiente que se crea en la ciudad cuando juega el Atalanta, que esta vez se enfrentaba al Bayer. Es impresionante cómo se moviliza la gente cada vez que hay partido; aunque no entré al estadio, solo con estar por la zona ya se siente toda la energía.

No ha sido una semana especialmente movida en cuanto a planes, ya que también he pasado bastante tiempo en casa organizando cosas importantes para los próximos meses.

Y, por supuesto, no podía faltar la comida: esta semana fui a probar un plato típico italiano, la pasta carbonara. Me llamó mucho la atención lo diferente que es respecto a la versión española. En mi opinión, la italiana es bastante mejor: más sencilla, pero con mucho más sabor.

En general, ha sido una semana de progreso, adaptación y pequeños momentos que hacen que la experiencia Erasmus siga mereciendo la pena.

Parque al Lado de mi Piso

Segunda Semana: 2ª Parte

Durante la segunda parte de la semana se han dado dos acontecimientos que sí son dignos de anotar para la posteridad.

El primero de estos eventos sucedió el jueves por la noche, cuando acudí a un concierto cultural organizado por el Instituto Francés en el Teatro Español de Tetuán. El concierto venia de la mano de Songe d’Orient, es decir, Canción de Oriente, un grupo musical de París bajo la dirección de Raphael Mas.

Consistió en una hora y cuarto de diversos temas recorriendo la diversidad cultural del mediterráneo, con canto gregoriano, ritmos árabe-andalusíes, y toques renacentistas, con letras en un total de 12 idiomas, entre ellos árabe, persa, armenio, azerí, latín, español e inglés.

La única pega durante todo el concierto fue que mucha gente llevó a niños pequeños, que se aburrían y armaban alboroto, lo cual hacía difícil prestar atención plena a las estelares interpretaciones de la noche.

Además de música excelente, vi el Teatro Español por primera vez, y he de decir que fue una experiencia maravillosa. El sitio es bastante grande y bonito, además, al estar en balcón tuve la oportunidad de verlo desde una posición privilegiada.

También he de decir que fue la primera noche que salí a la calle, y la vida nocturna durante el Ramadán es increíble. Ves a gente entrando y saliendo de todas partes, los edificios están iluminados por la actividad que hay en ellos, y escuchas música y celebraciones por todas partes, por no mencionar los rezos en forma de cánticos.

Y bueno, el otro gran evento es que al fin he podido cuadrar las cosas con los caseros, y voy a poder moverme de piso. He de reconocer que este primer piso no fue la decisión más acertada del mundo. Caí en cogerlo porque me ofrecía una experiencia más barata, y pensé que siendo una persona y viniendo con el dinero justo, merecería la pena. Pero tras visitar la segunda opción, y sufrir en mis carnes el vivir en un piso mal aislado y con apenas equipamiento necesario para llevar una vida normal, me di cuenta de que si quiero aguantar cuatro meses en esta ciudad, merece la pena invertir un poco más y estar en un sitio en el que realmente pueda vivir con cierta comodidad.

Nos vemos la semana que viene, os recomiendo buscar Songe d’Orient y echarles un vistazo, ya que el vídeo grabado con la calidad de mi móvil no les hace justicia.

Dias de visita !!

Después de una semana bastante cansada, el viernes decidimos hacer algo diferente para desconectar. Gracias a nuestro instituto de aquí, organizamos una pequeña escapada para vivir una experiencia muy típica de Finlandia: sauna y nado en aguas abiertas.

El destino era la villa Jarvela, un lugar cercano a Turku donde se puede disfrutar de varias saunas, jacuzzi y, por supuesto, el famoso baño en aguas frías.

Para llegar, fuimos en autobús( trayecto de unos 15 min ) . El ambiente ya empezaba a ser emocionante porque sabíamos que íbamos a probar algo muy característico de la cultura finlandesa.

Al llegar, vimos que el lugar tenía varias saunas, un jacuzzi y la zona preparada para el nado en aguas abiertas, que es una de las experiencias más tradicionales del país.

Mi amiga Ainhoa decidió no meterse al agua —y la verdad es que es bastante comprensible porque el agua estaba helada—, pero yo sí me animé.

Además, conocimos allí a un grupo de españoles con los que empezamos a hablar, y al final entré al agua junto con otra persona del grupo. Fue una experiencia bastante intensa pero también muy divertida. Después del baño, volvimos a la sauna para entrar en calor, que es justo como se suele hacer aquí: alternar el frío del agua con el calor de la sauna .

Tras pasar un rato muy agradable entre la sauna, el jacuzzi y las conversaciones con la gente que habíamos conocido, volvimos a Turku.

Al llegar, todavía teníamos algo de energía, así que decidimos dar una vuelta por el centro, pasar un rato por el centro comercial y disfrutar un poco del ambiente de la ciudad antes de irnos a dormir.

Los planes no terminaban ahí. Nuestro instituto también nos había propuesto el sábado visitar el interior del Turku Castle, uno de los lugares históricos más importantes de la ciudad. Así que decidimos aprovechar la oportunidad.

Cuando entramos, la verdad es que nos sorprendió bastante. El castillo es enorme y tiene muchísima historia. Recorrimos sus salas, pasillos y exposiciones, leyendo sobre su pasado y descubriendo cómo era la vida en esa época. Fue una visita muy interesante y diferente, porque no todos los días tienes la oportunidad de explorar un castillo medieval tan grande.

Después de terminar la visita, volvimos tranquilamente a casa a descansar y a aprovechar a recoger la casa , hacer la compra etc…

OS IRE CONTANDO POR QUE AUN NOS QUEDAN PLANES MUY CHULOS !!! 🙃