Semana 10: Seguimos con la rutina de lluvias

Ya hemos entrado oficialmente en la décima semana de mi Erasmus en Bérgamo y, si tuviera que definir estos primeros días con dos palabras, serían «código» y «humedad». En el ámbito laboral, mi rutina sigue muy centrada en el soporte técnico, pasando gran parte de la jornada sumergido en reparaciones de software y diagnósticos de sistemas. Sin embargo, lo que más tiempo y neuronas me está llevando es la evolución de la app de inventario. Esta semana he logrado dar un salto cualitativo al implementar un apartado de instalador dentro de la herramienta. Con este nuevo módulo, he conseguido automatizar la configuración inicial del programa, gestionando de forma interna todas las dependencias y bibliotecas necesarias para que la app sea funcional desde el primer minuto. Ha sido un reto técnico interesante, ya que mi objetivo era simplificar al máximo el despliegue del software para que cualquier compañero pueda utilizarlo sin necesidad de realizar ajustes manuales complejos en el sistema.

Fuera de las horas de oficina, la situación es bastante más monótona. Si la semana pasada el tiempo ya era malo, estos días las lluvias se han vuelto todavía más intensas y persistentes, convirtiendo cualquier intento de paseo por la ciudad en una expedición de riesgo. Bérgamo está sumida en un gris constante que quita las ganas de cualquier plan exterior, por lo que sigo sin hacer prácticamente nada en mi tiempo libre. Mi vida social se resume ahora mismo en trayectos rápidos bajo el paraguas y tardes de refugio en casa, aprovechando el sonido de la lluvia para descansar y avanzar en proyectos personales. Aunque me gustaría decir que he descubierto algún rincón nuevo de la Lombardía, la realidad es que el temporal me tiene «atrapado» en una calma forzada que, al menos, me está permitiendo centrarme al cien por cien en mis tareas de programación. ¡Espero que el cielo nos dé un respiro pronto, porque empiezo a olvidar qué color tiene el sol!

Semana 9: Rutina de lluvia

Cerrando mi novena semana aquí en Italia, me he dado cuenta de que el Erasmus no siempre es un despliegue de fuegos artificiales y viajes constantes; a veces, el ritmo lo marca el cielo. Tras unos días de mucha actividad, esta segunda mitad de la semana empezó con total normalidad, siguiendo mi rutina habitual de trabajo y estudios. Me gusta esa sensación de sentirme ya un poco «de aquí», con mis horarios establecidos, mis cafés de siempre y ese flujo de productividad que te da la tranquilidad de Bérgamo.

Sin embargo, el fin de semana los planes se torcieron. El mal tiempo se instaló en la ciudad de forma implacable y la lluvia no dio tregua, así que no me quedó otra opción que aplicar el famoso concepto italiano del dolce far niente, aunque fuera por obligación. He pasado los dos días encerrado en casa sin hacer absolutamente nada. Entre maratones de series, alguna que otra siesta y el sonido de la lluvia contra los cristales, he aprovechado para recargar pilas al máximo. Aunque da un poco de rabia no haber explorado algún rincón nuevo, también es necesario aceptar estos momentos de calma para procesar todo lo vivido estas semanas. ¡Toca esperar a que el sol vuelva para la semana diez!

Semana 9: Rutina y Juegos de Azar

Esta primera mitad de la novena semana de mi experiencia Erasmus ha sido un auténtico no parar de actividades, comenzando en el ámbito laboral con una sesión técnica sumamente intensa centrada en depurar y corregir diversos errores críticos que habían surgido en la app de inventario; a pesar de que los fallos estructurales detectados en la base de datos y los constantes conflictos de conexión con el servidor parecían un reto técnico complejo, logré estabilizar todo el sistema con sorprendente facilidad, aunque lo que realmente puso a prueba mi paciencia profesional fue la tediosa tarea de reparar varios ordenadores afectados por problemas de drivers, un proceso frustrante que me hace reafirmar cada día más mi profundo y creciente odio hacia el ecosistema de Windows.

Fuera de las responsabilidades de la oficina, la semana también ha dejado espacio para la desconexión social y la logística personal, destacando una noche muy entretenida en el piso de un compañero de trabajo para disfrutar de una partida de poker entre risas, además de dedicar un buen tiempo de calidad en casa a la cocina para organizar meticulosamente todos mis tuppers y comidas semanales; finalmente, con la nostalgia empezando a asomar, he comenzado a gestionar seriamente los preparativos para mi futura vuelta a España, adelantando trámites, revisando maletas y coordinando la logística necesaria para asegurar que el cierre de esta increíble etapa internacional y mi posterior regreso a casa se realicen de la manera más tranquila, fluida y ordenada posible.

Semana 8: Luchando contra la rutina

Os escribo estas líneas con los gemelos todavía echando fuego pero con el corazón a mil por hora, sentado literalmente en lo alto de la meseta de Piani d’Erna. Tengo a mis pies la ciudad de Lecco y, un poco más allá, esa silueta tan inconfundible del Lago de Como recortándose entre las montañas. Si cierro los ojos, aún noto el aire frío de la cima, pero ahora mismo el sol pega con ganas y la recompensa de estar aquí arriba hace que cada kilómetro de subida haya valido la pena. Esta segunda mitad de mi octava semana de Erasmus en Bérgamo ha dado un giro radical respecto a los primeros días, y la verdad es que necesitaba desconectar de la ciudad y de tanto asfalto para perderme un poco por las alturas.

La semana empezó de una forma bastante metódica y tranquila en el trabajo. Me he pasado los días rodeado de destornilladores de precisión y pantallas, centrándome sobre todo en reparaciones técnicas que, aunque entretenidas, te dejan la cabeza frita. He estado liado con de todo un poco: desde los típicos cambios de baterías que parecen sencillos hasta que te encuentras un tornillo pasado de rosca, hasta peleas intensas con el software de varios equipos que se negaban a arrancar. También me ha tocado lidiar con el drama de los bloqueos de cuentas y accesos, algo que parece una tontería pero que te lleva media mañana entre verificaciones y configuraciones. El ambiente en el taller ha sido relajado, con ese ritmo italiano donde siempre hay hueco para un buen café entre placa base y placa base, pero sentía que me faltaba algo de movimiento antes de que terminara la semana, sobre todo porque los próximos días pintan bastante planos y sin mucho ajetreo en la agenda.

Así que, ni corto ni perezoso, decidí que era el momento de mi primera gran aventura en solitario por los Alpes Lombardos. Preparé la mochila con lo básico y puse rumbo a Lecco para subir andando hasta aquí. Al principio, la soledad del sendero impone un poco, sobre todo cuando te das cuenta de lo pequeña que es tu figura frente a esas paredes de roca tan brutales, pero es increíble cómo se agudizan los sentidos cuando vas solo. A mitad de camino tuve la suerte de cruzarme con un grupo de ingleses que iban exactamente hacia el mismo refugio que yo. Fue un puntazo encontrarlos porque, además de practicar un poco el idioma y echar unas risas con sus anécdotas de viaje, me sirvió para subir con un extra de motivación cuando las piernas empezaban a flaquear en los tramos más empinados.

Pasar la noche en un refugio de alta montaña ha sido, sin duda, el «peak» de mi experiencia Erasmus hasta ahora. No hay nada que se compare con el silencio absoluto de la noche a esta altitud y esa sensación de comunidad que se crea entre los que estamos allí arriba compartiendo una cena caliente después de la paliza de caminar. Las vistas que he tenido al despertar hoy son, sencillamente, excepcionales; de esas que te obligan a guardar el móvil un rato porque ninguna foto le hace justicia a la inmensidad del paisaje. Me bajo de la meseta con la convicción total de que esta experiencia la voy a repetir mucho más a menudo. Bérgamo es una joya, pero tener esta naturaleza a un paso de casa es un lujo que no voy a desaprovechar. Ahora me toca bajar con calma, disfrutar de las últimas vistas del lago y prepararme para una semana que, si todo sale según lo previsto, será de descanso total antes de la siguiente aventura.

Semana 8: Bajando revoluciones y puliendo el trabajo

Después del ajetreo de la semana pasada con la visita de mis padres y el viaje a Venecia, esta octava semana ha sido un poco más «de transición». A veces el Erasmus también es esto: bajar el ritmo, disfrutar de la rutina en Italia y centrarse en hacer las cosas bien.

En el trabajo me he pasado la mayor parte del tiempo pegado a la pantalla, pero con una satisfacción distinta. Como ya lancé la app de inventario, esta semana me ha tocado la parte menos glamurosa pero más necesaria: los parches. Me he dedicado a pulir esos pequeños errores que solo salen cuando alguien empieza a usar lo que has programado. Es un proceso curioso, porque te obliga a mirar tu propio trabajo con otros ojos para que todo vaya como la seda.

Además, mi jefe ya me está dando confianza para meterme en otros proyectos de mejora dentro de la empresa. No son cosas tan grandes como la app (de momento), pero son pequeños cambios en los procesos de trabajo que me hacen sentir que de verdad estoy aportando algo útil aquí. Me gusta esa sensación de que ya no soy «el nuevo que no sabe dónde están las cosas», sino alguien que propone ideas y las saca adelante.

El resto de la semana ha sido disfrutar de las pequeñas cosas: un café bien tirado, paseos por Bérgamo sin la presión de «tener que ver algo nuevo» y simplemente vivir el día a día. A veces, las semanas que parecen «más vacías» son las que mejor te vienen para asimilar todo lo que estás viviendo. Como no hice muchas fotos porque en el trabajo prefiero estar centrado, aquí os dejo una vista de Bérgamo en el atardecer.

Semana 7: Familia, canales y mucho código

Perdonad el retraso con el blog de esta semana, pero es que han venido mis padres a verme y, como imaginaréis, he preferido soltar el móvil y disfrutar de ellos al máximo. Estuvieron todo el fin de semana por aquí y fue genial. Para recibirlos, los llevé a cenar al Circolino, en la Ciudad Alta de Bérgamo. Es un sitio increíble porque está en un antiguo convento y tiene ese aire auténtico de «cooperativa» donde se come de lujo; si venís a verme, ¡es parada obligatoria! También les enseñé todos mis rincones favoritos de Bérgamo, sobre todo la parte antigua, que es donde de verdad te enamoras de esta ciudad.

El plato fuerte del finde fue la escapada a Venecia. Fuimos en coche porque, aunque parezca mentira, en transporte público se tardan casi 4 horas y queríamos aprovechar el tiempo. La ciudad es una pasada: estuvimos en la Plaza de San Marcos, cruzamos el Puente Rialto y nos hartamos de ver canales y puentes. Eso sí, confirmo el mito: huele un poco a alcantarilla en algunas zonas, pero es lo normal viviendo entre agua, y la verdad es que con lo bonito que es todo, ni te importa.

En la parte «curro», estoy muy contento. Por fin he lanzado la app de gestión de inventario que le estaba montando a mi jefe. No os voy a mentir, organizarlo todo fue un jaleo de locos y hubo momentos de estrés, pero verla ya funcionando ha sido una experiencia espectacular. Ahora me toca estar un poco más tranquilo, aplicando «parches» y arreglando cosillas para que la funcionalidad sea perfecta, pero el gran paso ya está dado. ¡Cierro la semana con las pilas cargadas!

Semana 4 en Bérgamo (Primera Mitad)

Esta semana en Bérgamo ha estado bastante enfocada en mi futuro profesional. Siento que poco a poco voy teniendo más claro hacia dónde quiero ir y qué pasos tengo que dar para conseguirlo.

Uno de los avances más importantes ha sido empezar a prepararme para el certificado CompTIA A+, que complementa muy bien mi grado en SMR. He decidido hacerlo porque creo que puede dar más credibilidad a mi perfil y ayudarme a mejorar el currículum, además de aportarme conocimientos más sólidos. Mi objetivo sigue siendo dedicarme al pentesting, y este certificado puede ser una buena puerta de entrada en el sector. La única pega es el precio del examen (unos 170€), pero al final pienso que quien no arriesga no gana.

En el trabajo sigo colaborando en tareas de reparación, lo cual también me viene bien para seguir aprendiendo en un entorno más práctico. Además, en mis ratos libres estoy aprovechando para estudiar y mejorar la web en la que estoy trabajando, intentando ser constante y sacar el máximo partido al tiempo.

En cuanto a la vida fuera del trabajo, la semana ha sido bastante tranquila. No he salido mucho de la rutina, aunque el lunes fui al piso de otros chicos que también están aquí de Erasmus y estuvimos jugando al póker, lo que estuvo bastante bien para desconectar un poco.

Para cerrar la semana, el domingo he contratado un free tour para descubrir mejor todos los rincones de la ciudad. Creo que será una buena forma de conocer más a fondo Bérgamo y aprovechar la experiencia al máximo.

3 Semana en Bergamo: Parte 2

Durante la segunda mitad de mi tercera semana de Erasmus he seguido avanzando bastante, sobre todo en el ámbito profesional, donde estoy dedicando la mayor parte de mi tiempo.

En el trabajo, he conseguido terminar la página web en la que llevaba un tiempo trabajando. Ahora estoy centrado en analizar cuál es la mejor opción de hosting para publicarla, comparando diferentes alternativas en función de rendimiento, precio y facilidad de uso. Además, he empezado a desarrollar una aplicación para gestionar reparaciones. La idea principal es que, a través de la conexión WiFi, todos los trabajadores puedan actualizar en tiempo real el estado de los equipos que se están reparando. Es un proyecto que todavía está en fase inicial, pero que sigo mejorando poco a poco, añadiendo funcionalidades y optimizando su funcionamiento.

También estoy aprendiendo bastante por mi cuenta, investigando soluciones técnicas, viendo ejemplos y probando distintas implementaciones para hacer la app lo más útil posible. Esto me está ayudando a ganar soltura y a enfrentarme a problemas reales.

Fuera del trabajo, he aprovechado el tiempo para prepararme de cara a mi futuro profesional. He estado mejorando mi portfolio, actualizando mi CV y organizando mejor mis proyectos para poder enseñarlos de forma más clara. Además, sigo realizando cursos online para obtener certificados que puedan aportar valor a mi perfil.

En cuanto al tiempo libre, esta semana ha sido más tranquila. No he hecho mucho turismo, en parte porque ya he visitado la mayoría de lugares gratuitos de Bérgamo y sigo con una mentalidad bastante low cost. Aun así, he seguido explorando un poco la ciudad, repitiendo algunos sitios que me gustan y descubriendo pequeños rincones caminando sin rumbo.

También he dedicado tiempo a organizar mi rutina diaria, mejorar mi gestión del tiempo y adaptarme cada vez más a la vida aquí. Poco a poco me siento más cómodo, tanto en el trabajo como en el día a día, y noto que estoy aprovechando la experiencia no solo a nivel profesional, sino también personal.

Segunda Mitad de la Semana en Bérgamo

Durante la segunda mitad de la semana he estado principalmente enfocado en la creación de la página web para la tienda. Por ahora me he centrado en desarrollar la parte visual de la página, lo que también se conoce como el front-end. He elegido un diseño minimalista y visualmente agradable, con la idea de que la web sea lo más clara y sencilla posible para los clientes.

De momento ya he creado la página principal y también la zona de compra. Cuando se las enseñé a mi jefe, le gustaron mucho, lo cual me motivó bastante porque significa que el trabajo va por buen camino. Ahora queda la parte más pesada: crear la base de datos donde se guardarán todos los productos que tiene a la venta la tienda. Probablemente sea la parte que más tiempo lleve, pero al final también es una parte muy importante del proyecto y forma parte del aprendizaje de estas prácticas.

Fuera del trabajo también he seguido aprovechando la experiencia Erasmus. Estos días he salido a visitar varias iglesias de la ciudad (porque aquí hay muchísimas, ¡jajaja!) y la verdad es que muchas de ellas son impresionantes tanto por fuera como por dentro. Es curioso cómo cada una tiene su propio estilo y detalles.

También he salido a cenar pizza con algunos compañeros. Estando en Italia es casi obligatorio hacerlo, y la verdad es que se nota mucho la diferencia: las pizzas aquí tienen muy buena calidad y además suelen ser más baratas que en España. Es una de esas pequeñas cosas que hacen que la experiencia sea todavía mejor.

Además, poco a poco me voy acostumbrando más a la vida aquí: moverme por la ciudad, probar comidas nuevas y hablar con gente diferente. Cada día siento que estoy aprendiendo algo nuevo, tanto en el trabajo como en la experiencia de vivir en otro país, que al final es una de las cosas más valiosas del Erasmus.

Semana 2 (Primera mitad de la semana)

Después de completar mi primera semana de prácticas, puedo decir que estoy bastante contento con cómo están yendo las cosas. Poco a poco me voy sintiendo más cómodo en el trabajo y, lo más importante, parece que mi opinión tiene valor para mi jefe. Eso me ha motivado a proponer algunas ideas nuevas.

Una de las propuestas que le hice fue crear una página web para la tienda, ya que actualmente no tiene ninguna. Le comenté que podría intentar hacer una sencilla pero funcional. Aquí tengo que agradecer especialmente a mi profesora de Aplicaciones Web, Sara, porque gracias a lo que aprendimos en clase ahora veo que hacer una página web básica no es algo tan complicado como pensaba.

Además, también le propuse algunas ideas para vídeos que se podrían subir a redes sociales para promocionar la tienda. Para mi sorpresa, las ideas fueron muy bien recibidas. Mi jefe me dijo que le parecían interesantes y que, cuando tengamos la oportunidad, intentaremos grabar algunos de esos vídeos.

Fuera del trabajo, también he aprovechado para seguir explorando la ciudad. Me está gustando mucho porque tiene muchos edificios antiguos y muy majestuosos, algo que le da un encanto especial. Pasear por sus calles es una experiencia muy diferente a la de mi ciudad.

Por supuesto, también estoy probando comida típica del lugar. Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la focaccia. Me ha gustado tanto que tengo claro que será una de las cosas que me llevaré a España sí o sí.

Foto de turista