Última semana en Eslovenia ;)

La última semana en Eslovenia fue bastante intensa y llena de planes. Por un lado, estuvimos visitando muchas tiendas, aunque esa parte la contará mejor mi amiga en su blog.

Uno de los días más destacados fue cuando fuimos a Trieste, en Italia. Desde el principio, la ciudad nos llamó la atención por su estilo y por estar justo al lado del Mar Adriático.

Durante el día, recorrimos bastante la ciudad. Visitamos un museo interesante que nos ayudó a entender mejor su historia y también entramos en una iglesia que nos sorprendió por dentro. Más tarde, subimos a un castillo desde el que había unas vistas increíbles de toda la ciudad y del mar. Fue uno de esos momentos en los que te paras simplemente a observar y disfrutar.

Después, seguimos paseando por distintas zonas, especialmente por la Città Vecchia, que tiene ese rollo más antiguo con calles estrechas y mucho encanto. También estuvimos en la Piazza Unità d’Italia, que es enorme y está justo frente al mar, así que el ambiente ahí es muy especial.

Otro sitio que nos gustó mucho fue el Canal Grande de Trieste, donde hay pequeñas barcas y edificios alrededor que le dan un toque diferente. Es una zona perfecta para pasear con calma.

Además, dimos un paseo por la zona del mar, que al final descubrimos que era el Adriático y no un lago como pensábamos al principio. Incluso nos acercamos a la orilla y mojamos los pies en el agua, un momento sencillo pero muy agradable que hizo la experiencia aún más especial.

Algo que también nos gustó mucho fue que nos sentimos bastante acogidas. El italiano y el español son idiomas parecidos, así que nos resultaba fácil entender muchas cosas. De hecho, hablamos con varias personas de Italia que se nos acercaron al escucharnos hablar en español, lo que hizo la experiencia aún más cercana y agradable.

Y obviamente, no podía faltar la comida: probamos pizza y helado, y la verdad es que mereció totalmente la pena.

Para terminar, compramos algunos souvenirs y seguimos dando una vuelta por la ciudad antes de volver. En general, fue un día muy completo y una de las mejores partes del viaje.

Última semana en Eslovenia

Durante nuestra última semana en Eslovenia, aprovechamos al máximo el tiempo para despedirnos del país y disfrutar de sus últimos rincones. Quedamos con nuestros amigos de allí, con quienes compartimos momentos muy agradables mientras paseábamos por la ciudad en busca de los últimos souvenirs y regalos, intentando llevarnos un pequeño recuerdo de esta experiencia tan especial.

Algo que nos llamó mucho la atención durante estos paseos fue la gran cantidad de tiendas que vendían objetos decorativos con figuras de osos, dragones y ratones. Estos animales no aparecían de forma casual, sino que tienen un significado cultural importante en el país. El dragón, por ejemplo, es uno de los símbolos más representativos de Liubliana.

Por otro lado, el oso es un animal muy presente en los bosques eslovenos, ya que el país cuenta con una de las mayores poblaciones de osos pardos de Europa, lo que lo convierte en un símbolo de la naturaleza salvaje y la riqueza natural del territorio. En cuanto a los ratones, suelen aparecer en productos más artesanales o infantiles, asociados a cuentos populares y a la tradición decorativa local.

Uno de los momentos más especiales de la semana fue nuestra visita a una famosa chocolatería, decorada con temática de Pascua, que creaba un ambiente muy acogedor y festivo. Allí pudimos disfrutar no solo del chocolate, sino también de la cuidada estética del lugar. Además, también descubrimos otra chocolatería diferente, donde probamos postres típicos realmente deliciosos, lo que convirtió la experiencia en algo aún más memorable.

Durante esos días, también tuvimos la oportunidad de visitar un par de museos, lo que nos permitió conocer mejor la historia y la cultura del país, enriqueciendo así nuestro viaje desde un punto de vista más cultural.

Al día siguiente realizamos una excursión a Trieste, aunque esa parte del viaje será contada por mi amiga en su blog.

Tercera semana en Eslovenia

Viajar a Eslovenia no solo ha sido descubrir paisajes increíbles, sino también vivir experiencias que se quedan contigo mucho más allá de las fotos. Uno de los mejores aspectos del viaje ha sido, sin duda, la gente. Hemos conocido a personas de distintos rincones del mundo, como Rusia o Ucrania, lo que ha hecho que cada conversación fuese una mezcla de culturas, historias y risas. Con algunos de ellos incluso quedamos después para tomar algo, y gracias a eso pudimos ver la ciudad desde una perspectiva mucho más local, más auténtica.

Las noches también han tenido su protagonismo. Salir de fiesta aquí es una experiencia diferente, con un ambiente muy internacional y abierto, donde es fácil conectar con gente nueva y dejarse llevar por el momento.

Y, por supuesto, no todo iba a ser fiesta. La comida también ha sido parte fundamental del viaje. Descubrimos un sitio de pizzas que se ha convertido en nuestro favorito: barato, rápido y delicioso, con porciones a solo 2,50 €, perfecto para cualquier momento del día. Además, probamos un restaurante mexicano que, aunque diferente a los que estamos acostumbrados en España, nos sorprendió muchísimo. Tenía su propio estilo, pero mantenía ese sabor auténtico que hace que quieras repetir.

Pero el viaje no se queda solo en lo social y gastronómico. También hemos tenido tiempo para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como el famoso Puente Triple, situado en pleno centro de Ljubljana. Este puente es único por su diseño, ya que en realidad son tres puentes unidos que conectan directamente con el casco antiguo, creando una imagen muy característica de la ciudad.

Muy cerca de allí también encontramos uno de los símbolos más icónicos del país: los dragones. En el conocido Puente de los Dragones, destacan las impresionantes estatuas de dragones de bronce que parecen vigilar cada esquina. Además, hay hasta 16 figuras más pequeñas repartidas por la estructura, lo que refuerza ese aire mítico que forma parte de la identidad de Eslovenia.

Tercera semana

La tercera semana ha sido bastante intensa, pero también muy guay. Después de haber estado todo el fin de semana fuera, empezamos la semana con bastante energía y con una rutina bastante variada. Durante estos días hemos ido a diferentes centros, ya que cada día tocaba uno distinto, lo que nos ha permitido conocer a más gente y vivir experiencias diferentes en cada sitio.

En todos los centros hemos estado haciendo actividades con los usuarios, sobre todo juegos dinámicos para pasar un buen rato todos juntos. Además, hemos incluido una actividad de intercambio de idiomas, donde enseñábamos un poco de español, pero ellos también nos enseñaban cosas a nosotras, así que al final era un aprendizaje mutuo y muy divertido.

Uno de los momentos más chulos de la semana fue cuando fuimos al parque Tívoli, que es un parque enorme de aquí. Estar allí fue genial porque pudimos disfrutar del aire libre, relajarnos un poco y seguir compartiendo momentos con el grupo en un entorno diferente.


La verdad es que esta semana hemos estado bastante centradas en las prácticas y les hemos dedicado mucho tiempo, intentando aprovechar al máximo cada día. Aun así, también hemos tenido tiempo para desconectar. Por las tardes solíamos salir a dar una vuelta.

Algo que nos ha sorprendido mucho es lo fácil que es moverse por aquí. Podemos ir prácticamente a todos los sitios en bici o en patinete, lo que hace que todo sea mucho más cómodo y rápido. Además, esto hace que el día a día sea más activo y diferente.

También fuimos a un mercado local que montan aquí, donde había un montón de puestos de comida de diferentes países. Fue una pasada porque pudimos probar cosas nuevas y ver la mezcla de culturas que hay en un mismo sitio.

En general, ha sido una semana muy completa: hemos aprendido mucho, hemos trabajado bastante y también hemos tenido tiempo para disfrutar y seguir descubriendo el sitio en el que estamos.

Nuestras prácticas en Eslovenia

Nuestra semana de Erasmus está siendo una experiencia increíble, especialmente en el ámbito de las prácticas. Durante estos días hemos estado asistiendo a diferentes centros de día, donde hemos podido conocer de cerca cómo trabajan con los usuarios y observar su rutina diaria.

La mayoría de los centros cuentan con zonas de trabajo donde los usuarios realizan actividades manuales, como la elaboración de cestas o escaleras de madera. Nosotras hemos podido ver cómo las realizan y conocer este tipo de talleres, aunque no participamos directamente en estas actividades.

Nuestro horario habitual es de 8:30 a 14:30, y algo que nos llamó mucho la atención es que aquí los horarios de comida son muy distintos a los de España: comen sobre las 10 de la mañana y cenan alrededor de las 18:00.

También hemos tenido la oportunidad de probar la comida local, que es bastante diferente a la nuestra. En general, es más saludable: consumen muchas verduras y menos carne, lo que nos ha sorprendido bastante.

Uno de los aspectos más bonitos de esta experiencia es el vínculo que hemos creado con los usuarios. Las trabajadoras confían mucho en nosotras, lo que nos permite pasar bastante tiempo con ellos, realizando actividades enfocadas a mejorar el ámbito cognitivo. Además, hemos aprendido algunas palabras en esloveno, lo que facilita mucho la comunicación y hace que la relación sea aún más cercana.

Además, durante uno de los días visitamos el Zoo de Liubliana. Es un lugar muy bonito, rodeado de naturaleza, donde pudimos desconectar y disfrutar de un ambiente diferente. La visita fue muy entretenida y nos permitió pasar un buen rato fuera de la rutina de prácticas.

Sin duda, esta experiencia nos está aportando muchísimo tanto a nivel profesional como personal.

Excursiones en Eslovenia 🇸🇮

Fuera de las prácticas, también estamos aprovechando al máximo nuestra estancia para conocer el país y disfrutar del ambiente.

Por las tardes solemos salir a explorar la ciudad de Liubliana, pasear por sus calles y descubrir tiendas. Es una ciudad con mucho ambiente juvenil, y como vivimos cerca del centro, muchas veces terminamos en alguna terraza relajándonos, escuchando música (¡sobre todo reggaetón!) y disfrutando del ambiente.

Uno de los lugares más especiales que hemos visitado ha sido el Lago Bled.
Que también tiene un castillo con un museo dentro, para subir este castillo, tuvimos que andar muchísimo, pero las vistas valieron completamente la pena.

Bled es un sitio precioso, con una isla en medio donde hay una iglesia que lo hace aún más mágico. Para llegar hasta allí fuimos en barca, y llegamos a la isla y probamos el postre típico con unas vistas súper bonitas, ya que no rodeaba toda la isla.

Durante estos días también hemos probado diferentes comidas locales, descubriendo nuevos sabores y adaptándonos poco a poco a la gastronomía del país.

En general, estamos disfrutando muchísimo de esta experiencia Erasmus: nuevas costumbres, nuevas personas y muchísimos momentos que recordar.

Primer día de prácticas

El martes comenzamos nuestras prácticas en la residencia, donde tuvimos la oportunidad de conocer a todos los usuarios y trabajadores.

Desde el primer momento todos fueron súper amables con nosotras y nos explicaron cómo funciona el lugar, qué actividades realizan y cuál sería nuestro horario durante estas semanas.

Ese primer día también nos permitió observar algo muy interesante: cómo es la calidad de vida en este país y las diferencias que existen entre una residencia de Eslovenia y una de España. Fue una experiencia muy enriquecedora porque pudimos ver otras formas de trabajar y de cuidar a las personas.

Durante toda la semana hemos estado aprendiendo un poco del idioma local mientras compartíamos tiempo con los usuarios. Lo más bonito es que el intercambio ha sido mutuo: nosotros aprendíamos algunas palabras en esloveno y ellos también han aprendido un poco de español con nosotros. Entre risas y gestos, hemos conseguido comunicarnos bastante bien.

También hemos salido a dar paseos juntos y hemos visitado una casa tutelada para observar cómo viven algunas personas fuera de la residencia. Esto nos ayudó a entender mejor cómo funciona el sistema de apoyo y autonomía para los usuarios en este país.

Fuera de la residencia, hemos seguido descubriendo la ciudad. Hemos explorado más el centro de Ljubljana, visitado varios supermercados, el centro comercial más grande de la ciudad, y algunas de las tiendas más conocidas de aquí. Además, hemos recorrido muchas calles del centro y, por supuesto, hemos aprovechado para probar nuevas comidas típicas.

Sin duda, esta semana ha estado llena de aprendizaje, nuevas experiencias y momentos muy especiales que seguiremos recordando durante todo nuestro tiempo en Eslovenia.

Primeras experiencias en Eslovenia

El sábado comenzó nuestra aventura Erasmus. Salimos desde Madrid con mucha ilusión y, tras hacer una parada en Alemania, finalmente llegamos a Liubliana alrededor de las 22:00 de la noche. A Irene y a mí nos sorprendió muchísimo lo tranquila y solitaria que estaba la ciudad a esa hora. Después del viaje, llegamos al hotel y decidimos descansar para empezar con energía el día siguiente.

El domingo lo dedicamos a conocer un poco la ciudad. Sin embargo, la sorpresa esta vez fue que todo estaba cerrado, ya que era domingo. Aun así, aprovechamos el día para pasear por las calles de Liubliana y disfrutar del ambiente tranquilo y comer en un restaurante de la ciudad. También subimos al castillo de Liubliana, desde donde pudimos ver unas vistas preciosas de toda la ciudad. Y sacamos nuestro primer recuerdo de esta preciosa ciudad.

El lunes fue nuestro primer día en el instituto de Liubliana. Allí nos recibió Maja, la coordinadora del programa Erasmus, que fue muy amable con nosotras desde el primer momento. Nos enseñó diferentes zonas de la ciudad que podríamos visitar durante nuestra estancia y tuvimos una conversación muy agradable con ella.

Además, nos invitó a desayunar en el instituto y nos enseñó varias clases para que pudiéramos ver cómo se imparten allí las clases. Fue muy interesante conocer cómo funciona el sistema educativo en otro país.

Después, nos llevó al centro de día donde vamos a realizar nuestras prácticas. Antes de llegar, nos acompañó a sacarnos la tarjeta de transporte para el autobús, que nos costó 22 €, algo muy útil para movernos por la ciudad durante estas semanas.

En el centro de día nos explicaron qué tareas íbamos a realizar durante nuestras prácticas. También conocimos a algunos de los usuarios y la primera impresión fue muy buena, ya que nos pareció un lugar muy acogedor.

Al terminar la visita al centro, fuimos a comer y después hicimos la compra para poder organizarnos mejor durante la semana.

Sin duda, han sido unos primeros días llenos de descubrimientos y nuevas experiencias, y tenemos muchas ganas de seguir conociendo Liubliana y aprendiendo durante esta aventura Erasmus.

Cuarta y quinta semana en Liubliana

Del 8/12/2025 al 15/12/2025

Día 10/12/2025

Ya me encuentro en la última semana de esta maravillosa experiencia Erasmus, y no puedo evitar sentir una mezcla de emociones: ilusión, orgullo, nostalgia y agradecimiento. Todo lo que llevo vivido durante este tiempo ha marcado profundamente mi crecimiento personal y profesional.
En lo que va de semana, el balance no puede ser más positivo. Me siento totalmente independiente, seguro y capacitado a la hora de realizar mis tareas en la residencia de mayores. Cada día afronto el trabajo con más confianza y tranquilidad, sabiendo que soy capaz de desenvolverme correctamente en el entorno laboral.

La evolución ha sido enorme si miro atrás. El primer día, el idioma y la comunicación suponían un verdadero reto; la inseguridad y el miedo a no entender o no expresarme bien estaban muy presentes. Sin embargo, con el paso de los días, el esfuerzo constante y la convivencia diaria han hecho que la comunicación fluya de manera natural. Ahora nos entendemos perfectamente, existe complicidad y un ambiente de trabajo muy agradable, algo que ha facilitado que el trabajo sea mucho más organizado, metódico y eficiente.

Además, he tenido la suerte de tejer relaciones profesionales muy bonitas con la mayoría de los pacientes. Cada uno de ellos me ha aportado algo único: historias de vida, sonrisas sinceras, palabras sabias y momentos de humanidad que no olvidaré jamás. He aprendido tanto de ellos como de mis compañeros, y he intentado devolver todo ese aprendizaje dando siempre lo mejor de mí en el trato humano, con respeto, empatía y cariño. Sin duda, ha sido un excelente comienzo de semana, cargado de emociones positivas y aprendizajes valiosos.

Día 14/12/2025

Por fin domingo. El fin de semana ha llegado cargado de reflexión y preparación para lo que está por venir. Mañana lunes será mi último día en la residencia, y aunque tengo muchas ganas de regresar a casa, no puedo evitar sentir un pequeño nudo en el estómago al pensar que esta etapa llega a su fin.

Durante el fin de semana he estado organizando todo con calma: haciendo de nuevo la maleta, poniendo lavadoras y revisando cuidadosamente que todos los documentos necesarios para la vuelta estén correctamente firmados y sellados. Ha sido un momento de orden y de despedida silenciosa, en el que cada objeto guardado en la maleta representa una experiencia vivida.

También he dedicado tiempo a pensar en todo lo aprendido y en lo mucho que deseo reencontrarme con mis seres queridos. Tengo muchas ganas de abrazarlos, de volver a mi rutina y, sobre todo, de contarles todas las experiencias tan lindas e inolvidables que he vivido durante este Erasmus. Este domingo ha sido un día tranquilo, lleno de recuerdos, reflexión y emoción ante el cierre de una etapa tan importante de mi vida.

Día 15/12/2025

Hoy ha llegado el día. Último día finalizado.
La jornada ha estado cargada de sentimientos intensos. He podido despedirme de todos los profesionales y de los pacientes, con quienes he compartido momentos únicos que guardaré siempre en mi memoria. Las palabras de agradecimiento, los gestos de cariño y las sonrisas sinceras han hecho que la despedida sea aún más especial.

Me voy con sentimientos encontrados: por un lado, con ganas de volver a casa y comenzar una nueva etapa; por otro, con el corazón lleno de recuerdos, aprendizajes y vivencias que me acompañarán siempre. Esta experiencia no solo me ha aportado conocimientos profesionales y una mejora notable en el idioma, sino que me ha ayudado a crecer como persona, a ganar confianza en mí mismo y a valorar la importancia del trato humano.

Sin duda, este Erasmus ha sido una experiencia que vale oro, una etapa que recordaré con orgullo y cariño, y que ha dejado una huella imborrable en mi vida.

Tercera semana en Liubliana

3/12/2025

Ya estoy inmerso en mi tercera semana de Erasmus y todavía me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegué a Ljubljana sin conocer apenas la ciudad y, sin darme cuenta, empiezo a sentir que mi día a día aquí se va consolidando. Lo que llevo de semana ha ido muy bien en general, aunque es cierto que empiezo a notar una cierta sensación de rutina. Los días se parecen más entre sí y todo resulta un poco más monótono, pero entiendo que es parte natural del proceso de adaptación.

El invierno aquí se hace notar bastante: anochece muy pronto y yo también me levanto temprano, lo que hace que las tardes sean más cortas y que no siempre tenga tiempo o energía para hacer demasiados planes. Aun así, empiezo a valorar esos momentos de calma, de paseos tranquilos y de pequeñas rutinas que, sin darme cuenta, van dando forma a mi experiencia.

En el centro de trabajo me siento cada vez más independiente y seguro. Poco a poco voy soltándome, ganando confianza y desenvolviéndome con mayor autonomía. Además, la relación con mis compañeras mejora día a día; noto más cercanía, más complicidad y un ambiente de trabajo mucho más cómodo y agradable, lo cual hace que las jornadas se me pasen más rápido y con mejores sensaciones.

7/12/2024

El sábado decidí aprovechar el fin de semana para hacer una pequeña escapada y visitar Bled, y sin duda fue una de las mejores decisiones de la semana. Llegar hasta allí fue muy sencillo: solo tuve que coger un autobús desde Ljubljana y en poco tiempo estaba en uno de los lugares más bonitos que he visto hasta ahora en Eslovenia.

Bled es simplemente espectacular. Las montañas nevadas, el lago, el ambiente tranquilo… todo parecía sacado de una postal. Tuve la oportunidad de subir al castillo y las vistas desde allí eran impresionantes; poder contemplar el lago desde lo alto, rodeado de naturaleza y nieve, fue una experiencia realmente especial que difícilmente olvidaré.

Como anécdota curiosa del día, viví una situación bastante graciosa —aunque en el momento no tanto— cuando me multaron con 20 euros por cruzar una carretera desolada. No había pasos de peatones visibles y era imposible continuar el camino sin cruzar, pero aun así, al hacerlo, apareció un coche de policía que estaba escondido multando a todo el mundo que pasaba por allí. A pesar del susto inicial, la situación acabó siendo casi cómica: cada vez que alguien cruzaba y era multado, todos nos mirábamos y nos echábamos unas risas, compartiendo la experiencia con resignación y humor.

Así terminó mi tercera semana en Eslovenia, llena de contrastes: momentos de rutina, nuevas sensaciones de independencia, paisajes increíbles y alguna que otra anécdota inesperada. Aunque me siento cada vez más adaptado y cómodo aquí, también empiezo a echar un poco de menos a mi gente, y reconozco que ya tengo ganas de volver y compartir todo lo vivido. Aun así, sigo disfrutando al máximo de esta experiencia que continúa regalándome aprendizajes y recuerdos únicos.