Quinta Semana: Parte 1

Esta quinta semana ha sido relativamente lenta, lo cual he agradecido después del caos que supuso la semana pasada, con las jornadas didácticas del fin de semana teniendo a todo el mundo, yo incluido, moviéndose sin parar, apagando fuegos y sin un momento de tranquilidad para asegurarnos de que todo saliera lo mejor posible.

Dicho esto, ha sido principalmente una semana de intentar recuperar energías, y centrarme en asuntos personales de mi familia y en ayudar a mi pareja.

No obstante, también he tenido momentos en los que he podido aprovechar mi estancia aquí. Por ejemplo, este viernes aproveché que es festivo en el Instituto Cervantes para visitar una pastelería cerca de mi casa y darme un buen desayuno tradicional con unas vistas espectaculares:

Se trata de un local pequeño, colocado justo frente a una de las paredes de la muralla de la medina local, decorado con un árbol central muy bien aprovechado para una mesita, con un ambiente relajado y agradable, adornado con música instrumental.

Los precios, para variar en Marruecos, son increíblemente baratos, con el desayuno que véis en la foto, acompañado de un zumo de naranja y té a la menta costando menos de 5 euros.

El desayuno consiste en varios panes marroquíes, los cuales por cierto, recomiendo encarecidamente. La cultura del pan en Marruecos es una auténtica delicia. Y estos van acompañados de queso fresco, mantequilla, miel, mermelada de fresa, aceitunas y amlou. ¿Qué es el amlou? Os preguntaréis. Se trata de una pasta que podríamos equiparar a la mantequilla de cacahuete para los estado unidenses, o a la nocilla en España. Se elabora moliendo almendras en un molino de piedra, y a la pasta que forman se le añade miel y aceite de argán, hasta dar con una mezcla que tiene una consistencia líquida y grumosa, y un sabor asombrosamente similar a la ya mencionada mantequilla de cacahuete, pero con ese toque dulce de la miel para equilibrar.

Por supuesto, este no es el único sitio que he visitado este fin de semana, pero ya hablaremos más en la segunda entrada de esta semana, que llegará esta tarde.

Semana 5 (Primera Parte): El peso de la rutina en Bergamo

Llevo cinco semanas aquí y la famosa vida frenética del Erasmus parece haberme pasado de largo. Mi día a día se ha convertido en un ciclo cerrado de trabajo y estudio para los cursos, una inercia que me mantiene absorbido por las responsabilidades más que por el turismo. Es curioso cómo uno puede mudarse a otro país y terminar replicando una estructura tan rígida.

Sin embargo, hay algo en Bérgamo que hace que esta rutina no sea pesada, sino distinta. El simple hecho de estar en una ciudad diferente transforma lo ordinario. He encontrado una calma que no conocía en las pequeñas cosas. Me reconforta el ritual de llegar a casa y prepararme la cena escuchando música, o esos ratos en los que bajo al parque simplemente a leer y a observar cómo la gente de aquí disfruta de su tiempo. Hay una paz muy particular en ver pasar el día sin las prisas habituales.

Aun así, es inevitable que aparezca la nostalgia. En el fondo, echo de menos mi vida en Madrid. Allí todo era un no parar de vivencias, un movimiento constante que ahora contrasta con el sedentarismo que me he impuesto aquí. Madrid era intensidad y ruido; Bérgamo, de momento, está siendo silencio y estudio.

En esta introspección también me he dado cuenta de algo sobre mi forma de relacionarme. Aunque soy una persona social y no tengo problemas para conectar con los demás, aquí me he vuelto mucho más selectivo con la gente que quiero tener alrededor. Noto que no me nace relacionarme con el resto de estudiantes de Erasmus; me veo en un punto vital muy diferente al suyo. Noto esa distancia en los detalles más pequeños: en sus comentarios, en los chistes, en el tipo de planes o en lo que buscan para entretenerse. Simplemente, ya no encajo en esa dinámica.

Por suerte, parece que este próximo mes va a ser más entretenido. Vienen mi familia y mi pareja a verme, y tengo ganas de compartir esta nueva calma con ellos. Al final, prefiero calidad que cantidad, y su visita es justo el cambio de aire que necesito ahora mismo. En esta ocasion no tengo fotos que enseñar, en proximas entradas tendreis cosas interesantes.

Última semana en Eslovenia ;)

La última semana en Eslovenia fue bastante intensa y llena de planes. Por un lado, estuvimos visitando muchas tiendas, aunque esa parte la contará mejor mi amiga en su blog.

Uno de los días más destacados fue cuando fuimos a Trieste, en Italia. Desde el principio, la ciudad nos llamó la atención por su estilo y por estar justo al lado del Mar Adriático.

Durante el día, recorrimos bastante la ciudad. Visitamos un museo interesante que nos ayudó a entender mejor su historia y también entramos en una iglesia que nos sorprendió por dentro. Más tarde, subimos a un castillo desde el que había unas vistas increíbles de toda la ciudad y del mar. Fue uno de esos momentos en los que te paras simplemente a observar y disfrutar.

Después, seguimos paseando por distintas zonas, especialmente por la Città Vecchia, que tiene ese rollo más antiguo con calles estrechas y mucho encanto. También estuvimos en la Piazza Unità d’Italia, que es enorme y está justo frente al mar, así que el ambiente ahí es muy especial.

Otro sitio que nos gustó mucho fue el Canal Grande de Trieste, donde hay pequeñas barcas y edificios alrededor que le dan un toque diferente. Es una zona perfecta para pasear con calma.

Además, dimos un paseo por la zona del mar, que al final descubrimos que era el Adriático y no un lago como pensábamos al principio. Incluso nos acercamos a la orilla y mojamos los pies en el agua, un momento sencillo pero muy agradable que hizo la experiencia aún más especial.

Algo que también nos gustó mucho fue que nos sentimos bastante acogidas. El italiano y el español son idiomas parecidos, así que nos resultaba fácil entender muchas cosas. De hecho, hablamos con varias personas de Italia que se nos acercaron al escucharnos hablar en español, lo que hizo la experiencia aún más cercana y agradable.

Y obviamente, no podía faltar la comida: probamos pizza y helado, y la verdad es que mereció totalmente la pena.

Para terminar, compramos algunos souvenirs y seguimos dando una vuelta por la ciudad antes de volver. En general, fue un día muy completo y una de las mejores partes del viaje.

Última semana en Eslovenia

Durante nuestra última semana en Eslovenia, aprovechamos al máximo el tiempo para despedirnos del país y disfrutar de sus últimos rincones. Quedamos con nuestros amigos de allí, con quienes compartimos momentos muy agradables mientras paseábamos por la ciudad en busca de los últimos souvenirs y regalos, intentando llevarnos un pequeño recuerdo de esta experiencia tan especial.

Algo que nos llamó mucho la atención durante estos paseos fue la gran cantidad de tiendas que vendían objetos decorativos con figuras de osos, dragones y ratones. Estos animales no aparecían de forma casual, sino que tienen un significado cultural importante en el país. El dragón, por ejemplo, es uno de los símbolos más representativos de Liubliana.

Por otro lado, el oso es un animal muy presente en los bosques eslovenos, ya que el país cuenta con una de las mayores poblaciones de osos pardos de Europa, lo que lo convierte en un símbolo de la naturaleza salvaje y la riqueza natural del territorio. En cuanto a los ratones, suelen aparecer en productos más artesanales o infantiles, asociados a cuentos populares y a la tradición decorativa local.

Uno de los momentos más especiales de la semana fue nuestra visita a una famosa chocolatería, decorada con temática de Pascua, que creaba un ambiente muy acogedor y festivo. Allí pudimos disfrutar no solo del chocolate, sino también de la cuidada estética del lugar. Además, también descubrimos otra chocolatería diferente, donde probamos postres típicos realmente deliciosos, lo que convirtió la experiencia en algo aún más memorable.

Durante esos días, también tuvimos la oportunidad de visitar un par de museos, lo que nos permitió conocer mejor la historia y la cultura del país, enriqueciendo así nuestro viaje desde un punto de vista más cultural.

Al día siguiente realizamos una excursión a Trieste, aunque esa parte del viaje será contada por mi amiga en su blog.

SUPERMERCADOS Y ALOJAMIENTO FINLANDIA 🛒🧾🛍️

Si vienes a Finlandia y no sabes muy bien dónde comprar o dónde alojarte, te contamos nuestra experiencia para que todo sea un poco más fácil.

Para el alojamiento, mi amiga Ainhoa y yo recomendamos buscar pisos en Airbnb. Dependiendo de cuántas personas vengáis, podéis encontrar opciones bastante económicas y cómodas. Además, tener un piso ayuda mucho a organizar mejor el día a día, sobre todo si vais a quedaros una temporada.

En cuanto a la compra, hay varios supermercados en Finlandia que están muy bien. Nosotras hemos elegido comprar en K-Supermarket, que tiene mucha variedad de productos y algunos que no se suelen ver en España, lo que lo hace bastante curioso. Es un buen sitio para probar cosas nuevas y conocer un poco más la cultura del país.

Otra opción muy buena es Lidl. Allí podéis encontrar productos más parecidos a los que hay en España, así que puede ser una buena alternativa si echáis de menos algunos sabores de casa. Además, suele tener precios bastante asequibles, lo que viene muy bien si vais a estar un mes o más tiempo.

En general, combinar supermercados como K-Supermarket y Lidl es una buena idea para poder ahorrar un poco y al mismo tiempo probar productos diferentes. Así podéis organizar mejor vuestra compra durante el tiempo que estéis en Finlandia.

Esperamos que estos consejos os ayuden a adaptaros más fácilmente y a disfrutar de la experiencia ✨

Patinaje hielo FINLANDIA ❄️

Después de terminar el trabajo, teníamos un plan que nos hacía mucha ilusión. Habíamos quedado con una estudiante de instituto que es patinadora profesional. En Finlandia el patinaje sobre hielo es algo muy típico, ya que hay muchas pistas públicas y la gente lo practica con frecuencia durante el invierno.

Nuestra amiga nos llevó a una pista cerca de casa y nos prestó unos patines para poder probar. Al principio nos costó un poco mantener el equilibrio y nos reímos bastante, pero poco a poco fuimos mejorando. Patinar sobre el hielo fue muy divertido y una experiencia diferente. El frío, el silencio y el sonido de los patines deslizándose hacen que el momento sea muy especial ✨

Después de patinar un rato, dimos un paseo por un centro comercial que estaba cerca de casa. Fue una buena forma de terminar la tarde, caminando tranquilos y comentando lo bien que lo habíamos pasado.

Cuando llegamos a casa, preparamos una cena rica y calentita. Después de un día así, apetecía descansar, así que nos fuimos a dormir para recuperar energía y poder trabajar al día siguiente con muchas ganas 💪

Fue un plan sencillo, pero muy bonito, y una experiencia muy típica de la vida en Finlandia.

Primer mes completo

¡Ya llevo un mes completo! La verdad es que mi experiencia está siendo muy guay y la estoy aprovechando al máximo. Cada día aprendo algo nuevo y vivo cosas diferentes, y aun así siento que todavía me queda mucho por hacer y descubrir.

Esta última, la cuarta semana, ha sido especialmente curiosa por el clima. Ha estado bastante raro: en un mismo día llegó a nevar, granizar y, al poco rato, salir el sol como si nada. Fue sorprendente ver tantos cambios en tan poco tiempo.

El fin de semana decidí aprovecharlo bien, así que fui a visitar el museo de Victor Horta. Él fue un arquitecto belga muy importante y uno de los principales representantes del Art Nouveau, un estilo artístico que se caracteriza por sus formas curvas, inspiradas en la naturaleza, y por su gran atención al detalle. El museo me pareció precioso y muy interesante.

Después de la visita, salí a comer por la zona y fue el plan perfecto para cerrar el día: buena comida, buen ambiente y tiempo para seguir disfrutando de la experiencia.

Tercera semana en Bruselas: parte 2

Para empezar, trabajé en el área de biología molecular, utilizando la técnica FISH. Fue algo completamente nuevo para mí y me permitió aprender mucho sobre cómo se pueden visualizar secuencias específicas de ADN dentro de las células. Sin duda, mi parte preferida fue utilizar los microscopios de fluorescencia, ya que nunca antes había usado uno. Me pareció fascinante ver cómo las muestras emitían un color dependiendo de lo que se buscaba.

Tarde de paseo

Además del trabajo en el laboratorio, también tuve tiempo para desconectar un poco. Un día salí a pasear por un barrio que me llamó mucho la atención, ya que estaba lleno de casas bonitas y típicas, con mucho encanto. Me gustó especialmente fijarme en los detalles, como las puertas, así que decidí hacer fotos a algunas de ellas.

Después de ese paseo tan agradable, aproveché para quedarme por la zona y fui a merendar. Fue un momento tranquilo, perfecto para relajarme y disfrutar del ambiente después de un día tan completo.

De Jena a Munich

La semana pasada fue algo intensa, en el laboratorio no hemos parado porque tienen mil eventos este mes y el viernes nada mas terminar cogí un tren hacia Munich (quien dice uno dice cuatro para que saliera gratis). Se tardan aproximadamente 5/6 horas y aunque parece mucho no se hace tan largo, allí me estaba esperando Andreea porque su grupo de investigación tenía un congreso.

Munich es una ciudad muy chula, salimos por la noche y la verdad que nos o pasamos bastante bien y conocimos bastante gente. Una pega que hay que ponerle a la ciudad, dicho por los propios alemanes, es que es una ciudad excesivamente cara. Tiene su encanto y las cosas importantes las vimos en un día de turisteo.

Aquí en Jena de nuevo se está mas tranquilo con el cambio de hora, a las 6 sigue siendo de día que ya es algo. Al ser una ciudad rodeada de «montañas» nos han recomendado ir a hacer senderismo, en algún punto debería hacerlo porque es algo bastante común aquí.

En el centro de investigación estas semanas se han basado en lo dicho, organizar eventos y repetir experimentos que no habían salido especialmente bien. Esta semana son las vacaciones de pascua y planeo viajar un poco pero ya veré.

Semana 4 de Erasmus – Segunda mitad

Esta semana ha sido una mezcla curiosa entre rutina, pequeños descubrimientos y algún que otro plan diferente.

En el trabajo, sigo avanzando bastante. Ahora mismo estoy preparando la segunda página web para otro negocio de mi jefe, lo cual me está permitiendo practicar más y ganar soltura. Además, esta semana hice algo completamente nuevo para mí: reparar unos Apple Watch. Nunca había trabajado con este tipo de dispositivo, pero al final no resultó tan diferente de cualquier otro aparato electrónico, lo cual me sorprendió bastante.

También he empezado a coger una pequeña costumbre que me gusta mucho: llegar antes al trabajo para tomarme un café en una cafetería de al lado. Es un momento tranquilo, casi como si estuviera “idealizando” mi vida de Erasmus, pero la verdad es que se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día.

Fuera del trabajo, ha sido una semana bastante tranquila, aunque el fin de semana tuvo sus momentos interesantes. El sábado fui a una fiesta de música electrónica que se hacía dentro de un autobús. La idea me parecía muy original, aunque la experiencia no fue exactamente lo que esperaba. No soy muy fan del techno, pero quería probar algo nuevo. Al final, la música me decepcionó un poco, ya que era bastante parecida a la que podrías escuchar en una tienda como Bershka.

El domingo fue completamente diferente. Por la mañana hice un free tour por Città Alta. Aunque ya había estado allí antes, esta vez quería conocer su historia, y la verdad es que me pareció MUY interesante.

La Città Alta es la parte más antigua de la ciudad de Bergamo y está situada en lo alto de una colina, rodeada por murallas venecianas construidas en el siglo XVI, que hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. Durante siglos, esta zona fue el centro político y religioso de la ciudad. Paseando por sus calles estrechas se pueden ver edificios medievales, plazas históricas como la Piazza Vecchia y monumentos importantes como la Basílica de Santa Maria Maggiore.

Además, Città Alta tuvo una gran influencia de la República de Venecia, que controló la ciudad durante varios siglos, lo que explica su arquitectura y sus fortificaciones. Todo esto hace que caminar por allí sea casi como viajar en el tiempo.

Por la tarde, el plan fue más relajado: fui a casa de mi compañero de trabajo español a jugar al póker, un buen cierre para el fin de semana.

En general, no ha sido la semana más movida, pero sí ha tenido ese equilibrio entre rutina y pequeñas experiencias nuevas que hacen que el Erasmus siga siendo especial.