Hola! Mi primera semana en Génova, ha sido bastante buena, la acogida de mis compañeros de piso fue buena, pero ninguno habla español. No me ha costado nada hacer amigos aquí, ya que mi primer día de prácticas conocí a Paula, una chica de mi misma edad de Cádiz, conectamos desde el primer día.
Ella vive con otra chica y otro chico que también son de Cádiz. Ellos estudian Animación Sociocultural y Turística, el finde semana salimos de fiesta el viernes y nos lo pasamos genial, el sábado estuvimos más tranquilos en casa y el domingo salimos a tomar algo a un bar con unos amigos y amigas italianos que hicimos en la fiesta.
Mis prácticas son un centro de menores y as labores que realizó se resumen en el acompañamiento de los menores, en cuanto a tareas del hogar, comidas, deberes y juegos. Una vez por semana tenemos reunion con el equipo interdisciplinar para hablar de una forma más individual de cada menor.
os adjunto unas fotos de la estación por la que paso cada día para ir a las prácticas, y de un detalle que tuvieron las niñas del centro conmigo y con mi compañera.
La primera semana ha sido muy tranquila, el primer día una toma de contacto con lo que es el instituto, su página web y sus redes sociales.
El segundo día asistí a una entrega de premios de un concurso de español que se hizo a nivel nacional, conocí a los embajadores de Mexico, Cuba, España, El salvador en Eslovaquia.
El tercer día estuve editando y seleccionando fotos para publicarlas en redes sociales
El cuarto y quinto día estuve actualizando su base de datos.
Adjunto una foto de la entrega de premios, fue en el palacio residencial
Hoy ha pasado una semana desde que empecé las prácticas (y unos 10 días desde que llegué) y se nota que ya me voy acostumbrando al trabajo y al país. Como se podía esperar los otros españoles que están haciendo su Erasmus+ aquí y yo hemos hecho grupito para hacer planes importantísimos como ir a hacer la compra y para comer que es lo que importa
En las prácticas me han puesto a arreglar una web que tiene la universidad para un proyecto de sostenibilidad para poder ampliarlo. De momento lo estoy haciendo yo sola, pero hoy en principio se incorpora otro desarrollador también a trabajar en esto, así que supongo que ya os hablaré de él 🙂
De Malta he ido conociendo sitios nuevos y visitandola poquito a poco pero de momento lo que más me he fijado es en señales con animalitos y en los restos de ser parte de la Commonwealth más allá de que se hable inglés como lengua oficial. También resulta que Malta esta lleno de cuestas, que cuando te toca subirlas no está demasiado bien, pero luego tienes vistas de los alrededores desde cualquier lado vayas donde vayas
Ya lo último por comentaros un poco más del día a día por fin fui a correos a recoger mi tarjeta de transporte (fui dos veces pero la primera me olvidé la cartera con el DNI) y también puse la primera lavadora aquí, que ha coincidido ser también la primera en la que se me destiñe algo, así que ahora tengo un montón de calcetines azules. Seguiré sin separar la ropa, lo siento mamá.
Esta semana ha sido increíble aquí en Bratislava. Estoy disfrutando muchísimo mi experiencia Erasmus y cada día descubro algo nuevo sobre esta ciudad encantadora.
Llegue a la ciudad el viernes por la noche, así que hasta el día siguiente no pude entrar a la residencia, la gente de la residencia es super maja y muy acogedora.Hay gente de casi todos los países, mi compañera de habitación es Italiana y aunque el italiano se parezca al español, preferimos comunicarnos en inglés ya que es todo más fluido y mas sencillo para nosotras. El instituto Cervantes está a unos 20 min andando de la residencia, aun así también hay trasporte público lo único que siempre que quieras ir hacia algún lado tienes que pasar por un puente enorme que cruza el Danubio, la gente de la resi me dijera que me fuera acostumbrando porque es ley de vida ahí.
El sábado después de terminar de instalarme en la residencia mis compañeras de al lado me dijeron que si me apetecia salir de fiesta con ellas, así que como no estaba muy cansada acepte y salí con ellas, me presentaron a mucha gente de la cual solo recuerdo algunos nombres, pero en este tiempo seguro me los aprenderé. Al día siguiente decidí ir a visitar la ciudad y la verdad que me encantó, tiene mucha belleza y transmite tanta paz.
El jueves 13 de marzo, finalmente llegué a Düsseldorf, con una mezcla de emociones por comenzar una nueva etapa en Alemania. Tras un breve recorrido, el tío de mi compañera nos fue a recoger y tomamos camino hacia Colonia, donde no solo vivo por ahora sino que también realizó mis prácticas. A continuación, os comparto unas imágenes de las vistas del avión de la llegada de Düsseldorf y un poco de sus calles.
VISTAS DEL AVIÓNCALLE DE DÜSSELDORF
Al llegar a casa, nos pusimos a limpiar y arreglar las cosas que traíamos en nuestras maletas. Para finalizar el día, observamos las vistas que obtenemos desde nuestra ventana.
VISTAS DE NUESTRA CASA
El viernes lo aprovechamos para descansar y hacer las compras necesarias, como comida y otros artículos para la casa que nos faltaban. Un consejo útil para quienes planeen hacer lo mismo: ¡asegúrense de llevar bolsas resistentes y de buena calidad! Nosotras, por ejemplo, sufrimos un pequeño incidente a medio camino, ya que una de nuestras bolsas se rompió. Cabe decir que era una bolsa importada directamente de Madrid… ¡pero no pudimos evitar reírnos de la situación!
El sábado decidimos explorar un poco los alrededores y el trayecto hacia el lugar de mis prácticas, que es una escuela infantil llamada Vincerola. Después de recorrer el trayecto, aprovechamos para visitar la famosa catedral de Colonia, un verdadero icono de la ciudad. Tras un día de exploración, regresamos a casa para descansar.
ALREDEDOR DE NUESTRA CASAVISTAS DEL TRAYECTOESCUELA INFANTILCATEDRALDENTRO DE LA CATEDRALALREDEDOR DE LA CATEDRALALREDEDOR DE LA CATEDRAL
El domingo lo dedicamos a preparar todo para la semana y a relajarnos, con energía renovada para comenzar las prácticas el lunes.
Finalmente, llegó el lunes 17 de marzo, con algo de nervios y mucha ilusión, comencé mi experiencia laboral en esta nueva ciudad. Esta primera semana ha sido un reto lleno de aprendizaje, nuevas experiencias y desafíos que marcan el inicio de esta etapa en tierras alemanas.
Mi lugar de prácticas es la escuela infantil Vincerola, que se caracteriza por ser bilingüe y seguir la pedagogía Montessori, un enfoque que valora la autonomía y el aprendizaje activo de los niños. En mi primer día, me enseñaron las instalaciones de la escuela y tuve la oportunidad de conocer a los niños y niñas, lo que hizo que me sintiera muy conectada con el ambiente desde el principio. Desde el primer momento, me he sentido muy acogida por el equipo, lo que ha facilitado mucho mi adaptación. Además, el hecho de que muchos padres hablen varias lenguas, entre ellas el español, ha contribuido a que este proceso de integración sea aún más fluido.
Cada niño y niña tiene su propia personalidad, pero algo que realmente me ha llamado la atención es su gran independencia desde una edad temprana, son como pequeñas esponjas, absorbiendo cada aprendizaje con entusiasmo y curiosidad. En tan poco tiempo, me han hecho sentir parte de su mundo, demostrándome su cariño de muchas maneras. Un momento especial que me marco, fue cuando un niño me regaló una flor, un gesto sencillo pero lleno de significado, que refleja la ternura y la conexión que se puede construir en el día a día con ellos.
Aunque mi compañera y yo no trabajamos en la misma clase, siempre nos vemos en los recreos y compartimos tiempo juntas dentro de las clases. Nos llevamos muy bien y eso hace que nuestra experiencia en la escuela sea aún más enriquecedora y agradable. Además, nuestra conexión va más allá del ámbito laboral, ya que vivimos juntas y compartimos esta experiencia del erasmus juntas tanto dentro como fuera del trabajo. Esta cercanía nos ha permitido apoyarnos mutuamente, fortaleciendo aún más nuestra relación y haciendo que cada día sea una oportunidad para aprender y crecer juntas.
Es cierto que esta experiencia será única e inolvidable, pero como en todo camino, siempre hay momentos de altibajos. Ha sido una semana desafiante en el plano emocional, pero al mismo tiempo, llena de nuevos aprendizajes y experiencias enriquecedoras. Cada día trae algo nuevo, y aunque a veces haya retos, todo forma parte de este camino de crecimiento como personal y profesional.
El jueves comenzó mi aventura de Erasmus: volamos a Alemania y aterrizamos en el aeropuerto de Düsseldorf. Desde allí, nos dirigimos a Colonia, nuestra nueva ciudad para las próximas semanas.
El viernes fue un día tranquilo, sin muchos planes, perfecto para adaptarnos al cambio.
Pero el sábado decidimos salir con mi compañera a explorar un poco. Primero fuimos a ver dónde estaba nuestra escuela y el trayecto que tendríamos que hacer diariamente. También aprovechamos el fin de semana para hacer más compras y, de paso, conocer la famosa catedral de Colonia. Nos impactó muchísimo su tamaño, es impresionante verla en persona por lo alta que es.
El lunes llegó el gran día: empezamos nuestras prácticas. Desde el primer momento, nos sentimos muy bien acogidas. La escuela es bilingüe, así que muchos niños y padres hablan varias lenguas, entre ellas el español, lo que ha hecho que la adaptación sea más fácil y el ambiente muy enriquecedor.
Los niños son adorables y estoy segura de que esta experiencia será inolvidable.
Algunas fotografías de la catedral y los alrededores:
El lunes fuimos al instituto donde trabajamos, y nos presentaron las instalaciones y todo el personal que trabaja allí. Todos son muy gentiles con nosotros. Luego nos asignaron puestos de trabajo y como primera tarea optimizar los ordenadores en los que estábamos. Por alguna razón estos ordenadores siempre usaban el 100% del disco aunque solo tuvieras una pestaña del navegador abierta y bueno traté de solucionarlo, desactivando aplicaciones que funcionaban en segundo plano y que eran innecesarias. Y bueno al ser el primer día, no tuvimos mucho más que hacer.
Para los siguientes días, tuvimos cosas más interesantes por hacer, como hacer un recambio de varios ordenadores menos potentes por laptops con dock hubs, además de resolver los problemas o dudas que tiene el personal como pasar los datos que tenían en local al nuevo ordenador o instalar ciertos programas que usan.
La verdad es que es interesante ver cosas que hemos visto en clase como los dominios en Windows, carpetas compartidas o perfiles móviles en una situación real. Y darme cuenta que las impresoras son un problema constante.
Entre semana salimos a conocer un mercado llamado Wienerplatz, pero antes pasamos por Maximilianeum, la Sede del Parlamento del Estado de Baviera. Al llegar al mercado nos pedimos unas cervezas para probar la calidad y después de un rato pasamos por la iglesia San Juan Bautista.
Río IsarWienerplatzNeue Pfarrkirche St. Johann BaptistMaximilianeum
Hoy ha sido nuestro primer día de trabajo y no ha habido nada emocionante, nos han hecho un tour por el instituto y hemos preparado nuestros puestos de trabajo. Y, de paso, nos pidieron que arreglásemos esos dos ordenadores que iban lentos.
Por la tarde, fuimos a pasear al Englischer Garten, que es un parque enorme de por aquí, tranquilo y muy bonito. Pasamos por una cervecería del parque muy conocida, pero estaba cerrada. También hay un mirador desde el que se ve gran parte de los edificios emblemáticos de la ciudad, aunque en la foto con el móvil no se llega a distinguir del todo.
Terminamos en una zona del río Eisbach, donde, por las rocas que hay, se genera buena corriente y olas. De hecho se puede surfear y siempre hay algún surfista ahí. Además, también había bastante gente que se metía al agua solo para nadar, y eso que el agua está helada…
Día 6:
Esta mañana me tocó instalar un par de ordenadores y actualizar varias tablets. Os dejo una foto del lío que tenía.
Al salir, siempre pasamos por Odeonsplatz, que está justo al lado del trabajo. Y me enteré de que hay unas estatuas de leones que todo el mundo toca al pasar, porque dicen que da buena suerte. Supongo que a partir de ahora lo haré yo también.
Esta tarde también probamos varias cervezas en Hofbräukeller, que es una cervecería popular en Wiener Platz.
Como dato curioso, en Alemania la edad mínima para beber cerveza y vino es de 16 años. Se puede beber en la calle sin problemas e incluso hay gente que bebe alcohol mientras conduce. No es que puedas ir borracho, pero el límite de alcohol para conducir es bastante permisivo comparado con otros países. Y según he oído, en algunos sitios incluso está normalizado beber en el trabajo o en los descansos.
Día 8:Una semana en Múnich
Ya ha pasado una semana en Múnich!! Estos días no han sido muy interesantes en cuanto a turismo. Pero me voy adaptando más al trabajo. Hoy nos han pedido entender cómo funciona el rack del servidor y los switches de la empresa, porque tienen un lío enorme. Nos han puesto a investigar cómo están dispuestos todos los cables, y creo que los cables estaban más liados que nosotros.
El problema es que aquí no tienen un departamento de informática propio, todo lo gestionan según las instrucciones de un técnico que está en Madrid, y que también nos pasa las instrucciones como puede.
¡Buongiorno! (¡Buenos días!) Ya llevo un par de días aquí, concretamente 4 días.
Hace bastante tiempo que no viajo en avión y encima esta vez voy sola! Toda una aventura, procure llegar 2h antes para poder facturar mi maleta e ir con calma, por lo que a las 12:00 ya estaba allí. Todo bien hasta que pase los controles y en busca de mi vuelo por el panel, veo retraso de 1h. El tiempo iba pasando, hasta que por fin a las 15:30 nos dejaron embarcar. Como igual tenía que esperar, deje que pasasé la gente y casí terminar me incorporé a la fila. Buscando mi sitio, me encuentro que alguien lo ocupo sin querer, como elegí ventanilla la señora estaba dentro y el azafato me propuso su sitio, del cual era delante suya. Yo todo feliz!, ya que tenía ventanilla y espacio para estirar los pies. Finalmente iba a llegar a las 16:30 y se retraso hasta las 18:30!!! Cuando llegue a la ciudad ya estaba todo oscuro.
Desde el aeropuerto hasta Palermo Centro, elegi «Taxi Share» que consiste en compartir el taxi con otros 8 desconocidos del cual el conductor te deja cerca de tu alojamiento, me salió a un precio de 8€. La otra opción era coger un bus que tenía un montón de paradas y que la mía iba a ser de las últimas, por lo que tenía miedo de que me robasen la maleta en una de esas paradas, que por cierto costaba 6€.
Tuve mucha suerte de encontrar un alojamiento a 5 min de la farmacia, donde haré mis prácticas. El alojamiento es como una especie de estudio que conta de cocina, habitación, baño y vestidor. Es bastante cómodo y tiene todos super bien equipado (nevera, microondas, lavadora, etc) y a parte me salió muy bien de precio. La ciudad es bastante antigua, me dijieron de que el gobierno no les dejan restruccturarlo. El barrio en el que me encuentro es de clase obrera, cerca del centro, me aconsejaron ir por las calles principales.
En cuanto la farmacia, son bastantes amables por suerte hay un compañero que es argentino y me está ayudando muchisimo. He notado que el italiano y el español es bastante similir, entiendo lo que dicen por intuición y por las palabras que hay en común.
El sistema sanitaria es bastante diferente, pero cuando sepa con más detalle os iré actualizando! Por último os dejo una foto de la rebotica que por cierto, me he dado cuenta de que los pisos son muy altos «3 metros de altura».
Soy Kalin, estudiante de Grado Medio de SMR, y he venido a esta ciudad con un compañero para hacer mis prácticas Erasmus.
No puedo creer que ya estemos aquí. El viaje ha sido bastante tranquilo, y el vuelo se me ha pasado muy rápido.
Cuando salí de Madrid el clima ya estaba nublado y lluvioso, pero al llegar a Múnich… Era como entrar en Mordor. Desde el avión se veía cómo todo se volvía gris por las nubes y la lluvia, aunque a mí, la verdad, me encanta.
Aterrizamos en el aeropuerto y para llegar al centro cogimos el S-Bahn, que es como el metro aquí en Múnich. En nuestro caso, tomamos la línea S8 hasta Karlsplatz. Compré el billete en una de esas máquinas automáticas, aunque fue un poco caro. No hice foto en el momento, pero aquí os dejo una del billete que aún lo guardo como recuerdo.
Lo que más me sorprendió es que no hay torniquetes ni puertas para entrar al tren. Simplemente compras el billete, lo pasas por una máquina que te lo grapa para validarlo y lo llevas contigo por si aparece un inspector a revisarlo. Me llama la atención la confianza que tiene esta gente.
Después llegamos a nuestro apartamento, donde nos entregaron la llave del piso… Sí, una sola llave que abre todas las puertas, la del portal, la del apartamento, las puertas intermedias y hasta la del patio. Me pregunto si también abrirá las puertas de los demás vecinos… Aunque no pienso probarlo.
He investigado y, al parecer, este sistema de llave única es común en Alemania y otros países de Europa. Son seguras y más cómodas.
Después de deshacer la maleta no tuvimos tiempo de mucho, pero tocaba cenar. Nada del otro mundo, pan y jamón que traje de Madrid, pero después del día que llevábamos, me supo a gloria el bocata.
Día 2: Día de turismo
Esta mañana me desperté con ganas de empezar el día, hasta que descubrí dos problemas en el piso. El wifi no tenía acceso a internet y la tele no funcionaba. Pero no he venido aquí a quedarme en casa, así que salimos a hacer algo de turismo por la ciudad.
No tengo ni idea de qué son todos esos edificios que vimos, pero Múnich tiene una arquitectura brutal. Catedrales, edificios antiguos, plazas enormes… Y todo muy bien conservado. A continuación os dejo algunas fotos de los que más me han impresionado.
Lo que me ha llamado la atención es la cantidad de gente que va en bicicleta. Es de lo más normal aquí. Pero lo más curioso es que las dejan aparcadas por la calle sin candados ni cadenas, como si nadie pudiera robarlas. Parece que en Múnich todos confían en todos, porque dejando tu bici así en el centro de Madrid tendría que ser un milagro que no te la roben en un par de horas.
Además, si no tienes bici y no quieres ser el raro que va a pie también te puedes encontrar bicis y patinetes eléctricos por toda la ciudad para alquilar, como los Bicimad de Madrid, pero de varias empresas.
Pero no hemos alquilado ninguna bici por ahora, sino que para movernos por la ciudad hemos usado el tranvía. El sistema de transporte aquí es bastante práctico, pero un poco caro. Y lo peor es que no hay máquinas para comprar los billetes en las paradas y dentro del tranvía no puedes comprar el billete como en un bus. Aquí la gente usa una app llamada MVGO, que de hecho te recomiendan instalarte en las paradas de tranvía.
Día 3: Adaptándome a Múnich
Hoy me he pasado la mañana en casa porque ha venido el dueño del piso a intentar arreglar el wifi y la tele, pero misión fallida, volverá mañana. Por otro lado, le preguntamos cómo regular la calefacción, porque resulta que la calefacción del apartamento está en el suelo y parece que esto también es algo normal por estas zonas. No suelen tener radiadores o estufas, y la verdad es que es algo súper cómodo.
Después hemos salido a dar una vuelta por la ciudad y algo que me ha llamado la atención es que aquí no hay cubos de basura en la calle como en Madrid. Aquí la basura se tira en cubos grandes que hay en cada urbanización, y supongo que luego el camión de la basura pasa a recogerlos. Parece que esto es lo normal en Múnich.
En nuestro caso, los cubos de basura están en un cuarto subterráneo. Hay un piso entero bajo tierra con pasillos donde están los trasteros, que son pequeños cubículos hechos con tablones de madera. Además, los vecinos suelen dejar ahí sus bicicletas, así que el sitio está lleno de ellas.
Otra cosa que me parece súper extraña cada vez que cruzo la calle es que hay muy pocos pasos de cebra dibujados en el suelo, la mayoría se “intuyen”, como si los alemanes tuvieran un sexto sentido para saber dónde cruzar. Aunque algunos tienen semáforo, por suerte. Aunque, de todas formas, la gente aquí es muy amable y los coches casi siempre te ceden el paso.
Al parecer, los siguientes cuentan como pasos de cebra para los alemanes…