Semana 3

Día 16. Nymphenburg

Esta tarde fuimos al Palacio de Nymphenburg, que fue la residencia de verano de los gobernantes de Baviera. Desde fuera es bonito, y además es enorme, pero estaba cerrado y no pudimos entrar. Además, llovía… Así que tuvimos un mal día. Pero hicimos alguna foto del exterior.

Día 18.

Hoy en el trabajo grabamos una clase que formaba parte del examen de un profesor, que en realidad era asegurarnos de que la cámara grababa todo el rato. Haciendo a un lado lo curioso que es ver una clase de español para alemanes, me llamó la atención una costumbre que tienen. Resulta que al terminar la clase golpean los nudillos contra la mesa como una especie de aplauso para dar las gracias por la clase. Aunque, según me explicó un profesor, esto es común únicamente en la universidad y en clases para adultos.

Día 19.

Esta mañana nos pusieron a desmontar y limpiar ordenadores, y terminé agotado.

Como dato curioso, hoy, 1 de abril, es el día de los inocentes en Alemania, así que también me he comido alguna broma.

Por la tarde hicimos la colada, pero aquí es común que los apartamentos no tengan lavadora propia. En nuestro edificio hay un cuarto en el sótano con lavadoras compartidas y con un espacio para hacer la colada donde todo el mundo cuelga su ropa. Lo malo es que las lavadoras se reservan con fichas que se piden al conserje y, como no nos venía bien esperar, hemos lavado la ropa en una lavandería pública.

Semana 2 (parte 2)

Día 13. Bebidas alemanas

Esta mañana antes de entrar al trabajo, fuimos a un Rewe, que es un supermercado bastante común por aquí, a comprar algo de beber. Y es que hay varias bebidas típicas de Alemania aparte de la cerveza.

Por ejemplo, está el “Schwip Schwap, que es una mezcla de cola y naranja, como cuando mezclas Fanta y CocaCola… No está mal, pero hay que acostumbrarse al sabor.

Otra bebida típica que encuentras en cualquier parte es el apfelschorle, que es zumo de manzana con gas. En realidad existe schorle de muchos sabores, pero el más popular es el de manzana.

Después, algo curioso de aquí es que al comprar una botella o lata pagas un pequeño depósito extra llamado «Pfand» y al terminarla puedes devolverla a la tienda y te reembolsan esos pocos céntimos. Se supone que esto es un sistema para asegurarse de que reciclas.

A mí me parece genial, pero siempre se me olvida y luego, al pagar, te cobran más en el ticket de lo que pone en la etiqueta de la bebida.

Día 14.

Hoy en el trabajo nos pusieron a ordenar un cajón lleno de cajas con cables súper enredados y material de hardware. Ha sido un día muy pesado. Pero al final, dejamos todo ordenado, etiquetado por tipos de cable y limpio de polvo. He descubierto tipos de cable que ni sabía que existían. Os dejo una foto del proceso.

Por otro lado, en la biblioteca del instituto han instalado un tótem con tablets para prestar, que solo funcionan con el wifi de la biblioteca. Además, sus puestos tienen un sistema de luz ultravioleta para desinfectarlas después de cada uso. He oído que esto se está volviendo común en las bibliotecas de aquí y me parece una idea muy original.

Día 15.

Hoy fuimos a la Residenz, que es el antiguo palacio real de los reyes de Baviera. Es enorme, con todas las paredes llenas de cuadros y motivos dorados. Encima entramos gratis gracias al carnet de estudiante, pero como no conozco mucho de la historia del sitio me pareció un poco aburrido.

Semana 2

Día 9: Muffins en Puchheim

Esta tarde fuimos al apartamento de una compañera de trabajo en Puchheim, que es como un pueblito a las afueras de Múnich. Nos invitó a hacer muffins, y la verdad es que nos quedaron riquísimos. Os dejo una foto del proceso y del resultado final.

Después nos fuimos a un bar cerca de Marienplatz a comer hamburguesas. Marienplatz es el centro de Múnich, como Sol en Madrid. Las hamburguesas estaban muy buenas, pero aquí comer fuera sale carísimo…

Día 10: Olympiapark

Hoy hicimos algo de turismo y visitamos el Olympiapark, que es un parque enorme que se construyó para los Juegos Olímpicos de 1972. El parque es muy bonito, pero había demasiada gente. Y es normal que sea tan popular porque desde él se pueden ver los Alpes a lo lejos, aunque en la foto no se aprecia muy bien, el Allianz Arena, que es el estadio del Bayern de Múnich, y el Olympiastadion.

Queríamos subirnos a una torre gigante que hay en el centro del parque, que se llama Olympiaturm y tiene un mirador desde el que se puede ver todo Múnich, pero está en obras hasta 2026… Así que no nos dejaron subir.

Lo que sí que vimos es el museo de BMW, que está al lado del parque. Pero es solo una exposición de coches y motos con las historias de sus diseños y eso… No me llamó mucho la atención y lo vimos bastante rápido.

Día 11:

Hoy en el instituto donde estoy haciendo las prácticas han organizado un concierto de piano de Rosa Torres-Pardo, una pianista española que ha ganado varios premios importantes de música.

Es la primera vez que voy a un concierto de piano, y, la verdad, me lo esperaba más aburrido. Pero me gustó bastante su forma de tocar y la emoción que le pone.

Por otro lado, hay una cosa en la que me fijo desde el día en que vine, y es la cantidad de cochazos que se ven por aquí. Y la gente los aparca en la calle con tranquilidad. Lo más normal es encontrarte Porsches, Teslas y muchos BMW. Así que he ido recopilando fotos de algunos de los coches que me he cruzado.

Semana 1 (Parte 2)

Día 4: Primer día de trabajo

Hoy ha sido nuestro primer día de trabajo y no ha habido nada emocionante, nos han hecho un tour por el instituto y hemos preparado nuestros puestos de trabajo. Y, de paso, nos pidieron que arreglásemos esos dos ordenadores que iban lentos.

Por la tarde, fuimos a pasear al Englischer Garten, que es un parque enorme de por aquí, tranquilo y muy bonito. Pasamos por una cervecería del parque muy conocida, pero estaba cerrada. También hay un mirador desde el que se ve gran parte de los edificios emblemáticos de la ciudad, aunque en la foto con el móvil no se llega a distinguir del todo.

Terminamos en una zona del río Eisbach, donde, por las rocas que hay, se genera buena corriente y olas. De hecho se puede surfear y siempre hay algún surfista ahí. Además, también había bastante gente que se metía al agua solo para nadar, y eso que el agua está helada…

Día 6:

Esta mañana me tocó instalar un par de ordenadores y actualizar varias tablets. Os dejo una foto del lío que tenía.

Al salir, siempre pasamos por Odeonsplatz, que está justo al lado del trabajo. Y me enteré de que hay unas estatuas de leones que todo el mundo toca al pasar, porque dicen que da buena suerte. Supongo que a partir de ahora lo haré yo también.

Esta tarde también probamos varias cervezas en Hofbräukeller, que es una cervecería popular en Wiener Platz.

Como dato curioso, en Alemania la edad mínima para beber cerveza y vino es de 16 años. Se puede beber en la calle sin problemas e incluso hay gente que bebe alcohol mientras conduce. No es que puedas ir borracho, pero el límite de alcohol para conducir es bastante permisivo comparado con otros países. Y según he oído, en algunos sitios incluso está normalizado beber en el trabajo o en los descansos.

Día 8: Una semana en Múnich

Ya ha pasado una semana en Múnich!! Estos días no han sido muy interesantes en cuanto a turismo. Pero me voy adaptando más al trabajo. Hoy nos han pedido entender cómo funciona el rack del servidor y los switches de la empresa, porque tienen un lío enorme. Nos han puesto a investigar cómo están dispuestos todos los cables, y creo que los cables estaban más liados que nosotros.

El problema es que aquí no tienen un departamento de informática propio, todo lo gestionan según las instrucciones de un técnico que está en Madrid, y que también nos pasa las instrucciones como puede.

Semana 1 (Parte 1): Primeros días en Múnich

Día 1: Llegada a Múnich

¡¡Por fin en Múnich!!

Soy Kalin, estudiante de Grado Medio de SMR, y he venido a esta ciudad con un compañero para hacer mis prácticas Erasmus.

No puedo creer que ya estemos aquí. El viaje ha sido bastante tranquilo, y el vuelo se me ha pasado muy rápido.

Cuando salí de Madrid el clima ya estaba nublado y lluvioso, pero al llegar a Múnich… Era como entrar en Mordor. Desde el avión se veía cómo todo se volvía gris por las nubes y la lluvia, aunque a mí, la verdad, me encanta.

Aterrizamos en el aeropuerto y para llegar al centro cogimos el S-Bahn, que es como el metro aquí en Múnich. En nuestro caso, tomamos la línea S8 hasta Karlsplatz. Compré el billete en una de esas máquinas automáticas, aunque fue un poco caro. No hice foto en el momento, pero aquí os dejo una del billete que aún lo guardo como recuerdo.

Lo que más me sorprendió es que no hay torniquetes ni puertas para entrar al tren. Simplemente compras el billete, lo pasas por una máquina que te lo grapa para validarlo y lo llevas contigo por si aparece un inspector a revisarlo. Me llama la atención la confianza que tiene esta gente.

Después llegamos a nuestro apartamento, donde nos entregaron la llave del piso… Sí, una sola llave que abre todas las puertas, la del portal, la del apartamento, las puertas intermedias y hasta la del patio. Me pregunto si también abrirá las puertas de los demás vecinos… Aunque no pienso probarlo.

He investigado y, al parecer, este sistema de llave única es común en Alemania y otros países de Europa. Son seguras y más cómodas.

Después de deshacer la maleta no tuvimos tiempo de mucho, pero tocaba cenar. Nada del otro mundo, pan y jamón que traje de Madrid, pero después del día que llevábamos, me supo a gloria el bocata.

Día 2: Día de turismo

Esta mañana me desperté con ganas de empezar el día, hasta que descubrí dos problemas en el piso. El wifi no tenía acceso a internet y la tele no funcionaba. Pero no he venido aquí a quedarme en casa, así que salimos a hacer algo de turismo por la ciudad.

No tengo ni idea de qué son todos esos edificios que vimos, pero Múnich tiene una arquitectura brutal. Catedrales, edificios antiguos, plazas enormes… Y todo muy bien conservado. A continuación os dejo algunas fotos de los que más me han impresionado.

Lo que me ha llamado la atención es la cantidad de gente que va en bicicleta. Es de lo más normal aquí. Pero lo más curioso es que las dejan aparcadas por la calle sin candados ni cadenas, como si nadie pudiera robarlas. Parece que en Múnich todos confían en todos, porque dejando tu bici así en el centro de Madrid tendría que ser un milagro que no te la roben en un par de horas.

Además, si no tienes bici y no quieres ser el raro que va a pie también te puedes encontrar bicis y patinetes eléctricos por toda la ciudad para alquilar, como los Bicimad de Madrid, pero de varias empresas.

Pero no hemos alquilado ninguna bici por ahora, sino que para movernos por la ciudad hemos usado el tranvía. El sistema de transporte aquí es bastante práctico, pero un poco caro. Y lo peor es que no hay máquinas para comprar los billetes en las paradas y dentro del tranvía no puedes comprar el billete como en un bus. Aquí la gente usa una app llamada MVGO, que de hecho te recomiendan instalarte en las paradas de tranvía.

Día 3: Adaptándome a Múnich

Hoy me he pasado la mañana en casa porque ha venido el dueño del piso a intentar arreglar el wifi y la tele, pero misión fallida, volverá mañana. Por otro lado, le preguntamos cómo regular la calefacción, porque resulta que la calefacción del apartamento está en el suelo y parece que esto también es algo normal por estas zonas. No suelen tener radiadores o estufas, y la verdad es que es algo súper cómodo.

Después hemos salido a dar una vuelta por la ciudad y algo que me ha llamado la atención es que aquí no hay cubos de basura en la calle como en Madrid. Aquí la basura se tira en cubos grandes que hay en cada urbanización, y supongo que luego el camión de la basura pasa a recogerlos. Parece que esto es lo normal en Múnich.

En nuestro caso, los cubos de basura están en un cuarto subterráneo. Hay un piso entero bajo tierra con pasillos donde están los trasteros, que son pequeños cubículos hechos con tablones de madera. Además, los vecinos suelen dejar ahí sus bicicletas, así que el sitio está lleno de ellas.

Otra cosa que me parece súper extraña cada vez que cruzo la calle es que hay muy pocos pasos de cebra dibujados en el suelo, la mayoría se “intuyen”, como si los alemanes tuvieran un sexto sentido para saber dónde cruzar. Aunque algunos tienen semáforo, por suerte. Aunque, de todas formas, la gente aquí es muy amable y los coches casi siempre te ceden el paso.

Al parecer, los siguientes cuentan como pasos de cebra para los alemanes…