Tercera semana en Liubliana

3/12/2025

Ya estoy inmerso en mi tercera semana de Erasmus y todavía me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegué a Ljubljana sin conocer apenas la ciudad y, sin darme cuenta, empiezo a sentir que mi día a día aquí se va consolidando. Lo que llevo de semana ha ido muy bien en general, aunque es cierto que empiezo a notar una cierta sensación de rutina. Los días se parecen más entre sí y todo resulta un poco más monótono, pero entiendo que es parte natural del proceso de adaptación.

El invierno aquí se hace notar bastante: anochece muy pronto y yo también me levanto temprano, lo que hace que las tardes sean más cortas y que no siempre tenga tiempo o energía para hacer demasiados planes. Aun así, empiezo a valorar esos momentos de calma, de paseos tranquilos y de pequeñas rutinas que, sin darme cuenta, van dando forma a mi experiencia.

En el centro de trabajo me siento cada vez más independiente y seguro. Poco a poco voy soltándome, ganando confianza y desenvolviéndome con mayor autonomía. Además, la relación con mis compañeras mejora día a día; noto más cercanía, más complicidad y un ambiente de trabajo mucho más cómodo y agradable, lo cual hace que las jornadas se me pasen más rápido y con mejores sensaciones.

7/12/2024

El sábado decidí aprovechar el fin de semana para hacer una pequeña escapada y visitar Bled, y sin duda fue una de las mejores decisiones de la semana. Llegar hasta allí fue muy sencillo: solo tuve que coger un autobús desde Ljubljana y en poco tiempo estaba en uno de los lugares más bonitos que he visto hasta ahora en Eslovenia.

Bled es simplemente espectacular. Las montañas nevadas, el lago, el ambiente tranquilo… todo parecía sacado de una postal. Tuve la oportunidad de subir al castillo y las vistas desde allí eran impresionantes; poder contemplar el lago desde lo alto, rodeado de naturaleza y nieve, fue una experiencia realmente especial que difícilmente olvidaré.

Como anécdota curiosa del día, viví una situación bastante graciosa —aunque en el momento no tanto— cuando me multaron con 20 euros por cruzar una carretera desolada. No había pasos de peatones visibles y era imposible continuar el camino sin cruzar, pero aun así, al hacerlo, apareció un coche de policía que estaba escondido multando a todo el mundo que pasaba por allí. A pesar del susto inicial, la situación acabó siendo casi cómica: cada vez que alguien cruzaba y era multado, todos nos mirábamos y nos echábamos unas risas, compartiendo la experiencia con resignación y humor.

Así terminó mi tercera semana en Eslovenia, llena de contrastes: momentos de rutina, nuevas sensaciones de independencia, paisajes increíbles y alguna que otra anécdota inesperada. Aunque me siento cada vez más adaptado y cómodo aquí, también empiezo a echar un poco de menos a mi gente, y reconozco que ya tengo ganas de volver y compartir todo lo vivido. Aun así, sigo disfrutando al máximo de esta experiencia que continúa regalándome aprendizajes y recuerdos únicos.

Primera semana en Liubliana

Del 17/11/2025 al 23/11/2025

18/11/2025

Mi primer día en el programa Erasmus+ comenzó con un encuentro muy significativo con Maja, la coordinadora de mis prácticas de la escuela “Srednja Zdravstvena Šola Ljubljana”. Desde el primer momento, me ofreció una bienvenida cálida y profesional, y dedicó el tiempo necesario para resolver mis dudas y explicarme, con gran claridad, todo lo relacionado con mis prácticas y con el funcionamiento del centro. Su cercanía hizo que este primer contacto resultara especialmente tranquilizador.

Además de orientarme en aspectos académicos, y de mostrarme la escuela, sus instalaciones y su metodología de aprendizaje, Maja también quiso ayudarme en mi proceso de adaptación a la ciudad. Me habló de lugares que vale la pena visitar, actividades culturales y pequeños detalles que pueden hacer más fácil mi día a día en Ljubljana. Ese gesto de preocuparse no solo por mi formación, sino también por mi bienestar personal, me transmitió mucha confianza.

Uno de los momentos que más agradezco fue que, tras nuestra reunión, Maja se ofreció a llevarme en su coche a la residencia DSO Fužine, donde realizaré mis prácticas. Gracias a ello pude conocer desde el primer día a Sandra, mi responsable en la residencia. Esta presentación directa me permitió empezar con mucha más seguridad, sintiéndome acompañado en un entorno totalmente nuevo.

22/11/2025

Primera semana completada, y lo cierto es que se me ha pasado sorprendentemente rápido. Cuando llegué, el primer día fue un auténtico torbellino de sensaciones. Me sentía super estresado porque el trabajo aquí es muy distinto al que estaba acostumbrado en España. Las rutinas eran nuevas para mí: las camas se hacen de una forma diferente, la realización de los aseos no tiene nada que ver con la que conozco y los horarios de comidas y desayunos también cambian por completo. Todo ello me produjo cierta incertidumbre al principio, pero con el paso de los días fui encontrando mi propio ritmo.

El idioma fue otro reto importante. Durante los primeros días me costó adaptarme; cada conversación era un pequeño esfuerzo extra. Sin embargo, poco a poco comenzamos a entendernos mejor, y eso me hizo sentirme más tranquilo dentro de este nuevo entorno.

El jueves y el viernes tuve la oportunidad de realizar las prácticas junto a los alumnos de la escuela. Al principio me sentía un poco fuera de lugar, las diferencias culturales, el idioma y el simple hecho de estar en un grupo nuevo me hicieron sentir cierta distancia. Aun así, la experiencia resultó muy positiva y enriquecedora. Con el paso de las horas, nuestras conversaciones fueron más fluidas y menos tensas y monótonas y pude ver la buena disposición de todos.

El viernes, una de mis compañeras tuvo el detalle de invitarme a comer a un restaurante mexicano. Fue un gesto que me alegró muchísimo y que hizo que terminara la semana con un sentimiento muy especial. Pasamos un rato genial, lleno de risas y buenas conversaciones, algo que me hizo sentirme mucho más integrado.

Hoy es sábado mientras escribo esto, y he aprovechado el día para seguir conociendo Ljubljana. He pasado gran parte del día recorriendo la ciudad, visitando el Castillo de Ljubljana y paseando por el casco antiguo, dos lugares que me han permitido apreciar aún más la belleza, la historia y el encanto de esta ciudad. Ha sido una forma perfecta de cerrar una semana intensa, de adaptación, aprendizajes y nuevas experiencias.