Conferencia Analytica

(No, no lo he escrito mal) Como ya he comentado en varias ocasiones he viajado con Anna (mi supervisora). Uno de estos viajes fue a Munich, a una conferencia llamada Analytica, la más grande de Europa; pero decidimos quedarnos un par de días más para visitar esta maravillosa ciudad.

Munich es una ciudad situada cerca del norte del país, es considerada la ciudad más rica, puedo confirmarlo.

Fue una conferencia impresionante donde aprendí un montón de cosas y conocí a mucha gente, además de ver lo mal que se me da entender el idioma.

A parte de visitar durante el día, como vino Adrián pudimos disfrutar también del ambiente nocturno ya que en España estamos acostumbrados a vivir de noche.

Pudimos ver desde los monumentos y plazas más importantes hasta como se divierte la gente en este país.

Lo más difícil, la despedida

Una vez de vuelta en casa, he de admitir que se está muy bien, pero los últimos días allí fueron horribles, ya que no quería irme.

Me acostumbre a la ciudad, a la gente a sus costumbres y a la vida, por lo que dejarlo todo atrás otra vez fue duro.

Tuve una gran despedida por parte de todo el mundo, fue muy emotivo y cada vez tenía más claro que quería quedarme pero no podía.

Estoy muy agradecida por todo, la experiencia tanto de vida como laboral, de haber podido vivir tantas cosas y sensaciones nuevas pero sobre todo por la gran gente que he conocido.

Gracias Alemania, gracias Jena y gracias por todo MI💕

Senderismo

Jena es una ciudad rodeada de montañas, en las cuales de hecho hay muchas rutas para hacer senderismo.

Tienes que coger la línea 1 de tranvía hacia el norte de la ciudad y andar, son unas rutas preciosas para hacer en compañía o incluso solo si necesitas tiempo para ti mismo.

Yo me arrepiento de no haber ido, no hizo muy buen tiempo y me quedé con ganas de ver las vistas de la ciudad que tanta gente me había contado.

Países muy diferentes

Irse de Erasmus siempre suena a fiesta y viajes pero también es darte cuenta de lo diferentes que pueden ser dos países que están relativamente cerca vivir en Alemania siendo de España es un cambio bastante grande en muchas cosas del día a día

Una de las diferencias más claras son los horarios aquí se come y se cena muchísimo antes y al principio es rarísimo porque tu cuerpo sigue pensando en la rutina española y acabas descolocada todo el tiempo

También se nota muchísimo la puntualidad todo funciona a la hora exacta desde las prácticas hasta el transporte algo que contrasta bastante con el estilo más relajado que tenemos en España

La vida social es diferente no hay tanta improvisación los planes se organizan con tiempo y el ambiente en general es más tranquilo además el clima es mucho más frío y gris lo que cambia bastante el día a día

Ciudad para fans de la historia

A 15 minutos en tren de Jena hay una pequeña ciudad llamada Weimar, que según me han contado tiene mucho trasfondo histórico y artístico.

Solo fui una vez, no soy muy fan de la historia por lo que no investigue mucho y solo paseé sola por las calles viendo los monumentos y un gran parque con un río muy agradable para pasear.

Es una ciudad pequeña pero preciosa y con mucha más vida que Jena, puede venir bien para desconectar e incluso si te gusta, aprender mucho.

El idioma

El Alemán como todos sabemos es un idioma difícil que suena muy agresivo cuando no estás acostumbrado a escucharlo, pero no es así.

No puedo negar que sea un idioma difícil, de hecho hasta ellos mismos aseguran que es difícil, pero cuando lo escuchas a diario te das cuenta de que sorprendentemente es bastante “parecido” al inglés. Obviando ciertas derivaciones y verbos que suenan imposibles muchas cosas pueden deducirse.

Personalmente es un idioma que me parece precioso y me encantaría aprender pero no conseguí aprender demasiado ya que prácticamente todo el mundo (menos Magd) hablaba inglés.

Eso si, jamás preguntéis a un alemán como se dice ardilla, será vuestra peor pesadilla.

Viaje a Erfurt

Aprovechando que al MI se unieron dos chicas nuevas de mi edad de las cuales me hice muy cercana, fuimos a Erfurt, una ciudad a 20 minutos de Jena.

Mucha gente me había dicho que era una ciudad a la que sí o sí debía ir, además de porque es preciosa y hay muchas cosas que ver, la razón principal del viaje fue la tienda de chocolate; es una tienda pequeña situada sobre un puente la cual todo el mundo jura que tiene el mejor chocolate de la región.

Además, a unos pocos minutos andando hay una iglesia preciosa y digna de visitar.

Como última curiosidad, Erfurt es el mayor rival de Jena en cuanto a fútbol.

Mi verdadero hogar

Pese a haber pasado por tantas casas (2), mi verdadero hogar era mi departamento Microbiall Immunology (MI).

Desde el primer día me hicieron sentir como una más, al ser un departamento pequeño tuve la suerte de poder entablar una buena relación con todos mis compañeros, los cuales no podría haberme imaginado mejores.

Tanto con los Fika de los viernes como con las conversaciones entre tiempos de incubación de experimentos y los desayunos/comidas en grupo para cumpleaños y despedidas, todos formábamos una pequeña y diversa familia.

Especial mención a Anna

Mi supervisora, llamada Anna (sí, estaba rodeada de Annas), se ganó mi corazón; era una mujer de 26 años que me consideraba más su hermana que su alumna. Me enseñó además de a ser la mejor haciendo inventario y pases de cultivos celulares, a ser mejor persona.

Pasamos mucho tiempo juntas, además de 8 horas al día, hicimos viajes juntas, salimos a cenar, etc. Pero sobre todo aprendimos la una de la otra, siempre estaba ahí preocupándose por mí más que nadie.

Siempre que tenía un problema acudía a ella, da igual que fuese sobre el piso, los amigos o el tfg (proyecto intermodular, lo siento); daba los mejores consejos y siempre sabía como hacerme reír.

Igual que ella me ayudaba a mí, ella tenía la confianza de contarme sus problemas y contar conmigo para lo que fuese.

Fika de los viernes

En mi departamento (MI), una «tradición» que podría considerarse sagrada, era el Fika de los viernes, se trata de que cada viernes, nos turnamos para traer algún tipo de dulce para compartirlo entre todos.

Esto viene de una antigua compañera, que por desgracia no llegué a conocer, en cuyo país esto era muy típico, por lo que lo implementamos a nuestra rutina. Me parece un gesto precioso para conocernos más, hablar, y conectar con las diferentes culturas y gustos de los compañeros.