Diario de una Erasmus en Atenas, Día 4: Jueves 30 de abril, 2026

¡Hola una vez más! 

Ayer me despedí definitivamente del SBIE. Estoy muy ilusionado porque creo que hemos encontrado un centro colaborador que va a ser capaz de asimilar a muchos alumnos en áreas muy diversas, por lo que sospecho que muy pronto los estudiantes del IES Villaverde van a poder recoger los frutos del viaje que estoy haciendo. Para aprovechar esta oportunidad aún más, contacté con otros dos centros y he ido a visitarlos hoy.

El primero de ellos es un centro llamado ENOSI Vocational School. Es otra institución privada que imparte ciclos de formación profesional (vocational training) pero está especializado en lo que ellos llaman “lifelong learning” que son, básicamente, títulos de formación no reglados en diferentes áreas (cerámica, danza, auxiliar de veterinaria o peluquería). Sería algo equivalente a las academias españolas. La palabra academia, que por cierto, es de origen griego, la usan aquí para instituciones más “serias” como la Academia Militar de Atenas. En la sede del ENOSI, en pleno centro de la ciudad, me reuní con la encargada de internacionalización y me contó la situación de la escuela: están empezando su andanza en el mundo Erasmus. Justo este año han pedido su primer proyecto y están esperando a ver si se lo conceden. Realmente querían verme para contar con algún centro español con el que poder colaborar cuando tuvieran sus proyectos adjudicados y también para que los guiáramos un poco en los pasos a seguir para establecer una buena red de proyectos y colaboraciones. Ellos no iban a poder acoger alumnos españoles en prácticas pero estarían encantados de enviar a alguno de los suyos a España con una beca de corta duración para hacernos una visita. Es otra forma diferente, pero también importante, de poder nutrirnos de los objetivos del programa Erasmus que se basan, principalmente, en el aprendizaje vital del alumnado mediante el intercambio cultural. 

Tras obligarme a que me tomara dos cafés, me despedí de mi contacto en ENOSI y me dirigí a mi siguiente destino: El 3º centro de laboratorios de Atenas. Este nombre tan extraño responde a una organización de la formación profesional pública un poco diferente que hay aquí en Grecia: Después de la enseñanza obligatoria, de modo muy similar a como hacemos en España, los estudiantes pueden elegir hacer formación profesional en lugar de seguir por la vía más académica. En este contexto pueden hacer los ciclos de nivel 4 (lo que equivaldría a nuestros ciclos formativos de grado medio). Esto les dará acceso, si así lo quieren, a los ciclos de nivel 5 (es decir, nuestros ciclos de grado superior) y, si se da el caso, acceder a la universidad tras pasar unos exámenes.

El SBIE, el centro que he estado visitando en días anteriores, es un ESK, instituciones que ofrecen ciclos de nivel 5. Los institutos públicos que imparten ciclos de nivel 4, como el que he visitado hoy, se llaman Lykeio.

La organización de estos Lykeio es más compleja e interesante de lo que yo pensaba. Por ejemplo, las clases teóricas y las clases técnicas o prácticas están separadas en diferentes centros. Los centros donde se dan las clases prácticas se llaman centros de laboratorios, de los que solo hay un número limitado alrededor de Grecia. El 3º centro de laboratorios de Atenas, como su propio nombre indica, fue el tercero en abrirse pero es el primero en tamaño. Para rizar aún más el rizo, estos centros de laboratorios son compartidos por diferentes escuelas. ¡En diferentes horarios hay diferentes institutos que no tienen nada que ver el uno con el otro! Un gran ejercicio de colaboración en equipo: cada instituto, con su propio presupuesto, se pone de acuerdo con el resto para mantener las instalaciones y comprar nuevos equipos o arreglar los ya existentes.

Aparte de explicarme todo esto, varios profesores y profesoras del 3º LABORATORIO DE ATENAS me han enseñado las instalaciones. Se parecía todo bastante a lo que pensamos sobre un instituto en España, solo que el tamaño era mucho más grande (acoge un gran número de ciclos diferentes). Por los pasillos, alumnos y profesores me reconocían y me saludaban. Resulta que hace unas semanas vinieron a visitarnos al IES Villaverde y yo les hice un tour por las instalaciones. Hasta tienen posters en el centro donde sale una foto en la puerta de nuestro instituto. ¡Somos famosos en Atenas!

¿Veis nuestro instituto en el póster?

Al dar por finalizada la mañana también di por finalizado mi trabajo aquí. Tengo muchas esperanzas de que gracias a este viaje van a salir numerosos puestos de Erasmus en el futuro y estoy deseando ver qué nos cuentan los alumnos y alumnas sobre Grecia en este blog durante los próximos años.

Mi última tarde en la ciudad la pasé, por supuesto, visitando el sitio arqueológico de la Acrópolis, ¡ningún visitante puede perdérselo! Os dejo alguna foto para que los que vengan más adelante vayan abriendo boca.

A mí ahora me quedan unos días libres en los que visitaré Santorini y Mykonos… ¡Qué dura es la vida Erasmus!

Como siempre, ha sido un placer contaros mis andanzas por el extranjero. ¡Espero poder volver a hacerlo pronto!

Diario de una Erasmus en Atenas, Día 3: Miércoles 29 de abril, 2026

¡Hola de nuevo! 

Para el día de hoy nos hemos movido un poquito del centro de la ciudad. Hemos viajado hasta la zona de el Pireo, al suroeste del centro, donde está el puerto más importante de Atenas. Allí, ya sin polacos, el equipo español hemos visitado el Hospital Metropolitano. En este hospital hay ahora mismo tres alumnos y alumnas españoles haciendo las prácticas, así que hemos aprovechado para visitar las instalaciones y que nos cuenten cómo está siendo su experiencia. 

En primer lugar nos han llevado al laboratorio de análisis biomédicos. En una misma sala enorme están todos los puestos de análisis: hematología, inmunodiagnóstico, bioquímica, microbiología y banco de sangre. En este hospital no hacen análisis de biología molecular, ¡qué pena, me habría encantado verlo! En el interior había mucho bullicio y un tránsito imparable de muestras: la laboratorio funciona 24 horas al día. Los alumnos españoles que están haciendo sus prácticas allí nos contaron que están encantados en Atenas y que en los laboratorios los tratan muy bien. Eso sí, se quejan de que encontrar alojamiento ha sido difícil y caro. Dentro de los laboratorios, donde tampoco nos dejaron hacer fotos, hay una cosa que me llama mucho la atención: ¡cafés! Por todas partes, de todas las maneras posibles y en todos los sitios que se te ocurra: ¿Encima del contador hematológico? ¡¿Por qué no?! ¿Al lado de la estufa de cultivos? ¡Claro que sí, por favor! Lo de los griegos y el café es digno de análisis.

Luego tuvimos que esperar un buen rato (en una cafetería, claro) a que nos encontraran un hueco para subir al laboratorio de anatomía patológica. Después de esperar un buen rato prácticamente nos colamos allí, pero nos recibieron muy educadamente. Allí había otra chica española que nos contó qué ha estado haciendo estos meses de prácticas, y me alegró mucho saber que podemos tener puestos Erasmus para los alumnos de este ciclo el año que viene. Más allá de ver cafés sobre el dispensador de parafina, no encontré nada reseñable: es un laboratorio de anatomía patológica perfectamente normal.

Esperando para colarnos entrar en el área de anatomía patológica

Después de la visita al hospital fuimos a ver una farmacia de la zona con la que el SBIE está iniciando un nuevo convenio de colaboración, ¡así que puede que el año que viene alguno de los alumnos del Villaverde haga sus prácticas allí! La farmacia, recién construida, está liderada por un chico muy joven que nos explicó que en la zona hacen muchas ventas en inglés, por lo que están interesados en acoger alumnos Erasmus. Además, nos enseñó el pequeñito laboratorio de formulación magistral, donde dice que prácticamente todos los días tienen que hacer alguna fórmula farmacéutica, especialmente cremas específicas que recetan en dermatología. ¡Me encantó saber que en Grecia casi todos los técnicos de farmacia tienen que hacer formulación magistral en su día a día!

¡Ni de viaje me libro de visitar farmacias!

Al acabar la mañana y despedirnos, me quedé por la zona ya que hacía un día estupendo y había playas cerca. Di largos paseos por el puerto comercial y privado, por las playas y, por supuesto, probé comida típica. En este caso en un restaurante cretense. Lo más rico: caracoles fritos en vinagre y romero. No me puedo quejar, Atenas me está tratando bien.

¡Hasta mañana!

Diario de una Ersmus en Atenas, Día 2: Martes 28 de abril, 2026

¡Hola otra vez!

El día de hoy ha sido más tranquilo. Esta mañana nos han citado a las 10:00 (sin prisas) en una empresa farmacéutica que opera aquí en la capital, Cooper Pharmaceuticals. Según nos han contado es la empresa farmacéutica que lleva más años en activo en Grecia (este año hacían 90). Su producción es pequeña pero eso les permite mantener su fábrica en el edificio histórico, situado en el barrio de Petralona. Tras los quinientos cafés de rigor, nos han llevado a ver dos líneas de producción y los laboratorios de control de calidad.

Las salas de control de calidad estaban llenas de aparatos muy típicos en este tipo de análisis, que a los del ciclo de laboratorio clínico os sonarán: cromatógrafos HPLCS, espectrofotómetros y espectrómetros de masas. A mis alumnos de farmacia os diré que había una balanza con una sensibilidad de 0,00001 g. No sé cómo el técnico era capaz de medir con esa sensibilidad, pero allí estaba él como si nada. 

Para entrar a las líneas de producción había que ponerse EPIs, ya que están llenas de salas blancas con distintos niveles de medidas de asepsia. La mayoría de los productos que producen se administran por vía parenteral, por lo que se envasan en atmósferas estériles. El EPI era de estos de quita y pon con una redecilla para la barba que no le sienta bien a nadie. Por suerte para mí, en el interior de las líneas de producción no nos han dejado hacer fotos, así que no habrá recuerdos gráficos de ese momento. ¡Lo siento!

Una vez atravesada esta puerta, ya no se podían hacer fotos, ¡una pena!

Tras la visita, que habrá durado unas dos horas, nos hemos dado una vuelta por Monastiraki, que viene a ser el barrio más turístico del centro, lleno de tiendas y puestecitos. Luego hemos ido a comer a otra taberna y esta vez he pedido pescado. Si pasáis por aquí tenéis que probar las keftedes (albóndigas) de jtapódi (pulpo). ¡Están increíbles! Hay muchos sitios para probar mousakas en Madrid pero muy pocos que te pongan esta cosa tan rica. Por supuesto bien bañado en tzatziki, que no se nos olvide.

Por la tarde había reservado un free tour y sucedió la peor pesadilla de los introvertidos: era la única persona que lo había reservado. Así que la guía, muy poco sutilmente, me ha sugerido que lo reserve otro día y que la deje en paz (esto último solo me lo dijo con la mirada). De modo que he seguido paseando por mi cuenta, esta vez por zonas un poco más monumentales. Como hoy no ha sido muy interesante a nivel turístico os dejo algunas fotos que hice el domingo en una excursión a Delfos, donde visitamos el sitio arqueológico famoso por el oráculo y por los juegos píticos, segundos en importancia detrás de los olímpicos.

¡Hasta mañana!

Diario de una Erasmus en Atenas: Día 1: Lunes 27 de abril, 2026

¡Hola a todas y todos! Tras un curso completo sin llevar el estandarte IES Villaverde fuera de nuestras fronteras (¡qué largo se me ha hecho!), he vuelto a las andadas. Este año el destino es mucho más mediterráneo: Atenas. Desde principio de curso he estado contactando con diferentes centros de formación profesional europeos y he conseguido encontrar lo que parece que será una colaboración muy interesante en la capital griega. Tras un intercambio de correos extremadamente largo y el papeleo de rigor, están encantados de recibirme esta semana para discutir la posibilidad de que el año que viene alguno de vosotros pueda hacer sus prácticas aquí. Yo estoy encantado de crear este enlace, de hacer este viaje y, por supuesto, de contároslo:

El centro en cuestión se llama SBIE Vocational School. En su sede, en pleno centro de Atenas, me han citado a mí y a ¡sorpresa!: dos profesores de Algeciras, ocho profesores polacos y seis alumnos holandeses. Y esto me hace ver la tónica general de la actividad internacional de este centro: constantemente están recibiendo alumnos erasmus y enviando alumnos suyos fuera. El tránsito de personas de diferentes países es constante ¡qué ambiente tan bonito para estudiar! La primera impresión, por tanto, es muy positiva: si reciben a tantos alumnos a lo largo del curso, seguro que será muy fácil llegar a un acuerdo para que los alumnos de Villaverde puedan pasar unos meses allí.

Sede del Instituto SBIE

Después de recibirnos nos llevaron a una sala de reuniones donde nos contaron la historia del centro y del sistema educativo griego. El SBIE es un centro privado de ciclos de formación profesional de grado superior que lleva abierto más de 60 años. Imparte ciclos en muchísimas áreas, y las redes de contactos que tienen con empresas y hospitales hace que de nuestro instituto puedan acudir alumnos de los ciclos de Farmacia y parafarmacia, Laboratorio clínico y biomédico, Cuidados auxiliares de enfermería, Atención a personas en situación de dependencia, Educación infantil y, por si fuera poco, ¡todas las ramas de informática!

Sobre el sistema educativo griego no nos contaron demasiado. En cualquier caso, la formación profesional aquí es muy similar al modelo español: tres niveles de ciclos diferentes, donde hacer uno te da acceso al siguiente. Los que tengan un ciclo de nivel superior pueden acceder a la universidad, siempre y cuando la universidad en cuestión acepte esa titulación concreta, ya que cada una controla su propio acceso. El ciclo formativo de nivel más bajo está destinado a alumnos que no han conseguido terminar la formación reglada en el instituto, algo así como un ciclo formativo de grado básico español.

Tras el recibimiento nos llevaron a la azotea del edificio, donde tienen un bar, y me tomé el que sería el segundo café del día. Nota importante para los que vayáis a Atenas: los griegos beben café constantemente. Siempre, en todo momento, mires a donde mires, hay una persona griega con un café en la mano. Yo he intentado seguirles el ritmo pero cuando me empezaron a temblar las piernas tuve que parar. ¡Precaución!

Luego nos llevaron al área de los laboratorios, y estuvimos hablando con los alumnos de su ciclo de farmacia y uno de los profesores. ¡Habían preparado una práctica para nosotros! Así que nada, nos dieron una bata y nos pusieron a elaborar una crema de manos mediante una emulsificación. Algo me dice que a mis alumnos les suena esto…

Aquí estoy yo, demostrando una vez más que se me da mejor medir en una probeta que peinarme

Luego nos llevaron al departamento de belleza (así lo llaman, Beauty Department) donde la encargada y sus alumnas nos habían preparado una presentación sobre el uso de cosméticos de origen natural. ¡Y tan natural! Hicieron peelings faciales y mascarillas con cosas tan mediterráneas como lavanda, aceite de oliva, yogur griego, zumo de naranja y cacao (que no es mediterráneo pero yo lo quiero como a uno más). Cuando acabaron la demostración nos hicieron un tratamiento exfoliante e hidratante en las manos. Me tuve que controlar un poco para no chuparme los dedos, porque me olía todo a brownie.

Aquí una de las profes recibiendo el beauty treatment griego

Como acabamos la presentación con tanta hambre, nos llevaron a comer a una taberna griega especialista en souvlakis. El souvlaki es esta especie de kebab griego pero por lo visto, si te ponen el bueno de verdad, no viene envuelto en pan de pita sino en un pincho. A mí me pareció que estaba buenísimo, sobre todo porque lo bañé en tzatziki, esa salsa griega de yogur que está tan buena y que, por suerte, te ponen con cualquier comida.

Una vez nos despedimos y ya con la tarde libre, he estado paseando durante varias horas por la ciudad. Atenas es una ciudad muy diferente a muchas otras que he visto, a pesar de ser europea y mediterránea. Es muy interesante pasear sin rumbo fijo y percibir los contrastes tan marcados que hay entre diferentes barrios y zonas: más turísticas, más locales, más alternativas, más conservadoras… El factor común a todas estas zonas también es un contraste entre edificios muy anárquicos y poco cuidados y una luz impresionante que, además, en esta época del año es más marcada todavía. 

¿Se puede decir que has estado en Atenas sin hacerte una foto con la acrópolis de fondo?

En fin, ya veremos qué me depara el resto de la semana. Por mi parte, voy a hacer todo lo posible para que el año que viene seáis vosotros quienes escribáis un blog desde aquí.

¡Hasta mañana!