Si vienes a Finlandia y no sabes muy bien dónde comprar o dónde alojarte, te contamos nuestra experiencia para que todo sea un poco más fácil.
Para el alojamiento, mi amiga Ainhoa y yo recomendamos buscar pisos en Airbnb. Dependiendo de cuántas personas vengáis, podéis encontrar opciones bastante económicas y cómodas. Además, tener un piso ayuda mucho a organizar mejor el día a día, sobre todo si vais a quedaros una temporada.
En cuanto a la compra, hay varios supermercados en Finlandia que están muy bien. Nosotras hemos elegido comprar en K-Supermarket, que tiene mucha variedad de productos y algunos que no se suelen ver en España, lo que lo hace bastante curioso. Es un buen sitio para probar cosas nuevas y conocer un poco más la cultura del país.
Otra opción muy buena es Lidl. Allí podéis encontrar productos más parecidos a los que hay en España, así que puede ser una buena alternativa si echáis de menos algunos sabores de casa. Además, suele tener precios bastante asequibles, lo que viene muy bien si vais a estar un mes o más tiempo.
En general, combinar supermercados como K-Supermarket y Lidl es una buena idea para poder ahorrar un poco y al mismo tiempo probar productos diferentes. Así podéis organizar mejor vuestra compra durante el tiempo que estéis en Finlandia.
Esperamos que estos consejos os ayuden a adaptaros más fácilmente y a disfrutar de la experiencia ✨
Después de terminar el trabajo, teníamos un plan que nos hacía mucha ilusión. Habíamos quedado con una estudiante de instituto que es patinadora profesional. En Finlandia el patinaje sobre hielo es algo muy típico, ya que hay muchas pistas públicas y la gente lo practica con frecuencia durante el invierno.
Nuestra amiga nos llevó a una pista cerca de casa y nos prestó unos patines para poder probar. Al principio nos costó un poco mantener el equilibrio y nos reímos bastante, pero poco a poco fuimos mejorando. Patinar sobre el hielo fue muy divertido y una experiencia diferente. El frío, el silencio y el sonido de los patines deslizándose hacen que el momento sea muy especial ✨
Después de patinar un rato, dimos un paseo por un centro comercial que estaba cerca de casa. Fue una buena forma de terminar la tarde, caminando tranquilos y comentando lo bien que lo habíamos pasado.
Cuando llegamos a casa, preparamos una cena rica y calentita. Después de un día así, apetecía descansar, así que nos fuimos a dormir para recuperar energía y poder trabajar al día siguiente con muchas ganas 💪
Fue un plan sencillo, pero muy bonito, y una experiencia muy típica de la vida en Finlandia.
El fin de semana decidimos hacer una pequeña aventura y viajar a Estonia. Para ello, nos levantamos bien pronto y cogimos un bus hacia Helsinki, un trayecto de unas dos horas que se pasó bastante rápido. Al llegar, aprovechamos para acercarnos a ver una catedral que teníamos en mente visitar.
Después, cogimos un ferry rumbo a Tallinn. El viaje duró también unas dos horas, pero se nos hizo muy corto gracias a las vistas y a todas las opciones de entretenimiento que había en el barco: tiendas, espacios para pasear y un ambiente muy animado.
Una vez en Tallinn, nos encontramos con una ciudad pequeña pero realmente preciosa. Está llena de calles con encanto, casitas muy bonitas y muchísimos rincones perfectos para hacer fotos. Pasear por allí fue como entrar en un cuento.
Para comer elegimos un restaurante italiano y, después, aprovechamos para comprar algunos souvenirs, tomar un helado y disfrutar un poco más del ambiente antes de volver al ferry. El trayecto de vuelta también fue entretenido, curioseando por las tiendas del barco y descansando tras el día de turismo.
Al llegar de nuevo a Helsinki, cogimos el bus de vuelta a Turku. Terminamos bastante cansadas, así que al día siguiente decidimos descansar y no hacer planes.
La semana está siendo bastante normal, pero con algo muy positivo: cada vez somos más independientes en la residencia y ya podemos trabajar sin tener que preguntar constantemente. Es una sensación muy buena ver cómo vamos ganando confianza y autonomía poco a poco.
Bueno, como no tengo nada especialmente interesante que contaros sobre actividades, ya que estos días estamos yendo a trabajar y, como mucho, saliendo alguna tarde, os voy a contar un poco sobre la residencia y algunas curiosidades.
La verdad es que al principio me resultó un poco difícil adaptarme al idioma, pero ahora ya bastante bien. Soy bastante independiente y puedo quedarme sola con los usuarios para ayudarles con la higiene, darles de comer, preparar la comida, etc.
Algo curioso es que aquí las residencias son como mini casas, son como pequeñas viviendas. Otro dato interesante es que, para duchar a los usuarios encamados, utilizan delantales de plástico, botas de protección y una camilla especializada para ellos. Me llama la atención porque en España, durante mi periodo de prácticas de primero, no lo había visto.
También realizamos bastantes actividades con ellos y tengo que decir que me está gustando mucho la experiencia.
Después de una semana bastante cansada, el viernes decidimos hacer algo diferente para desconectar. Gracias a nuestro instituto de aquí, organizamos una pequeña escapada para vivir una experiencia muy típica de Finlandia: sauna y nado en aguas abiertas.
El destino era la villa Jarvela, un lugar cercano a Turku donde se puede disfrutar de varias saunas, jacuzzi y, por supuesto, el famoso baño en aguas frías.
Para llegar, fuimos en autobús( trayecto de unos 15 min ) . El ambiente ya empezaba a ser emocionante porque sabíamos que íbamos a probar algo muy característico de la cultura finlandesa.
Al llegar, vimos que el lugar tenía varias saunas, un jacuzzi y la zona preparada para el nado en aguas abiertas, que es una de las experiencias más tradicionales del país.
Mi amiga Ainhoa decidió no meterse al agua —y la verdad es que es bastante comprensible porque el agua estaba helada—, pero yo sí me animé.
Además, conocimos allí a un grupo de españoles con los que empezamos a hablar, y al final entré al agua junto con otra persona del grupo. Fue una experiencia bastante intensa pero también muy divertida. Después del baño, volvimos a la sauna para entrar en calor, que es justo como se suele hacer aquí: alternar el frío del agua con el calor de la sauna .
Tras pasar un rato muy agradable entre la sauna, el jacuzzi y las conversaciones con la gente que habíamos conocido, volvimos a Turku.
Al llegar, todavía teníamos algo de energía, así que decidimos dar una vuelta por el centro, pasar un rato por el centro comercial y disfrutar un poco del ambiente de la ciudad antes de irnos a dormir.
Los planes no terminaban ahí. Nuestro instituto también nos había propuesto el sábado visitar el interior del Turku Castle, uno de los lugares históricos más importantes de la ciudad. Así que decidimos aprovechar la oportunidad.
Cuando entramos, la verdad es que nos sorprendió bastante. El castillo es enorme y tiene muchísima historia. Recorrimos sus salas, pasillos y exposiciones, leyendo sobre su pasado y descubriendo cómo era la vida en esa época. Fue una visita muy interesante y diferente, porque no todos los días tienes la oportunidad de explorar un castillo medieval tan grande.
Después de terminar la visita, volvimos tranquilamente a casa a descansar y a aprovechar a recoger la casa , hacer la compra etc…
OS IRE CONTANDO POR QUE AUN NOS QUEDAN PLANES MUY CHULOS !!! 🙃
Hay viajes que se planean durante semanas, y otros que simplemente suceden… y terminan siendo igual de especiales. Este fue uno de esos. Un pequeño viaje desde Turku hasta Helsinki que acabó convirtiéndose en un fin de semana lleno de descubrimientos, nieve y muy buenos recuerdos.
Salida hacia Helsinki
Todo empezó cuando mi amiga Ainhoa terminó su turno de trabajo a las siete y media de la tarde. Sin perder mucho tiempo, nos dirigimos hacia la estación de autobuses de Turku para comenzar nuestra pequeña aventura.
El trayecto en bus hasta Helsinki dura aproximadamente dos horas, así que nos acomodamos y disfrutamos del viaje. Cuando llegamos, ya era de noche. Helsinki —la capital de Finlandia— nos recibió con ese ambiente tranquilo y frío tan característico del invierno nórdico.
Habíamos reservado un Airbnb para dos noches, así que al llegar lo primero que hicimos fue instalarnos, enseñar el apartamento a nuestros amigos y familiares y descansar para el día de turismo que nos esperaba al día siguiente.
Descubriendo Helsinki
A la mañana siguiente nos levantamos con ganas de explorar. Desayunamos, nos arreglamos y salimos directamente hacia el centro de Helsinki para empezar a recorrer la ciudad.
Visitamos algunos de los monumentos más emblemáticos y aprovechamos para hacernos muchísimas fotos. Uno de los momentos más sorprendentes fue cuando llegamos a la impresionante Helsinki Cathedral. Allí, por suerte, estaba teniendo lugar un evento de nieve organizado por Red Bull, algo que no esperábamos encontrar y que hizo la visita todavía más especial.
Lo que más nos impactó fue lo bonita que es la ciudad. La arquitectura, la nieve y el ambiente crean una combinación increíble.
Tiendas y descubrimientos
Después de visitar los monumentos, nos dirigimos hacia el centro comercial y las calles principales de la ciudad, donde se concentran muchas tiendas.
Nos llamó mucho la atención encontrar marcas que no existen en España, especialmente en maquillaje. También vimos restaurantes y cadenas que normalmente solo se encuentran en ciudades grandes como Londres o Nueva York. Fue muy interesante descubrir ese lado más internacional de Helsinki.
(tienda de kim kardashian SKIMS⬇️)
El puerto helado
Más tarde volvimos al puerto, donde habíamos estado antes durante el día. El mar estaba completamente congelado y cubierto de nieve, creando un paisaje precioso. Aprovechamos para hacernos aún más fotos, porque el lugar parecía sacado de una postal de invierno.
Después de todo el paseo, fuimos a cenar y, ya con el cansancio acumulado del día, regresamos al Airbnb para descansar.
Regreso a Turku
A la mañana siguiente nos despertamos, recogimos nuestras cosas y fuimos hacia la estación de autobuses para coger el bus de vuelta a Turku. Antes de marcharnos, todavía tuvimos tiempo de entrar en una última tienda de maquillaje para comprar algunas cositas más.
Después pasamos por un centro comercial cercano a la estación, desde donde finalmente tomamos el bus de regreso.
Llegamos a Turku sobre las ocho de la tarde y aprovechamos para hacer la compra para el resto de la semana.
Una experiencia que repetiríamos
La verdad es que fue una experiencia que disfrutamos muchísimo. A veces una pequeña escapada es suficiente para descubrir lugares increíbles, vivir momentos inesperados y crear recuerdos que se quedan contigo.
Y esto no termina aquí… ya os iremos contando qué más aventuras nos esperan. ✨
El sábado llegamos a Helsinki sobre las 3 de la tarde. El aterrizaje fue realmente bonito porque todo estaba cubierto de nieve, algo que hacía que el paisaje pareciera sacado de una postal.
Nada más llegar, tuvimos que organizarnos para viajar hasta Turku, así que compramos los billetes de autobús a través de una página web. Mientras esperábamos a que llegara el autobús, aprovechamos para dar una vuelta por el aeropuerto de Helsinki, que me gustó mucho. Visitamos algunas tiendas y también comimos algo antes de continuar nuestro viaje.
El trayecto en autobús desde Helsinki hasta Turku duró aproximadamente dos horas. Fue un viaje muy bonito porque durante todo el camino pudimos ver paisajes cubiertos de nieve.
Al llegar al piso, lo primero que hicimos fue llamar a nuestras familias para contarles que habíamos llegado bien. Después de un día tan largo, nos fuimos a dormir para descansar.
Al día siguiente decidimos tomárnoslo con calma. Aprovechamos la mañana para organizar nuestras maletas, hacer la compra y preparar algunas comidas para los días siguientes. También descansamos un poco para recuperarnos del viaje.
Por la tarde, cuando ya estábamos más animadas, salimos a conocer un poco la ciudad y visitamos el castillo de Turku, uno de los monumentos más emblemáticos del lugar. Allí nos hicimos varias fotos y después regresamos al piso.
( foto alrededor de turku)
El lunes fue nuestro primer día aquí. En el instituto nos recibieron muy bien las jefas de estudios, que fueron muy amables con nosotras desde el primer momento. Primero nos llevaron a ver las residencias y después nos acompañaron a hacer la tarjeta de transporte, que nos costó 45 euros para todo el mes. Cerca de la oficina de transporte había un mercado que también nos enseñaron antes de ir al instituto.
( foto del mercadillo)
Cuando llegamos al instituto, nos sorprendieron invitándonos a comer. Además, nos prepararon una tarta y nos ofrecieron bombones para darnos la bienvenida. Fue un detalle muy bonito que nos hizo sentir muy acogidas. También nos hablaron de varias actividades que podremos hacer durante nuestra estancia, y que iré contando poco a poco cuando las vayamos realizando.
Al volver a casa, aprovechamos el camino para visitar la catedral de Turku. Después de eso regresamos al piso para descansar.
El día siguiente, el tercer día aquí, comenzamos nuestras prácticas. Es un sitio bastante pequeño, pero muy acogedor. Desde el principio mi mentora me habló en inglés, lo cual facilitó mucho las cosas. El idioma al principio no me resultó muy difícil, aunque sí es cierto que en algunas situaciones puede ser complicado, sobre todo al intentar comunicarse con los residentes, ya que muchos de ellos no hablan inglés.
Mi horario me gusta bastante porque trabajo por la mañana, de 7:30 a 14:30. Después vuelvo al piso, donde puedo comer tranquilamente y dedicar el resto del día a hacer diferentes cosas o descansar. Hasta el viernes, los días suelen seguir una rutina parecida.
Seguiré contando cómo avanza esta experiencia y todo lo que vayamos descubriendo aquí en Finlandia.