Voy a intentar hablar más a cerca de mi experiencia personal; y uno de los primeros recuerdos que tengo cuando miro hacia atrás es mi primer hogar en Jena.
Fue un apartamento compartido en las afueras de la ciudad, una calle con un nombre impronunciable. Me recibió Anna, mi compañera de piso, una chica rusa majísima que me hizo sentirme bien pese a todo. Mi otro compañero de piso, Magd (jamas aprendí a pronunciar su nombre, era algo como «mejid»); tiene un espacio especial en mis recuerdos, pasábamos mucho tiempo juntos ya que Anna solía estar fuera.
Recuerdo noches juntos los tres en la terraza tranquilos hablando de la vida (o intentandolo ya que Magd no hablaba inglés, pero bueno ChatGPT fue de mucha ayuda). Pese al mal sentimiento que tengo a cerca de los primeros días en Jena, el recuerdo de haber podido convivir con gente que me ayudó a reírme en mis malos días me reconforta mucho.