El 10 de mayo llego a Paro. La espera en el aeropuerto de Nueva Delhi ha sido muy larga, ya que no se han podido coordinar mejor los vuelos, aunque la ayuda del personal del RTC con la organización ha sido increíble. El aeropuerto es pequeño y el paisaje exuberante. El vuelo con Drukair ha sido tranquilo, ya se ve el dragón por todas partes. Me recibe Jamyang Choden la colaboradora de relaciones internacionales, y me presenta a las dos participantes belgas del proyecto, Ilse y Martine. Tomamos el té salado típico de Bhutan, el suja, con mantequilla de yak. Nos trasladamos a Thimphu en autobús, un trayecto de unos 70 minutos que transcurre entre montañas verdes y ríos con aguas rápidas. La altitud es de más de 2.000 metros. Este día de domingo es de descanso. Doy un pequeño paseo por la ciudad y me encuentro el museo postal, una de las visitas recomendadas