Diario de una Erasmus en Atenas: Día 1: Lunes 27 de abril, 2026

¡Hola a todas y todos! Tras un curso completo sin llevar el estandarte IES Villaverde fuera de nuestras fronteras (¡qué largo se me ha hecho!), he vuelto a las andadas. Este año el destino es mucho más mediterráneo: Atenas. Desde principio de curso he estado contactando con diferentes centros de formación profesional europeos y he conseguido encontrar lo que parece que será una colaboración muy interesante en la capital griega. Tras un intercambio de correos extremadamente largo y el papeleo de rigor, están encantados de recibirme esta semana para discutir la posibilidad de que el año que viene alguno de vosotros pueda hacer sus prácticas aquí. Yo estoy encantado de crear este enlace, de hacer este viaje y, por supuesto, de contároslo:

El centro en cuestión se llama SBIE Vocational School. En su sede, en pleno centro de Atenas, me han citado a mí y a ¡sorpresa!: dos profesores de Algeciras, ocho profesores polacos y seis alumnos holandeses. Y esto me hace ver la tónica general de la actividad internacional de este centro: constantemente están recibiendo alumnos erasmus y enviando alumnos suyos fuera. El tránsito de personas de diferentes países es constante ¡qué ambiente tan bonito para estudiar! La primera impresión, por tanto, es muy positiva: si reciben a tantos alumnos a lo largo del curso, seguro que será muy fácil llegar a un acuerdo para que los alumnos de Villaverde puedan pasar unos meses allí.

Sede del Instituto SBIE

Después de recibirnos nos llevaron a una sala de reuniones donde nos contaron la historia del centro y del sistema educativo griego. El SBIE es un centro privado de ciclos de formación profesional de grado superior que lleva abierto más de 60 años. Imparte ciclos en muchísimas áreas, y las redes de contactos que tienen con empresas y hospitales hace que de nuestro instituto puedan acudir alumnos de los ciclos de Farmacia y parafarmacia, Laboratorio clínico y biomédico, Cuidados auxiliares de enfermería, Atención a personas en situación de dependencia, Educación infantil y, por si fuera poco, ¡todas las ramas de informática!

Sobre el sistema educativo griego no nos contaron demasiado. En cualquier caso, la formación profesional aquí es muy similar al modelo español: tres niveles de ciclos diferentes, donde hacer uno te da acceso al siguiente. Los que tengan un ciclo de nivel superior pueden acceder a la universidad, siempre y cuando la universidad en cuestión acepte esa titulación concreta, ya que cada una controla su propio acceso. El ciclo formativo de nivel más bajo está destinado a alumnos que no han conseguido terminar la formación reglada en el instituto, algo así como un ciclo formativo de grado básico español.

Tras el recibimiento nos llevaron a la azotea del edificio, donde tienen un bar, y me tomé el que sería el segundo café del día. Nota importante para los que vayáis a Atenas: los griegos beben café constantemente. Siempre, en todo momento, mires a donde mires, hay una persona griega con un café en la mano. Yo he intentado seguirles el ritmo pero cuando me empezaron a temblar las piernas tuve que parar. ¡Precaución!

Luego nos llevaron al área de los laboratorios, y estuvimos hablando con los alumnos de su ciclo de farmacia y uno de los profesores. ¡Habían preparado una práctica para nosotros! Así que nada, nos dieron una bata y nos pusieron a elaborar una crema de manos mediante una emulsificación. Algo me dice que a mis alumnos les suena esto…

Aquí estoy yo, demostrando una vez más que se me da mejor medir en una probeta que peinarme

Luego nos llevaron al departamento de belleza (así lo llaman, Beauty Department) donde la encargada y sus alumnas nos habían preparado una presentación sobre el uso de cosméticos de origen natural. ¡Y tan natural! Hicieron peelings faciales y mascarillas con cosas tan mediterráneas como lavanda, aceite de oliva, yogur griego, zumo de naranja y cacao (que no es mediterráneo pero yo lo quiero como a uno más). Cuando acabaron la demostración nos hicieron un tratamiento exfoliante e hidratante en las manos. Me tuve que controlar un poco para no chuparme los dedos, porque me olía todo a brownie.

Aquí una de las profes recibiendo el beauty treatment griego

Como acabamos la presentación con tanta hambre, nos llevaron a comer a una taberna griega especialista en souvlakis. El souvlaki es esta especie de kebab griego pero por lo visto, si te ponen el bueno de verdad, no viene envuelto en pan de pita sino en un pincho. A mí me pareció que estaba buenísimo, sobre todo porque lo bañé en tzatziki, esa salsa griega de yogur que está tan buena y que, por suerte, te ponen con cualquier comida.

Una vez nos despedimos y ya con la tarde libre, he estado paseando durante varias horas por la ciudad. Atenas es una ciudad muy diferente a muchas otras que he visto, a pesar de ser europea y mediterránea. Es muy interesante pasear sin rumbo fijo y percibir los contrastes tan marcados que hay entre diferentes barrios y zonas: más turísticas, más locales, más alternativas, más conservadoras… El factor común a todas estas zonas también es un contraste entre edificios muy anárquicos y poco cuidados y una luz impresionante que, además, en esta época del año es más marcada todavía. 

¿Se puede decir que has estado en Atenas sin hacerte una foto con la acrópolis de fondo?

En fin, ya veremos qué me depara el resto de la semana. Por mi parte, voy a hacer todo lo posible para que el año que viene seáis vosotros quienes escribáis un blog desde aquí.

¡Hasta mañana!

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