Quinta semana: Amsterdam

Pasé un fin de semana inolvidable en Ámsterdam durante Semana Santa. Mi madre vino a visitarme y decidimos hacer un pequeño viaje juntas, así que cogimos un tren hasta allí con mucha ilusión. Estuvimos tres días que se nos pasaron volando.

Desde el primer momento, la ciudad nos enamoró. Los canales, con sus barquitos navegando tranquilamente, crean un ambiente precioso. Pasear por sus calles rodeadas de casas estrechas y con fachadas tan bonitas parecía sacado de un cuento. Cada rincón tenía algo que mirar y fotografiar (y a mi me encanta hacer fotos).

Uno de los momentos más especiales del viaje fue visitar la Casa de Anna Frank. Fue una experiencia muy emocionante e impactante, que nos hizo reflexionar mucho. También fuimos al museo de Van Gogh, uno de mis artistas favoritos, y fue increíble poder ver sus obras en persona.

Además, el viaje tuvo una sorpresa muy bonita: una amiga mía estaba en Holanda visitando a su hermana que vive allí, así que aprovechamos para vernos. Pasó un día entero con nosotras y fue genial poder compartir ese tiempo juntas en una ciudad tan especial.

Si tuviera que elegir lo que más me gustó de Ámsterdam, sin duda diría que es la ciudad de noche. Las luces amarillas reflejadas en los canales crean una atmósfera mágica y muy acogedora. Pasear en ese momento del día fue, sin duda, lo más bonito del viaje.

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