Semana 4 de Erasmus – Segunda mitad

Esta semana ha sido una mezcla curiosa entre rutina, pequeños descubrimientos y algún que otro plan diferente.

En el trabajo, sigo avanzando bastante. Ahora mismo estoy preparando la segunda página web para otro negocio de mi jefe, lo cual me está permitiendo practicar más y ganar soltura. Además, esta semana hice algo completamente nuevo para mí: reparar unos Apple Watch. Nunca había trabajado con este tipo de dispositivo, pero al final no resultó tan diferente de cualquier otro aparato electrónico, lo cual me sorprendió bastante.

También he empezado a coger una pequeña costumbre que me gusta mucho: llegar antes al trabajo para tomarme un café en una cafetería de al lado. Es un momento tranquilo, casi como si estuviera “idealizando” mi vida de Erasmus, pero la verdad es que se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día.

Fuera del trabajo, ha sido una semana bastante tranquila, aunque el fin de semana tuvo sus momentos interesantes. El sábado fui a una fiesta de música electrónica que se hacía dentro de un autobús. La idea me parecía muy original, aunque la experiencia no fue exactamente lo que esperaba. No soy muy fan del techno, pero quería probar algo nuevo. Al final, la música me decepcionó un poco, ya que era bastante parecida a la que podrías escuchar en una tienda como Bershka.

El domingo fue completamente diferente. Por la mañana hice un free tour por Città Alta. Aunque ya había estado allí antes, esta vez quería conocer su historia, y la verdad es que me pareció MUY interesante.

La Città Alta es la parte más antigua de la ciudad de Bergamo y está situada en lo alto de una colina, rodeada por murallas venecianas construidas en el siglo XVI, que hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. Durante siglos, esta zona fue el centro político y religioso de la ciudad. Paseando por sus calles estrechas se pueden ver edificios medievales, plazas históricas como la Piazza Vecchia y monumentos importantes como la Basílica de Santa Maria Maggiore.

Además, Città Alta tuvo una gran influencia de la República de Venecia, que controló la ciudad durante varios siglos, lo que explica su arquitectura y sus fortificaciones. Todo esto hace que caminar por allí sea casi como viajar en el tiempo.

Por la tarde, el plan fue más relajado: fui a casa de mi compañero de trabajo español a jugar al póker, un buen cierre para el fin de semana.

En general, no ha sido la semana más movida, pero sí ha tenido ese equilibrio entre rutina y pequeñas experiencias nuevas que hacen que el Erasmus siga siendo especial.

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