Cuarta Semana: Única parte

Voy a abrir esta tanda de entradas con una confesión. Todas las semanas me planteo «Venga, esta semana vamos a hacer una entrada a mitad de la semana y la segunda parte el domingo», pero estas primeras semanas entre unas cosas y otras está resultando imposible.

Esta semana en concreto ha sido una locura, no he parado de estar en movimiento, trabajando hasta ayer en unas jornadas didácticas que organizaba el Instituto Cervantes en conjunto con la consejería de educación de Madrid, el consulado de Marruecos y la academia regional de educación.

Se trataban de unas jornadas didácticas sobre la presencia de la IA en el ámbito educativo, y sobre cómo pueden los profesores de idiomas adaptarse a esta nueva realidad.

Para este año, querían celebrar las jornadas acogiendo por igual a invitados presenciales como a invitados en línea. Debido a que era la primera vez que organizan algo similar, necesitaban a alguien que supiera poner a punto el salón de acto y las 3 aulas principales en las que iban a realizarse talleres para organizar llamadas a través de Zoom, de forma que los participantes online pudieran interactuar sin problemas con el ponente y los participantes en persona.

Además de configurar la aplicación y gestionar sus opciones para el uso adaptado a cada aula, hacer pruebas de micrófonos y cámara y enseñar a los profesores a manejar la aplicación, el viernes y el sábado estuve presente durante las propias jornadas, para dar apoyo técnico y asegurar que hubiera los menores problemas posibles, solucionando los que pudieran surgir.

Finalmente, he de anunciar lo orgulloso que me siento de que, tras una organización con muchos factores e incógnitas que llegaban en los últimos momentos, desde ponentes que no podrían acudir, decisiones de última hora, compañeros enfermos cuya carga de trabajo recaía en mi, la incertidumbre de que los profesores pudieran manejarse bien con las llamadas… La jefa de estudios y organizadora de las jornadas, acabó sorprendida gratamente con lo bien que salió todo, agradeciéndome el esfuerzo y dedicación que llevé, tanto en pruebas previas como durante las jornadas, en las cuales no paré ni un segundo, confirmando que todo estuviera bien en 3 aulas de manera simultánea, llegando en el momento exacto en que había algún problema técnico con algunas de las reuniones, y, en general, asegurando que la parte técnica de las jornadas funcionara sin mayores problemas.

Como resultado, he de decir que estas jornadas también fueron una oportunidad perfecta, ya que la jefa de estudios se aseguró de invitarme a varias comidas y cenas con personal del Instituto Cervantes de varias ciudades a lo largo del mundo, como agradecimiento por el apoyo brindado, lo cual me permitió entablar una primera toma de contacto con ellos y conectar con la gran familia que conforma la red de Institutos Cervantes.

Además de las jornadas, esta semana pude finalmente cambiarme de piso, disfrutando ahora de unas condiciones de vida mucho más soportables, con lo cual estoy seguro de que en las semanas que quedan por delante tendré más tranquilidad y capacidad de cumplir esa promesa de separar las entradas a lo largo de la semana.

Pero en noticias peores, y sin entrar mucho en detalle por lo personal del asunto, siento que esta semana vaya a limitarme a una sola entrada en el blog. Mi pareja me espera en casa, y está pasando un momento de su vida muy complicado. Aunque mi plan original para hoy era hacer dos entradas como siempre, aprovechando que ya puedo dejar de lado las jornadas didácticas, me temo que no tengo fuerzas para escribir más de una, y espero que se entienda y se me pueda disculpar al respecto. A cambio, os dejo una serie de fotos de la Medina de Tetuán por la noche:

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