Llevo en Jena, Alemania poco más de una semana y ya he sentido mil cosas. Se puede pasar de la felicidad extrema, a la decepción y la frustración varias veces en un día, lo cual es extraño.
Jena es una ciudad universitaria, no muy grande con un paisaje precioso y muy acogedora. Lo único es que la gente aquí tiene unos horarios muy distintos, por lo que cuesta acostumbrarse. Además, no hay muchas cosas que hacer por las tardes y encontrar amigos es difícil.

En cambio, hay muchas ciudades preciosas cerca y el transporte público funciona muy bien por lo que los fines de semana se basarán en visitar este nuevo país.
La cosa es acostumbrarse poco a poco e intentar aprender muchas cosas (como el idioma, que no parece muy fácil)