Primera Semana en Bergamo

Mi primera semana de Erasmus ha sido una mezcla de adaptación, descubrimientos y muchas primeras impresiones. Todavía estoy acostumbrándome a la nueva rutina, a los horarios y a la forma de trabajar aquí, pero poco a poco todo empieza a encajar. Una de las cosas que más me ha sorprendido es que puedo entender el italiano mucho mejor de lo que esperaba. Al principio pensaba que me costaría bastante más, pero al escucharlo cada día en el trabajo y en la calle, me doy cuenta de que muchas cosas se entienden casi de forma natural.

En el trabajo, esta semana ha sido bastante dinámica. Mi jefe, Giorgio, ha estado poniéndome a prueba para ver hasta dónde llegan mis conocimientos en informática. Me ha ido proponiendo diferentes reparaciones y tareas: desde ordenadores de sobremesa hasta portátiles. Incluso he terminado reparando teléfonos móviles, algo que no formaba parte inicialmente de mis tareas, pero que surgió por iniciativa propia. En España suelo reparar teléfonos para sacarme un dinero extra, así que cuando vi la oportunidad decidí comentarlo y demostrar que también podía encargarme de ese tipo de reparaciones.

Creo que eso le ha gustado bastante, porque al ver que estoy involucrado y con ganas de aprender, también está dedicando tiempo a enseñarme herramientas y recursos que pueden ser muy útiles para mi futuro profesional. Por ejemplo, me enseñó una web llamada Ninita, que permite crear un único instalador con varias aplicaciones que se usan de forma común. Es una herramienta muy práctica para preparar rápidamente un ordenador nuevo o recién formateado, y son ese tipo de cosas que quizá no se enseñan en clase pero que en el mundo laboral marcan mucho la diferencia.

Fuera del trabajo, la experiencia también está siendo muy positiva. Estoy conociendo a otros estudiantes que también están aquí de Erasmus, y poco a poco vamos haciendo vida juntos: salir a pasear, descubrir lugares de la ciudad o simplemente sentarnos a hablar después de un día de trabajo. Ese ambiente hace que todo sea mucho más fácil cuando estás lejos de casa.

Uno de mis lugares favoritos hasta ahora es Città Alta. Está relativamente cerca de mi casa y suelo subir bastante a menudo. Es un lugar precioso, con calles antiguas, murallas y unas vistas increíbles de la ciudad. Cada vez que subo descubro algún rincón nuevo o simplemente disfruto del ambiente tranquilo que se respira allí. Es uno de esos sitios que te recuerdan que vivir una experiencia así merece totalmente la pena.

Foto desde la Citta Alta

En general, esta primera semana me está dejando muy buenas sensaciones. Siento que estoy aprendiendo mucho, tanto a nivel profesional como personal. Todavía queda mucho por descubrir, pero si las próximas semanas siguen como esta primera, estoy seguro de que este Erasmus va a ser una experiencia increíble.

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