Asentado en mi piso, armado con un número de móvil local y habiendo recuperado mi maleta perdida, llegó el momento de empezar las prácticas y hacerme a la nueva rutina.
He de decir que en el Instituto Cervantes, el centro en el que estoy realizando mis prácticas, me recibieron con un tratamiento muy cálido y cercano, era cómo estar en una segunda casa.
Me hicieron un tour por las instalaciones, y pude ver cómo funcionaban sus servidores, las distintas aulas en las que imparten clases, e incluso me pude familiarizar con su biblioteca, ya que debido a un malentendido sobre los horarios, llegué con una hora de antelación.
Fuera del instituto, pude hacer algunas compras en un Carrefour que hay cerca del aeropuerto, para aguantar en lo que encontraba pequeños comercios locales en los que ir sosteniendo mis compras semanales.
Así, cómo ya mencionaba en mi anterior entrada, aún no he podido explorar demasiado la ciudad, puesto que la mezcla de horarios extraños por el Ramadán, con el temporal de lluvias en el que nos encontramos, dificultan esta tarea. No obstante, eso no ha sido impedimento para aprovisionarme y preparar mis comidas, además de tener algún que otro incidente.
He de decir que el piso en el que estoy es extremadamente frío, debido a que está en una zona en la que el sol no da de lleno, y el aislamiento es inexistente. Pero la gente del Instituto Cervantes tuvo el detalle de prestarme una estufa con la que pude solucionar el que era mi mayor problema.
Todavía no hay mucho más que decir, ya que esta primera semana ha sido muy casera y centrada en superar dificultades y establecerme en la zona, pero pronto empezaré a recorrer las calles, empapándome del lugar y consiguiendo anécdotas que añadir al blog.
De momento, os dejo una galería con un par de platos que he ido preparando, y una muestra de la sección de verduras del Carrefour de Tetouan.
Los platos en cuestión son una deliciosa preparación con carne picada, patatas, zanahorias, pimientos, cebollas y especias locales, y un arroz con pollo, pimientos y curry que estaba para chuparse los dedos.



