Primer semana en Bruselas

Descubriendo el corazón de la ciudad

Nada más instalarme en mi piso, decidí ir directa al centro. Quería conocer el lugar más emblemático de la ciudad, el impresionante Grand-Place.

No exagero si digo que me dejó sin palabras. Es una plaza rodeada de edificios históricos decorados con detalles dorados y muchas esculturas.

Arte surrealista en el Museo Magritte

El sábado decidí hacer algo más cultural y visité el Museo Magritte. Siempre me ha llamado la atención el arte, pero ver las obras de René Magritte en persona fue otra experiencia.

Sus cuadros son algo curiosos y te hacen pensar. Además, compre la audioguía que me permitía conocer las historias e ideas detrás de cada cuadro.

Gastronomía belga

No podía irme del fin de semana sin probar la comida típica. Probé los famosísimos gofres belgas. Los comí recién hechos, con chocolate y frambuesas, y puedo confirmar que no tienen nada que ver con los que había probado antes.

También me animé con uno de los platos más tradicionales: el Carbonnade à la flamande (una carne cocinada a la cerveza). Es una ternera preparado con cerveza belga, cocinado a fuego lento, ligeramente dulce y súper tierno.

Priemeros días en el Hospital Erasme

El hospital es enorme. El primer día me perdí varias veces intentando encontrar mi área. Pasillos interminables y ascensores por todas partes. Yo estoy en el quinto piso, y ya solo llegar hasta allí fue todo un logro.

El idioma principal es el francés, y entre ellos hablan francés constantemente. Pero conmigo se comunican en inglés, lo cual me ha facilitado muchísimo las cosas. Además, para mi sorpresa, algunos compañeros son españoles, así que en ciertos momentos pasamos del francés al inglés… y del inglés al español.

Nada más llegar me hicieron un tour completo por todas las áreas del laboratorio de Anatomía Patológica. Me enseñaron cada sección y me explicaron cómo funciona el flujo de trabajo desde que llega la muestra hasta que se emite el diagnóstico.

Ese mismo día me pusieron manos a la obra. Empecé practicando cortes con muestras de práctica, algo que me hizo muchísima ilusión porque por fin estaba aplicando lo que he aprendido. También pude ver el área de tallado, donde preparan las piezas quirúrgicas. Allí vi órganos como vesículas y apéndices.

El segundo día fue todavía más interesante. Estuve observando muestras cervicouterinas con HPV al microscopio. Además, era un microscopio doble, así que podía mirar al mismo tiempo que la especialista mientras me iba explicando lo que estábamos viendo. Fue una experiencia súper enriquecedora, porque no solo observas, sino que entiendes cada detalle.

Y como si fuera poco, también vi mi primera autopsia. Antes de entrar no sabía muy bien cómo iba a reaccionar, pero por suerte no me sentí mal. Fue una experiencia impactante, pero también muy interesante.

La hora de almorzar… al sol

Hay algo que me llamó mucho la atención: como en Bélgica están tan acostumbrados a las nubes y la lluvia, cuando sale el sol, aunque sea un rato, todo el mundo sale fuera.

A la hora de almorzar, si hace buen tiempo, los belgas salen con su comida y aprovechan cada rayo de sol. Y yo me he unido a la tradición. Las veces que hemos ido a comer fuera he estado sentada bajo el sol, disfrutando del momento como una más.

2 opiniones en “Primer semana en Bruselas”

  1. Hola Lola!!! que bien saber que has llegado bien y que estás feliz conociendo nuevos lugares.
    Te mandamos un abrazo los profes: Indira y Alejandro.

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