Última semana en Eslovenia

Durante nuestra última semana en Eslovenia, aprovechamos al máximo el tiempo para despedirnos del país y disfrutar de sus últimos rincones. Quedamos con nuestros amigos de allí, con quienes compartimos momentos muy agradables mientras paseábamos por la ciudad en busca de los últimos souvenirs y regalos, intentando llevarnos un pequeño recuerdo de esta experiencia tan especial.

Algo que nos llamó mucho la atención durante estos paseos fue la gran cantidad de tiendas que vendían objetos decorativos con figuras de osos, dragones y ratones. Estos animales no aparecían de forma casual, sino que tienen un significado cultural importante en el país. El dragón, por ejemplo, es uno de los símbolos más representativos de Liubliana.

Por otro lado, el oso es un animal muy presente en los bosques eslovenos, ya que el país cuenta con una de las mayores poblaciones de osos pardos de Europa, lo que lo convierte en un símbolo de la naturaleza salvaje y la riqueza natural del territorio. En cuanto a los ratones, suelen aparecer en productos más artesanales o infantiles, asociados a cuentos populares y a la tradición decorativa local.

Uno de los momentos más especiales de la semana fue nuestra visita a una famosa chocolatería, decorada con temática de Pascua, que creaba un ambiente muy acogedor y festivo. Allí pudimos disfrutar no solo del chocolate, sino también de la cuidada estética del lugar. Además, también descubrimos otra chocolatería diferente, donde probamos postres típicos realmente deliciosos, lo que convirtió la experiencia en algo aún más memorable.

Durante esos días, también tuvimos la oportunidad de visitar un par de museos, lo que nos permitió conocer mejor la historia y la cultura del país, enriqueciendo así nuestro viaje desde un punto de vista más cultural.

Al día siguiente realizamos una excursión a Trieste, aunque esa parte del viaje será contada por mi amiga en su blog.

Tercera semana en Eslovenia

Viajar a Eslovenia no solo ha sido descubrir paisajes increíbles, sino también vivir experiencias que se quedan contigo mucho más allá de las fotos. Uno de los mejores aspectos del viaje ha sido, sin duda, la gente. Hemos conocido a personas de distintos rincones del mundo, como Rusia o Ucrania, lo que ha hecho que cada conversación fuese una mezcla de culturas, historias y risas. Con algunos de ellos incluso quedamos después para tomar algo, y gracias a eso pudimos ver la ciudad desde una perspectiva mucho más local, más auténtica.

Las noches también han tenido su protagonismo. Salir de fiesta aquí es una experiencia diferente, con un ambiente muy internacional y abierto, donde es fácil conectar con gente nueva y dejarse llevar por el momento.

Y, por supuesto, no todo iba a ser fiesta. La comida también ha sido parte fundamental del viaje. Descubrimos un sitio de pizzas que se ha convertido en nuestro favorito: barato, rápido y delicioso, con porciones a solo 2,50 €, perfecto para cualquier momento del día. Además, probamos un restaurante mexicano que, aunque diferente a los que estamos acostumbrados en España, nos sorprendió muchísimo. Tenía su propio estilo, pero mantenía ese sabor auténtico que hace que quieras repetir.

Pero el viaje no se queda solo en lo social y gastronómico. También hemos tenido tiempo para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como el famoso Puente Triple, situado en pleno centro de Ljubljana. Este puente es único por su diseño, ya que en realidad son tres puentes unidos que conectan directamente con el casco antiguo, creando una imagen muy característica de la ciudad.

Muy cerca de allí también encontramos uno de los símbolos más icónicos del país: los dragones. En el conocido Puente de los Dragones, destacan las impresionantes estatuas de dragones de bronce que parecen vigilar cada esquina. Además, hay hasta 16 figuras más pequeñas repartidas por la estructura, lo que refuerza ese aire mítico que forma parte de la identidad de Eslovenia.

Nuestras prácticas en Eslovenia

Nuestra semana de Erasmus está siendo una experiencia increíble, especialmente en el ámbito de las prácticas. Durante estos días hemos estado asistiendo a diferentes centros de día, donde hemos podido conocer de cerca cómo trabajan con los usuarios y observar su rutina diaria.

La mayoría de los centros cuentan con zonas de trabajo donde los usuarios realizan actividades manuales, como la elaboración de cestas o escaleras de madera. Nosotras hemos podido ver cómo las realizan y conocer este tipo de talleres, aunque no participamos directamente en estas actividades.

Nuestro horario habitual es de 8:30 a 14:30, y algo que nos llamó mucho la atención es que aquí los horarios de comida son muy distintos a los de España: comen sobre las 10 de la mañana y cenan alrededor de las 18:00.

También hemos tenido la oportunidad de probar la comida local, que es bastante diferente a la nuestra. En general, es más saludable: consumen muchas verduras y menos carne, lo que nos ha sorprendido bastante.

Uno de los aspectos más bonitos de esta experiencia es el vínculo que hemos creado con los usuarios. Las trabajadoras confían mucho en nosotras, lo que nos permite pasar bastante tiempo con ellos, realizando actividades enfocadas a mejorar el ámbito cognitivo. Además, hemos aprendido algunas palabras en esloveno, lo que facilita mucho la comunicación y hace que la relación sea aún más cercana.

Además, durante uno de los días visitamos el Zoo de Liubliana. Es un lugar muy bonito, rodeado de naturaleza, donde pudimos desconectar y disfrutar de un ambiente diferente. La visita fue muy entretenida y nos permitió pasar un buen rato fuera de la rutina de prácticas.

Sin duda, esta experiencia nos está aportando muchísimo tanto a nivel profesional como personal.

Primer día de prácticas

El martes comenzamos nuestras prácticas en la residencia, donde tuvimos la oportunidad de conocer a todos los usuarios y trabajadores.

Desde el primer momento todos fueron súper amables con nosotras y nos explicaron cómo funciona el lugar, qué actividades realizan y cuál sería nuestro horario durante estas semanas.

Ese primer día también nos permitió observar algo muy interesante: cómo es la calidad de vida en este país y las diferencias que existen entre una residencia de Eslovenia y una de España. Fue una experiencia muy enriquecedora porque pudimos ver otras formas de trabajar y de cuidar a las personas.

Durante toda la semana hemos estado aprendiendo un poco del idioma local mientras compartíamos tiempo con los usuarios. Lo más bonito es que el intercambio ha sido mutuo: nosotros aprendíamos algunas palabras en esloveno y ellos también han aprendido un poco de español con nosotros. Entre risas y gestos, hemos conseguido comunicarnos bastante bien.

También hemos salido a dar paseos juntos y hemos visitado una casa tutelada para observar cómo viven algunas personas fuera de la residencia. Esto nos ayudó a entender mejor cómo funciona el sistema de apoyo y autonomía para los usuarios en este país.

Fuera de la residencia, hemos seguido descubriendo la ciudad. Hemos explorado más el centro de Ljubljana, visitado varios supermercados, el centro comercial más grande de la ciudad, y algunas de las tiendas más conocidas de aquí. Además, hemos recorrido muchas calles del centro y, por supuesto, hemos aprovechado para probar nuevas comidas típicas.

Sin duda, esta semana ha estado llena de aprendizaje, nuevas experiencias y momentos muy especiales que seguiremos recordando durante todo nuestro tiempo en Eslovenia.

Tercera semana en Liubliana

3/12/2025

Ya estoy inmerso en mi tercera semana de Erasmus y todavía me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegué a Ljubljana sin conocer apenas la ciudad y, sin darme cuenta, empiezo a sentir que mi día a día aquí se va consolidando. Lo que llevo de semana ha ido muy bien en general, aunque es cierto que empiezo a notar una cierta sensación de rutina. Los días se parecen más entre sí y todo resulta un poco más monótono, pero entiendo que es parte natural del proceso de adaptación.

El invierno aquí se hace notar bastante: anochece muy pronto y yo también me levanto temprano, lo que hace que las tardes sean más cortas y que no siempre tenga tiempo o energía para hacer demasiados planes. Aun así, empiezo a valorar esos momentos de calma, de paseos tranquilos y de pequeñas rutinas que, sin darme cuenta, van dando forma a mi experiencia.

En el centro de trabajo me siento cada vez más independiente y seguro. Poco a poco voy soltándome, ganando confianza y desenvolviéndome con mayor autonomía. Además, la relación con mis compañeras mejora día a día; noto más cercanía, más complicidad y un ambiente de trabajo mucho más cómodo y agradable, lo cual hace que las jornadas se me pasen más rápido y con mejores sensaciones.

7/12/2024

El sábado decidí aprovechar el fin de semana para hacer una pequeña escapada y visitar Bled, y sin duda fue una de las mejores decisiones de la semana. Llegar hasta allí fue muy sencillo: solo tuve que coger un autobús desde Ljubljana y en poco tiempo estaba en uno de los lugares más bonitos que he visto hasta ahora en Eslovenia.

Bled es simplemente espectacular. Las montañas nevadas, el lago, el ambiente tranquilo… todo parecía sacado de una postal. Tuve la oportunidad de subir al castillo y las vistas desde allí eran impresionantes; poder contemplar el lago desde lo alto, rodeado de naturaleza y nieve, fue una experiencia realmente especial que difícilmente olvidaré.

Como anécdota curiosa del día, viví una situación bastante graciosa —aunque en el momento no tanto— cuando me multaron con 20 euros por cruzar una carretera desolada. No había pasos de peatones visibles y era imposible continuar el camino sin cruzar, pero aun así, al hacerlo, apareció un coche de policía que estaba escondido multando a todo el mundo que pasaba por allí. A pesar del susto inicial, la situación acabó siendo casi cómica: cada vez que alguien cruzaba y era multado, todos nos mirábamos y nos echábamos unas risas, compartiendo la experiencia con resignación y humor.

Así terminó mi tercera semana en Eslovenia, llena de contrastes: momentos de rutina, nuevas sensaciones de independencia, paisajes increíbles y alguna que otra anécdota inesperada. Aunque me siento cada vez más adaptado y cómodo aquí, también empiezo a echar un poco de menos a mi gente, y reconozco que ya tengo ganas de volver y compartir todo lo vivido. Aun así, sigo disfrutando al máximo de esta experiencia que continúa regalándome aprendizajes y recuerdos únicos.

Primera semana en Liubliana

Del 17/11/2025 al 23/11/2025

18/11/2025

Mi primer día en el programa Erasmus+ comenzó con un encuentro muy significativo con Maja, la coordinadora de mis prácticas de la escuela “Srednja Zdravstvena Šola Ljubljana”. Desde el primer momento, me ofreció una bienvenida cálida y profesional, y dedicó el tiempo necesario para resolver mis dudas y explicarme, con gran claridad, todo lo relacionado con mis prácticas y con el funcionamiento del centro. Su cercanía hizo que este primer contacto resultara especialmente tranquilizador.

Además de orientarme en aspectos académicos, y de mostrarme la escuela, sus instalaciones y su metodología de aprendizaje, Maja también quiso ayudarme en mi proceso de adaptación a la ciudad. Me habló de lugares que vale la pena visitar, actividades culturales y pequeños detalles que pueden hacer más fácil mi día a día en Ljubljana. Ese gesto de preocuparse no solo por mi formación, sino también por mi bienestar personal, me transmitió mucha confianza.

Uno de los momentos que más agradezco fue que, tras nuestra reunión, Maja se ofreció a llevarme en su coche a la residencia DSO Fužine, donde realizaré mis prácticas. Gracias a ello pude conocer desde el primer día a Sandra, mi responsable en la residencia. Esta presentación directa me permitió empezar con mucha más seguridad, sintiéndome acompañado en un entorno totalmente nuevo.

22/11/2025

Primera semana completada, y lo cierto es que se me ha pasado sorprendentemente rápido. Cuando llegué, el primer día fue un auténtico torbellino de sensaciones. Me sentía super estresado porque el trabajo aquí es muy distinto al que estaba acostumbrado en España. Las rutinas eran nuevas para mí: las camas se hacen de una forma diferente, la realización de los aseos no tiene nada que ver con la que conozco y los horarios de comidas y desayunos también cambian por completo. Todo ello me produjo cierta incertidumbre al principio, pero con el paso de los días fui encontrando mi propio ritmo.

El idioma fue otro reto importante. Durante los primeros días me costó adaptarme; cada conversación era un pequeño esfuerzo extra. Sin embargo, poco a poco comenzamos a entendernos mejor, y eso me hizo sentirme más tranquilo dentro de este nuevo entorno.

El jueves y el viernes tuve la oportunidad de realizar las prácticas junto a los alumnos de la escuela. Al principio me sentía un poco fuera de lugar, las diferencias culturales, el idioma y el simple hecho de estar en un grupo nuevo me hicieron sentir cierta distancia. Aun así, la experiencia resultó muy positiva y enriquecedora. Con el paso de las horas, nuestras conversaciones fueron más fluidas y menos tensas y monótonas y pude ver la buena disposición de todos.

El viernes, una de mis compañeras tuvo el detalle de invitarme a comer a un restaurante mexicano. Fue un gesto que me alegró muchísimo y que hizo que terminara la semana con un sentimiento muy especial. Pasamos un rato genial, lleno de risas y buenas conversaciones, algo que me hizo sentirme mucho más integrado.

Hoy es sábado mientras escribo esto, y he aprovechado el día para seguir conociendo Ljubljana. He pasado gran parte del día recorriendo la ciudad, visitando el Castillo de Ljubljana y paseando por el casco antiguo, dos lugares que me han permitido apreciar aún más la belleza, la historia y el encanto de esta ciudad. Ha sido una forma perfecta de cerrar una semana intensa, de adaptación, aprendizajes y nuevas experiencias.