He de admitir que las cosas van mejorando poco a poco. La semana pasada veía todo negro, una ciudad demasiado tranquila para mi, donde no hay mucho que hacer, un trabajo el cual no acababa de llenarme y ningún amigo.
Pero empiezo a ver la luz, este fin de semana mi compañero Adrián y yo visitamos una ciudad cercana llamada Leipzig. Es una ciudad mucho más grande, la verdad que preciosa y con bastantes más cosas que disfrutar.
Ver que aquí también hay vida más allá del trabajo me reconfortó mucho. Seguiremos explorando el máximo posible para aprovechar todo lo que podamos nuestro tiempo aquí.




