Semana 6: ¡Bérgamo en modo experto y el arte de no parar!

Después de la montaña rusa de emociones de la semana pasada con la visita de mi pareja, cualquiera pensaría que me iba a quedar en casa de bajón, ¡pero nada más lejos de la realidad! Esta séptima semana ha sido un no parar. Es curioso, pero haber hecho de guía por Milán y el Lago me ha activado un chip nuevo: el de exprimir cada hora libre como si fuera la última.

En el trabajo, sigo manteniendo mi rutina a rajatabla. Tengo mis prioridades clarísimas y sé que los deberes van primero, así que cumplo con mis objetivos con la misma disciplina de siempre. Eso sí, en cuanto cierro el portátil, el cuerpo me pide calle. He pasado de la paz absoluta del lago a un modo mucho más sociable; esta semana he estado saliendo muchísimo más, descubriendo locales nuevos y diciendo «sí» a casi cualquier plan que surja por Bérgamo.

Me he dado cuenta de que ya me muevo por la Città Alta como si llevara viviendo aquí toda la vida. He cambiado las tardes de sofá por aperitivos interminables en las plazas y caminatas para descubrir rincones que los turistas ni huelen. Es una sensación genial: tengo esa estructura y foco que me da el trabajo, pero a la vez estoy viviendo la ciudad con una intensidad renovada.

La verdad es que le he cogido el gusto a este equilibrio. Salir más me ha permitido conocer gente nueva y empaparme del ambiente local, pero sin perder de vista que estoy aquí con un propósito. Si la semana pasada fue la de la tranquilidad y los paisajes de postal, esta ha sido la de la energía y el movimiento. ¡Bérgamo todavía tiene mucha guerra que dar y yo no pienso perderme ni un segundo!

Semana 6: Entre el ajetreo de Milán, la paz del Lago y una visita muy especial

Antes de entrar en detalles, quería pediros disculpas en primera persona por la tardanza de esta nueva entrada en el blog. Sé que he estado unos días en silencio, pero tengo la mejor de las excusas: esta semana ha venido mi pareja a visitarme a Bérgamo. Como ya sospechaba antes de que aterrizara, su presencia ha traído una dosis enorme de tranquilidad y equilibrio a mi rutina aquí; a veces no te das cuenta de cuánto necesitas ese apoyo cercano hasta que lo tienes delante. Aprovechando estos días de desconexión y buena compañía, hemos decidido dejar un poco de lado el ordenador para hacer turismo de verdad por los alrededores, centrándonos en dos destinos icónicos: Milán y el Lago di Como.

A pesar de estas escapadas tan necesarias, en el trabajo sigo con mi rutina habitual, cumpliendo con mis tareas y manteniendo el ritmo de estas semanas anteriores, aunque ahora con la motivación extra de tener a alguien esperando al terminar la jornada. Durante estos días hemos comido muchísimo fuera, entregándonos por completo a la gastronomía italiana y disfrutando de esas sobremesas largas que tanto se agradecen cuando estás de viaje. En nuestra visita a Milán, no pude evitar sentir una conexión inmediata con lo conocido: me recordó muchísimo a Madrid por su ritmo frenético, el movimiento constante de la gente y ese ajetreo urbano que te envuelve nada más salir de la estación.

Sin embargo, el verdadero flechazo ocurrió cuando llegamos al Lago di Como. Sinceramente, me enamoré de la paz que se respira allí y de sus vistas espectaculares; hay algo en la combinación de las montañas con el agua que te deja sin palabras. Es cierto que, al no tener coche propio, solo hemos podido explorar una pequeña parte de todo lo que ofrece el lago, pero ese pequeño fragmento ha sido más que suficiente para cautivarme por completo. Aunque Milán tiene su encanto cosmopolita y vibrante, si tengo que elegir, me quedo mil veces con la serenidad que encontré frente a sus orillas. Ha sido una semana de contrastes, compaginando la constancia del trabajo con la alegría de ser turista, volviendo a Bérgamo con la sensación de que estos días de desconexión eran justo el descanso que necesitaba para recargar pilas.

Semana 5: Preparativos, despedidas y la realidad del examen

Termino la semana con la sensación de estar cerrando etapas, aunque solo lleve poco más de un mes aquí. El fin de semana ha sido una mezcla de organización doméstica y un pequeño paréntesis en el aislamiento que me he autoimpuesto por el estudio.

Gran parte del domingo la dediqué a la logística de la semana que viene: cocinar para tenerlo todo listo. Preparé arroz con pollo para los días de oficina, aunque calculé mal las cantidades y me ha salido menos de lo que me hubiera gustado. Es el tipo de error tonto que, cuando estás solo en el extranjero, te recuerda que todavía estoy ajustándome a gestionar mi propia rutina de forma eficiente.

A esto se le suma el peso del examen que mencioné anteriormente. Sigo sumergido en los apuntes, preparando la materia con la vista puesta en mi regreso a España, que será cuando me examine oficialmente. Estudiar a distancia, sin la presión inmediata de un aula pero con la responsabilidad de no quedarme atrás, requiere una disciplina que a veces agota más que el propio trabajo.

A pesar de que me paso el día entre el trabajo y los libros, es imposible ignorar el entorno. Todavía no he hecho «turismo» como tal, no he ido a visitar monumentos ni museos con guía en mano, pero Bérgamo tiene algo que te entra por los ojos sin buscarlo. Su arquitectura antigua es increíble; basta con levantar la vista mientras camino al trabajo para apreciar la historia que desprenden sus fachadas y sus calles empedradas. Es un privilegio estar en un sitio tan bonito, aunque por ahora solo lo vea de paso.

Ayer domingo hice una excepción en mi rutina y salí a tomar algo con un pequeño grupo de Erasmus. El motivo era agridulce: uno de los chicos se vuelve definitivamente a España. Ha tenido problemas de convivencia en su piso y ha decidido que lo mejor es regresar. Me da lástima, porque era de las pocas personas con las que realmente sentía que podía conectar a un nivel más profundo. Su marcha refuerza un poco esa sensación de que aquí las relaciones son efímeras o, a veces, difíciles de encajar si no compartes el mismo estilo de vida.

Entre los libros, los tuppers para el trabajo y estas despedidas inesperadas, la semana se cierra con la mente ya puesta en las visitas que están por llegar, que serán el respiro que necesito para salir de este bucle.

Semana 5 (Primera Parte): El peso de la rutina en Bergamo

Llevo cinco semanas aquí y la famosa vida frenética del Erasmus parece haberme pasado de largo. Mi día a día se ha convertido en un ciclo cerrado de trabajo y estudio para los cursos, una inercia que me mantiene absorbido por las responsabilidades más que por el turismo. Es curioso cómo uno puede mudarse a otro país y terminar replicando una estructura tan rígida.

Sin embargo, hay algo en Bérgamo que hace que esta rutina no sea pesada, sino distinta. El simple hecho de estar en una ciudad diferente transforma lo ordinario. He encontrado una calma que no conocía en las pequeñas cosas. Me reconforta el ritual de llegar a casa y prepararme la cena escuchando música, o esos ratos en los que bajo al parque simplemente a leer y a observar cómo la gente de aquí disfruta de su tiempo. Hay una paz muy particular en ver pasar el día sin las prisas habituales.

Aun así, es inevitable que aparezca la nostalgia. En el fondo, echo de menos mi vida en Madrid. Allí todo era un no parar de vivencias, un movimiento constante que ahora contrasta con el sedentarismo que me he impuesto aquí. Madrid era intensidad y ruido; Bérgamo, de momento, está siendo silencio y estudio.

En esta introspección también me he dado cuenta de algo sobre mi forma de relacionarme. Aunque soy una persona social y no tengo problemas para conectar con los demás, aquí me he vuelto mucho más selectivo con la gente que quiero tener alrededor. Noto que no me nace relacionarme con el resto de estudiantes de Erasmus; me veo en un punto vital muy diferente al suyo. Noto esa distancia en los detalles más pequeños: en sus comentarios, en los chistes, en el tipo de planes o en lo que buscan para entretenerse. Simplemente, ya no encajo en esa dinámica.

Por suerte, parece que este próximo mes va a ser más entretenido. Vienen mi familia y mi pareja a verme, y tengo ganas de compartir esta nueva calma con ellos. Al final, prefiero calidad que cantidad, y su visita es justo el cambio de aire que necesito ahora mismo. En esta ocasion no tengo fotos que enseñar, en proximas entradas tendreis cosas interesantes.

Semana 4 de Erasmus – Segunda mitad

Esta semana ha sido una mezcla curiosa entre rutina, pequeños descubrimientos y algún que otro plan diferente.

En el trabajo, sigo avanzando bastante. Ahora mismo estoy preparando la segunda página web para otro negocio de mi jefe, lo cual me está permitiendo practicar más y ganar soltura. Además, esta semana hice algo completamente nuevo para mí: reparar unos Apple Watch. Nunca había trabajado con este tipo de dispositivo, pero al final no resultó tan diferente de cualquier otro aparato electrónico, lo cual me sorprendió bastante.

También he empezado a coger una pequeña costumbre que me gusta mucho: llegar antes al trabajo para tomarme un café en una cafetería de al lado. Es un momento tranquilo, casi como si estuviera “idealizando” mi vida de Erasmus, pero la verdad es que se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día.

Fuera del trabajo, ha sido una semana bastante tranquila, aunque el fin de semana tuvo sus momentos interesantes. El sábado fui a una fiesta de música electrónica que se hacía dentro de un autobús. La idea me parecía muy original, aunque la experiencia no fue exactamente lo que esperaba. No soy muy fan del techno, pero quería probar algo nuevo. Al final, la música me decepcionó un poco, ya que era bastante parecida a la que podrías escuchar en una tienda como Bershka.

El domingo fue completamente diferente. Por la mañana hice un free tour por Città Alta. Aunque ya había estado allí antes, esta vez quería conocer su historia, y la verdad es que me pareció MUY interesante.

La Città Alta es la parte más antigua de la ciudad de Bergamo y está situada en lo alto de una colina, rodeada por murallas venecianas construidas en el siglo XVI, que hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. Durante siglos, esta zona fue el centro político y religioso de la ciudad. Paseando por sus calles estrechas se pueden ver edificios medievales, plazas históricas como la Piazza Vecchia y monumentos importantes como la Basílica de Santa Maria Maggiore.

Además, Città Alta tuvo una gran influencia de la República de Venecia, que controló la ciudad durante varios siglos, lo que explica su arquitectura y sus fortificaciones. Todo esto hace que caminar por allí sea casi como viajar en el tiempo.

Por la tarde, el plan fue más relajado: fui a casa de mi compañero de trabajo español a jugar al póker, un buen cierre para el fin de semana.

En general, no ha sido la semana más movida, pero sí ha tenido ese equilibrio entre rutina y pequeñas experiencias nuevas que hacen que el Erasmus siga siendo especial.

Semana 4 en Bérgamo (Primera Mitad)

Esta semana en Bérgamo ha estado bastante enfocada en mi futuro profesional. Siento que poco a poco voy teniendo más claro hacia dónde quiero ir y qué pasos tengo que dar para conseguirlo.

Uno de los avances más importantes ha sido empezar a prepararme para el certificado CompTIA A+, que complementa muy bien mi grado en SMR. He decidido hacerlo porque creo que puede dar más credibilidad a mi perfil y ayudarme a mejorar el currículum, además de aportarme conocimientos más sólidos. Mi objetivo sigue siendo dedicarme al pentesting, y este certificado puede ser una buena puerta de entrada en el sector. La única pega es el precio del examen (unos 170€), pero al final pienso que quien no arriesga no gana.

En el trabajo sigo colaborando en tareas de reparación, lo cual también me viene bien para seguir aprendiendo en un entorno más práctico. Además, en mis ratos libres estoy aprovechando para estudiar y mejorar la web en la que estoy trabajando, intentando ser constante y sacar el máximo partido al tiempo.

En cuanto a la vida fuera del trabajo, la semana ha sido bastante tranquila. No he salido mucho de la rutina, aunque el lunes fui al piso de otros chicos que también están aquí de Erasmus y estuvimos jugando al póker, lo que estuvo bastante bien para desconectar un poco.

Para cerrar la semana, el domingo he contratado un free tour para descubrir mejor todos los rincones de la ciudad. Creo que será una buena forma de conocer más a fondo Bérgamo y aprovechar la experiencia al máximo.

3 Semana en Bergamo: Parte 2

Durante la segunda mitad de mi tercera semana de Erasmus he seguido avanzando bastante, sobre todo en el ámbito profesional, donde estoy dedicando la mayor parte de mi tiempo.

En el trabajo, he conseguido terminar la página web en la que llevaba un tiempo trabajando. Ahora estoy centrado en analizar cuál es la mejor opción de hosting para publicarla, comparando diferentes alternativas en función de rendimiento, precio y facilidad de uso. Además, he empezado a desarrollar una aplicación para gestionar reparaciones. La idea principal es que, a través de la conexión WiFi, todos los trabajadores puedan actualizar en tiempo real el estado de los equipos que se están reparando. Es un proyecto que todavía está en fase inicial, pero que sigo mejorando poco a poco, añadiendo funcionalidades y optimizando su funcionamiento.

También estoy aprendiendo bastante por mi cuenta, investigando soluciones técnicas, viendo ejemplos y probando distintas implementaciones para hacer la app lo más útil posible. Esto me está ayudando a ganar soltura y a enfrentarme a problemas reales.

Fuera del trabajo, he aprovechado el tiempo para prepararme de cara a mi futuro profesional. He estado mejorando mi portfolio, actualizando mi CV y organizando mejor mis proyectos para poder enseñarlos de forma más clara. Además, sigo realizando cursos online para obtener certificados que puedan aportar valor a mi perfil.

En cuanto al tiempo libre, esta semana ha sido más tranquila. No he hecho mucho turismo, en parte porque ya he visitado la mayoría de lugares gratuitos de Bérgamo y sigo con una mentalidad bastante low cost. Aun así, he seguido explorando un poco la ciudad, repitiendo algunos sitios que me gustan y descubriendo pequeños rincones caminando sin rumbo.

También he dedicado tiempo a organizar mi rutina diaria, mejorar mi gestión del tiempo y adaptarme cada vez más a la vida aquí. Poco a poco me siento más cómodo, tanto en el trabajo como en el día a día, y noto que estoy aprovechando la experiencia no solo a nivel profesional, sino también personal.

1 Mitad de la 3 Semana en Bérgamo

Semana 3 de Erasmus: avances, confianza y pequeños descubrimientos

Esta tercera semana de Erasmus ha estado bastante centrada en el trabajo, pero también ha tenido sus momentos especiales fuera de la rutina.

Por un lado, he conseguido terminar el front-end de la página web en la que estaba trabajando para mi jefe. La verdad es que ha sido un proceso intenso, pero muy satisfactorio ver el resultado final ya completo. Con esta parte cerrada, ahora he empezado a centrarme en otro tipo de tareas: hacer fotos a los productos de la tienda para poder subirlos a la base de datos y organizarlos según sus características. Es un trabajo más meticuloso, pero importante para que todo funcione bien.

Además, parece que el esfuerzo está dando sus frutos. Mi jefe ha valorado positivamente mi trabajo y, como resultado, me ha proporcionado un portátil mejor, un ThinkPad L14. Es un detalle que me ha hecho mucha ilusión y que también me motiva a seguir dando lo mejor de mí.

Fuera del trabajo, he seguido explorando la ciudad a mi ritmo. He descubierto un parque justo al lado de mi piso que me tiene completamente enamorado. No es que tenga nada especialmente llamativo, pero está lleno de vegetación y animales, y tiene un ambiente muy tranquilo que me encanta.

El martes también viví algo curioso: fui a ver el ambiente que se crea en la ciudad cuando juega el Atalanta, que esta vez se enfrentaba al Bayer. Es impresionante cómo se moviliza la gente cada vez que hay partido; aunque no entré al estadio, solo con estar por la zona ya se siente toda la energía.

No ha sido una semana especialmente movida en cuanto a planes, ya que también he pasado bastante tiempo en casa organizando cosas importantes para los próximos meses.

Y, por supuesto, no podía faltar la comida: esta semana fui a probar un plato típico italiano, la pasta carbonara. Me llamó mucho la atención lo diferente que es respecto a la versión española. En mi opinión, la italiana es bastante mejor: más sencilla, pero con mucho más sabor.

En general, ha sido una semana de progreso, adaptación y pequeños momentos que hacen que la experiencia Erasmus siga mereciendo la pena.

Parque al Lado de mi Piso

Segunda Mitad de la Semana en Bérgamo

Durante la segunda mitad de la semana he estado principalmente enfocado en la creación de la página web para la tienda. Por ahora me he centrado en desarrollar la parte visual de la página, lo que también se conoce como el front-end. He elegido un diseño minimalista y visualmente agradable, con la idea de que la web sea lo más clara y sencilla posible para los clientes.

De momento ya he creado la página principal y también la zona de compra. Cuando se las enseñé a mi jefe, le gustaron mucho, lo cual me motivó bastante porque significa que el trabajo va por buen camino. Ahora queda la parte más pesada: crear la base de datos donde se guardarán todos los productos que tiene a la venta la tienda. Probablemente sea la parte que más tiempo lleve, pero al final también es una parte muy importante del proyecto y forma parte del aprendizaje de estas prácticas.

Fuera del trabajo también he seguido aprovechando la experiencia Erasmus. Estos días he salido a visitar varias iglesias de la ciudad (porque aquí hay muchísimas, ¡jajaja!) y la verdad es que muchas de ellas son impresionantes tanto por fuera como por dentro. Es curioso cómo cada una tiene su propio estilo y detalles.

También he salido a cenar pizza con algunos compañeros. Estando en Italia es casi obligatorio hacerlo, y la verdad es que se nota mucho la diferencia: las pizzas aquí tienen muy buena calidad y además suelen ser más baratas que en España. Es una de esas pequeñas cosas que hacen que la experiencia sea todavía mejor.

Además, poco a poco me voy acostumbrando más a la vida aquí: moverme por la ciudad, probar comidas nuevas y hablar con gente diferente. Cada día siento que estoy aprendiendo algo nuevo, tanto en el trabajo como en la experiencia de vivir en otro país, que al final es una de las cosas más valiosas del Erasmus.

Semana 2 (Primera mitad de la semana)

Después de completar mi primera semana de prácticas, puedo decir que estoy bastante contento con cómo están yendo las cosas. Poco a poco me voy sintiendo más cómodo en el trabajo y, lo más importante, parece que mi opinión tiene valor para mi jefe. Eso me ha motivado a proponer algunas ideas nuevas.

Una de las propuestas que le hice fue crear una página web para la tienda, ya que actualmente no tiene ninguna. Le comenté que podría intentar hacer una sencilla pero funcional. Aquí tengo que agradecer especialmente a mi profesora de Aplicaciones Web, Sara, porque gracias a lo que aprendimos en clase ahora veo que hacer una página web básica no es algo tan complicado como pensaba.

Además, también le propuse algunas ideas para vídeos que se podrían subir a redes sociales para promocionar la tienda. Para mi sorpresa, las ideas fueron muy bien recibidas. Mi jefe me dijo que le parecían interesantes y que, cuando tengamos la oportunidad, intentaremos grabar algunos de esos vídeos.

Fuera del trabajo, también he aprovechado para seguir explorando la ciudad. Me está gustando mucho porque tiene muchos edificios antiguos y muy majestuosos, algo que le da un encanto especial. Pasear por sus calles es una experiencia muy diferente a la de mi ciudad.

Por supuesto, también estoy probando comida típica del lugar. Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la focaccia. Me ha gustado tanto que tengo claro que será una de las cosas que me llevaré a España sí o sí.

Foto de turista