¡Hola otra vez!
El día de hoy ha sido más tranquilo. Esta mañana nos han citado a las 10:00 (sin prisas) en una empresa farmacéutica que opera aquí en la capital, Cooper Pharmaceuticals. Según nos han contado es la empresa farmacéutica que lleva más años en activo en Grecia (este año hacían 90). Su producción es pequeña pero eso les permite mantener su fábrica en el edificio histórico, situado en el barrio de Petralona. Tras los quinientos cafés de rigor, nos han llevado a ver dos líneas de producción y los laboratorios de control de calidad.
Las salas de control de calidad estaban llenas de aparatos muy típicos en este tipo de análisis, que a los del ciclo de laboratorio clínico os sonarán: cromatógrafos HPLCS, espectrofotómetros y espectrómetros de masas. A mis alumnos de farmacia os diré que había una balanza con una sensibilidad de 0,00001 g. No sé cómo el técnico era capaz de medir con esa sensibilidad, pero allí estaba él como si nada.
Para entrar a las líneas de producción había que ponerse EPIs, ya que están llenas de salas blancas con distintos niveles de medidas de asepsia. La mayoría de los productos que producen se administran por vía parenteral, por lo que se envasan en atmósferas estériles. El EPI era de estos de quita y pon con una redecilla para la barba que no le sienta bien a nadie. Por suerte para mí, en el interior de las líneas de producción no nos han dejado hacer fotos, así que no habrá recuerdos gráficos de ese momento. ¡Lo siento!

Tras la visita, que habrá durado unas dos horas, nos hemos dado una vuelta por Monastiraki, que viene a ser el barrio más turístico del centro, lleno de tiendas y puestecitos. Luego hemos ido a comer a otra taberna y esta vez he pedido pescado. Si pasáis por aquí tenéis que probar las keftedes (albóndigas) de jtapódi (pulpo). ¡Están increíbles! Hay muchos sitios para probar mousakas en Madrid pero muy pocos que te pongan esta cosa tan rica. Por supuesto bien bañado en tzatziki, que no se nos olvide.


Por la tarde había reservado un free tour y sucedió la peor pesadilla de los introvertidos: era la única persona que lo había reservado. Así que la guía, muy poco sutilmente, me ha sugerido que lo reserve otro día y que la deje en paz (esto último solo me lo dijo con la mirada). De modo que he seguido paseando por mi cuenta, esta vez por zonas un poco más monumentales. Como hoy no ha sido muy interesante a nivel turístico os dejo algunas fotos que hice el domingo en una excursión a Delfos, donde visitamos el sitio arqueológico famoso por el oráculo y por los juegos píticos, segundos en importancia detrás de los olímpicos.



¡Hasta mañana!