Semana 5: Preparativos, despedidas y la realidad del examen

Termino la semana con la sensación de estar cerrando etapas, aunque solo lleve poco más de un mes aquí. El fin de semana ha sido una mezcla de organización doméstica y un pequeño paréntesis en el aislamiento que me he autoimpuesto por el estudio.

Gran parte del domingo la dediqué a la logística de la semana que viene: cocinar para tenerlo todo listo. Preparé arroz con pollo para los días de oficina, aunque calculé mal las cantidades y me ha salido menos de lo que me hubiera gustado. Es el tipo de error tonto que, cuando estás solo en el extranjero, te recuerda que todavía estoy ajustándome a gestionar mi propia rutina de forma eficiente.

A esto se le suma el peso del examen que mencioné anteriormente. Sigo sumergido en los apuntes, preparando la materia con la vista puesta en mi regreso a España, que será cuando me examine oficialmente. Estudiar a distancia, sin la presión inmediata de un aula pero con la responsabilidad de no quedarme atrás, requiere una disciplina que a veces agota más que el propio trabajo.

A pesar de que me paso el día entre el trabajo y los libros, es imposible ignorar el entorno. Todavía no he hecho «turismo» como tal, no he ido a visitar monumentos ni museos con guía en mano, pero Bérgamo tiene algo que te entra por los ojos sin buscarlo. Su arquitectura antigua es increíble; basta con levantar la vista mientras camino al trabajo para apreciar la historia que desprenden sus fachadas y sus calles empedradas. Es un privilegio estar en un sitio tan bonito, aunque por ahora solo lo vea de paso.

Ayer domingo hice una excepción en mi rutina y salí a tomar algo con un pequeño grupo de Erasmus. El motivo era agridulce: uno de los chicos se vuelve definitivamente a España. Ha tenido problemas de convivencia en su piso y ha decidido que lo mejor es regresar. Me da lástima, porque era de las pocas personas con las que realmente sentía que podía conectar a un nivel más profundo. Su marcha refuerza un poco esa sensación de que aquí las relaciones son efímeras o, a veces, difíciles de encajar si no compartes el mismo estilo de vida.

Entre los libros, los tuppers para el trabajo y estas despedidas inesperadas, la semana se cierra con la mente ya puesta en las visitas que están por llegar, que serán el respiro que necesito para salir de este bucle.

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